Por: Andy Garay
El 30 de diciembre del 2025, La Choza ꟷ un tradicional restaurante ubicado en la calle Cajamarca, frente a la Plaza Augusto Salaverryꟷ cerró sus puertas tras 25 años de funcionamiento. La situación se había vuelto insostenible: la oscuridad, los robos, la basura, los motociclistas y fumones terminaron por empujar su cierre. Nadie se acercó a ellos, ni la municipalidad provincial ni el Consorcio Piura, conformado por las empresas JJ MEDUR Contratistas Generales SAC y Avenida Contratistas SAC.
No es el único negocio que ha resultado afectado por la obra del Teatro Municipal, pero sí el primero en cerrar.
La obra del Teatro Municipal ꟷvalorizada en S/ 90,752,860.22 y administrada por la Municipalidad Provincial de Piuraꟷ también ha cambiado el paisaje de la zona. El tránsito vehicular ha sido cerrado. Alrededor del perímetro de construcción, se ha levantado una muralla de planchas metálicas oxidadas que impide ver el avance de los trabajos. El cerco se extiende desde el teatro hasta la plaza y el antiguo estacionamiento de vehículos. Quien pasa por la calle solo encuentra una pared de metal naranja.
Detrás de esa barrera avanzan las excavaciones y las columnas de concreto que sostendrán la estructura. Zanjas profundas atraviesan el terreno que el consorcio interviene desde noviembre del año pasado. Hacia el fondo, en uno de los extremos del antiguo teatro, aparece una vivienda expuesta, con el interior descubierto.
Manuel Prendes Guardiola (52 años) y Karen Salazar Cortés (36 años), vecinos de la zona, explican que una de las paredes de la vivienda se desplomó durante la intervención de la obra y ahora el interior queda a la vista, como una casa de muñecas. Pero no es la única afectación. A pocos metros, el local de La Pera Madura también expone las consecuencias de los trabajos. Parte del techo colapsó, sostiene Linda Zavala Rivera (54), esposa del administrador del restaurante.

Resistir, resistir
Son las diez de la mañana del martes 10 de marzo del 2026. Detrás de las murallas, el movimiento de la obra se escucha sin interrupción: gritos, pitidos y motores rugiendo rompen el silencio. El consorcio inicia otra semana de trabajo. Sin embargo, el avance no marcha con el ritmo previsto. Solo en enero del año pasado se alcanzó, según el portal INFOBRAS, 4.69% de ejecución, por debajo del 5.72% programado para esa fecha. Y, de acuerdo con Inviertepe, el avance al 13 de marzo es de 7.16%, cuando debería estar en 7.54%, considerando un atraso de 0.38%.
Hasta ahora se ha avanzado con la demolición de cimientos corridos, sobrecimientos, zapatas corridas, eliminación de material excedente, excavación del terreno. Pero lo más preocupante es que, según Invierte, existe limitación presupuestal y financiera, por lo que se debe gestionar los recursos ante el Ministerio de Economía y Finanzas “a fin de cumplir las obligaciones contractuales y evitar una posible suspensión de la ejecución de la obra”. El plazo de ejecución es de 18 meses y debería estar lista en mayo del 2027.
Linda Zavala Rivera toma asiento, preocupada. A esa hora de la mañana, las mesas de La Pera Madura permanecen vacías. Nadie está sentado. «No es normal», dice. Tiene la mirada seria y tensa. Habla rápido, con una mezcla de empatía y enfado. Admite que, desde que inició la obra, la situación se ha vuelto complicada para ellos. Las ventas, confiesa, han caído cerca de un 80%.
Desde hace dos semanas, se mudaron y han tenido que instalar el restaurante en la casa de su suegro, al lado del establecimiento original. «Ya no es posible volver», señala Isabella, la hija de Linda. Durante la demolición de las paredes del teatro, rocas, ladrillos y restos de cemento cayeron directamente sobre la cocina y el baño del negocio. Esto obligó a los dueños a cerrar el local, donde se escribió la historia de La Pera Madura.


