El crecimiento acelerado de Piura ha vuelto cada vez más visible un problema que afecta a miles de ciudadanos: el desorden del transporte interprovincial. Con buses que ingresan al casco urbano y terminales dispersos en distintos puntos de la ciudad, la congestión vehicular se ha convertido en una constante diaria.
En ese contexto, el ingeniero Jorge Flores presentó en la Universidad Nacional de Piura una propuesta técnica para construir un nuevo terminal terrestre internacional en el distrito de Veintiséis de Octubre.
Durante su exposición, el especialista señaló que la ciudad atraviesa un momento clave para ordenar su crecimiento. “Hoy en día la ciudad está creciendo y va a seguir creciendo mucho más. Si desde ya no vemos un ordenamiento de este tipo en el ordenamiento vehicular, vamos a sufrir las consecuencias posteriormente”, afirmó.
La propuesta busca concentrar el transporte interprovincial en un solo punto estratégico, ubicado cerca de las vías de salida hacia las provincias del norte y la frontera con Ecuador. Según Flores, esta ubicación permitiría reducir significativamente el ingreso de buses al centro de la ciudad.
“Para mí es una excelente ubicación porque está justo hacia la salida de dos provincias muy importantes de la región. Asimismo, nos conecta hacia Talara, Ayabaca y hacia el país hermano del Ecuador”, explicó.
La propuesta técnica
El proyecto plantea la construcción de un terminal sobre un terreno de 40,000 metros cuadrados, con un área edificada de 11,500 m², equivalente al 28.75 % del total del predio, mientras que el 71.25 % restante estaría destinado a áreas libres, estacionamientos, accesos vehiculares y zonas verdes.
La infraestructura tendría tres niveles. El primero estaría destinado a actividades comerciales y servicios para el público, mientras que el segundo y tercer nivel funcionarían como plataformas operativas para los buses.
El terminal tendría capacidad para recibir entre 18 y 24 buses, con un ingreso estimado de 30 a 40 unidades por hora y una permanencia promedio de 20 minutos por vehículo. Además, se proyecta un flujo diario de entre 4,000 y 6,000 pasajeros, con una capacidad simultánea de hasta 1,000 personas dentro de las instalaciones. El proyecto también incluye 90 espacios de estacionamiento para vehículos particulares y zonas para 50 a 60 taxis y mototaxis, con el objetivo de integrar el transporte urbano existente.
Según Flores, la infraestructura no solo impactaría en la movilidad, sino también en la economía local. “La construcción de este terminal nos daría directamente 3,000 puestos de trabajo y aproximadamente 6,000 de manera indirecta”, señaló.
La ciudad alrededor del terminal
Durante el conversatorio, especialistas coincidieron en que la infraestructura podría convertirse en un motor de transformación urbana si se planifica adecuadamente. Sin embargo, el arquitecto César Cubas recordó que proyectos de esta magnitud no deben analizarse únicamente como obras aisladas, ya que la experiencia internacional demuestra que grandes terminales pueden convertirse en núcleos de desarrollo urbano si se integran a un sistema de transporte más amplio, pero puede generar más caos, sino se planifica correctamente.
“No se trata solo de la infraestructura, sino de pensar qué va a pasar alrededor: cómo se va a densificar, cómo se va a reorganizar el sistema vial y cómo se conectará con el resto de la ciudad”, afirmó, además destacó que existen modelos internacionales en los que terminales intermodales se conectan con sistemas de metro o transporte masivo, algo que podría convertirse en una necesidad futura para Piura.
Según explicó Jorge Flores, el terminal terrestre se ubicaría en el distrito Veintiséis de Octubre y permitiría conectar inicialmente a Piura y Castilla como eje principal del sistema. Desde ese punto, se plantea complementar el servicio con buses alimentadores que abastezcan estaciones de pasajeros a lo largo de avenidas clave como Avenida Sánchez Cerro, Avenida Guardia Civil y el Óvalo Chulucanas.
No obstante, ante la posibilidad de que este sistema genere mayor congestión o desorden vehicular, el especialista precisó que el proyecto debe contemplar soluciones de accesibilidad adecuadas. “Para ello se debe considerar la accesibilidad del proyecto, ya sea de manera subterránea o aérea, sin que se obstaculice el tránsito en la zona”, sostuvo.
Otro de los puntos clave del debate fue el financiamiento del proyecto. El ingeniero Manuel Asmat Córdova, decano del Colegio de Arquitectos, consideró que iniciativas de esta magnitud requieren explorar nuevos modelos de inversión.
“Los técnicos existen y las soluciones técnicas también, pero muchas veces no existe el financiamiento, para ello se debe evaluar alternativas como asociaciones público-privadas, concesiones u obras por impuestos, mecanismos que permitan viabilizar proyectos millonarios sin depender únicamente del presupuesto público’’, advirtió.
Asmat añadió que una infraestructura de esta escala suele atraer nuevas inversiones privadas en su entorno. “Donde se construya este terminal llegarán restaurantes, hoteles y otros servicios que dinamizarán la economía”, señaló.
La informalidad como riesgo
El economista José Olivos Chininin, decano del Colegio de Economistas, coincidió en que el proyecto es necesario para la ciudad, pero advirtió que debe acompañarse de una planificación rigurosa.
‘’Piura registra un alto movimiento de transporte terrestre a nivel nacional. En todo el país tenemos 666 terminales terrestres autorizados por el MTC, de los cuales, Lima cuenta con 106 y Piura con 84, es decir, es una de las regiones con mayor dinamismo del transporte de personas”, indicó.
Sin embargo, alertó que si no se regulan los usos del suelo alrededor del terminal, el proyecto podría generar nuevos focos de desorden. “El desarrollo de esta infraestructura puede atraer comercio informal y desorden si no se planifica adecuadamente”, explicó.
También subrayó la necesidad de evaluar factores geográficos, especialmente en una ciudad vulnerable a eventos climáticos, como las lluvias. “Piura sufre periódicamente fenómenos naturales. El terminal debe considerar un adecuado sistema de drenaje para evitar problemas de inundación, tomando en cuenta que Veintiséis de Octubre suele tener zonas propensas a inundarse”, advirtió.
Del mismo modo, Asmat Córdova, destacó la importancia de socializar el proyecto, contar con la opinión de la población aledaña al terminal, así como un plan de impacto ambiental correctamente consensuado.
‘’Se ha visto que muchos proyectos fracasan por una falta de socialización y planificación. Es importante no saltarte ese paso, contar con la aprobación de la población, así como de los gremios de transportistas, para en un futuro evitar conflictos sociales’’, añadió.
También insistió en que el éxito dependerá de la gestión del entorno urbano. “Si no trabajamos mirando el entorno, podríamos crear un nuevo foco de congestión tratando de resolver un problema”, advirtió.
Por ahora, la propuesta presentada en la Universidad Nacional de Piura marca apenas el inicio del debate técnico. Pero para muchos especialistas, también podría ser el primer paso hacia una transformación profunda del sistema de transporte de Piura y su integración con el resto de la región y el norte del país.