Su fundador, Walter Mario Valdiviezo Madrid (82 años), lamenta que eso haya sucedido.
ꟷTenía unas bases sólidas. No lo entiendo ꟷsostiene Walter.
Explica que han tenido que acondicionar la cochera y la terraza para colocar mesas y sillas; es decir, reorganizar el espacio y mantener la Pera Madura en funcionamiento, para que no se pierda su legado.
ꟷEntre enero y febrero casi no hemos tenido ganancias; apenas alcanzó para pagar a los trabajadores. Y las ventas han bajado tanto en la mañana como en las tardes. Solo mira: todo está vacío. Nunca había pasado esto ꟷdice Linda.
Pero la Pera Madura no es la única afectada. Linda también revela que la obra abrió dos huecos en la habitación de Walter. Afortunadamente ꟷsostieneꟷ sus suegros habían viajado.
ꟷ¿Pero qué pasaba si ellos estaban en el cuarto? ꟷcuestiona.
ꟷEso ocurrió en enero de este año. Ni siquiera habían colocado malla raschell. A la hora que se han traído abajo las paredes del teatro, los ladrillos han caído para acá ꟷagrega Isabella.
Isabella añade que sí existe comunicación con el Consorcio. Incluso les han prometido volver a levantar las paredes que se cayeron y cubrir los huecos. También hubo coordinaciones previas para que la familia pudiera trasladar el restaurante y así evitar que la caída de materiales hiriera a alguien. Por esas recomendaciones trasladaron el restaurante.
ꟷLo único que queremos ꟷdice Lindaꟷ es que la obra termine en el tiempo prometido y cumplan su palabra de reparar los daños. Ojalá que así sea. Lo único que deseamos es seguir y que la gente no nos olvide. La Pera Madura sigue abierta y haremos todo lo posible para salir adelante.
Vivir junto al cerco
Pero los restaurantes no son los únicos afectados. Los vecinos de las calles cercanas también enfrentan las consecuencias de la obra.
Karen Salazar Cortéz es cirujano dentista. Tiene 36 años y lleva tres meses soportando «el peloteo de responsabilidades entre la municipalidad y el consorcio». Explica que la falta de iluminación adecuada ha provocado robos a transeúntes y vecinos. Incluso, las motocicletas circulan por las veredas ꟷel único acceso libreꟷ, bloqueando el paso a caminantes y residentes de la calle Libertad.
ꟷY no hay respuesta sólida de ninguno ꟷseñala Karenꟷ. Nos prometieron que no cerrarían las calles, que la obra se realizaría gradualmente y que la municipalidad estaría con nosotros y los negocios. Enviamos una carta notarial y al día siguiente cerraron todo.
«Yo vendía 1,500 soles diarios. En enero apenas hacía 10 soles al día, no cubría nada, ni agua ni luz»-
enzo garcía, dueño del restobar gama
El cierre fue repentino y golpeó a negocios como La Fogata, La Choza y Gama. La municipalidad, afirma Karen, desapareció y dejó todo en manos del Consorcio Piura. La constructora, añade, tampoco les ha dado a los vecinos una fecha clara de cuándo se reabrirán las calles o si realizarán el servicio de recojo de basura.
ꟷHan afectado pistas con sus camiones. En la calle Lima hay huecos y hasta han rayado autos. Los vehículos pasan en contra y nadie controla nada. Sabemos que la construcción es para mejorar, pero deberían colaborar con los vecinos y avisar qué están haciendo para poder organizarnos.
ꟷ¿Estuvieron el día de la primera piedra?
Karen no duda en decir que la mayoría de las personas que asistieron no eran vecinos de la zona. Según su testimonio, los residentes se conocen entre sí, pues se trata de un área pequeña. «Gran parte de los asistentes eran externos, gente foránea», dice ella.

La dueña de La Choza coincide con Karen. Ella se enteró del evento el mismo día en que levantaron el armazón metálico para la actividad, lo vio únicamente desde su ventana. Manuel Prendes Guardiola; Enzo García Machiavello ꟷdueño del restobar Gamaꟷ; Anahí Olsina, directora de la Alianza Francesa, comentan que tampoco fueron invitados al evento.
ꟷLo recordaría ꟷafirma Anahí.
ꟷNunca llegó una invitación formal, a mí no. Es más, gran parte de la gente que fue ni eran vecinos, eran gente de otro lado y gente que le hacía arengas a Madrid para poder hacer su campaña ꟷdice Enzo García.
Él también está preocupado por su negocio. Ha tenido que cerrar porque ha sido imposible vender en las condiciones actuales, dos semanas después del cierre de La Choza.
ꟷYo vendía 1,500 soles diarios. En enero apenas hacía 10 soles al día, no cubría nada, ni agua ni luz. Tengo dos hijos alérgicos, he tenido que sacarlos de aquí. Como te digo, no ven esa parte de los afectados. Hacen lo que les da la gana. Imagina si sucede algo. No puede pasar una ambulancia o un bombero ante cualquier desastre. Esto es una bomba de tiempo.
Una obra sin diálogo
Norte Sostenible solicitó una entrevista con voceros de la Municipalidad de Piura, a través del área de Imagen Institucional, para preguntar sobre las denuncias de los vecinos. Sin embargo, hasta el cierre de esta edición no obtuvo respuesta. Además, intentamos comunicarnos con el ingeniero José Pacheco, residente de obra, pero las llamadas fueron derivadas a la casilla de voz.
El decano del colegio de ingenieros, Manuel Asmat Córdova, dijo que la crisis de los negocios afectados por esta obra es el resultado de una grave falta de planificación y de una escasa socialización del proyecto con la comunidad. A su juicio, la planificación es «diez veces más importante». Asimismo, criticó que se hayan cerrado los accesos de manera repentina, porque la intervención ꟷafirmaꟷ pudo ejecutarse por etapas.
ꟷPongámonos en los zapatos de la población, de los negocios afectados.
Advirtió también que muchas veces se cree que socializar un proyecto es solo explicar su componente técnico. Pero implica evaluar con los vecinos los impactos sociales y ambientales que generará la obra. De lo contrario, señaló, aunque la obra sea técnicamente correcta, carece de viabilidad integral.
ꟷCuando una vivienda se ve afectada, la contratista debe indemnizar a los afectados, después de las investigaciones ꟷprecisó el decano.
Por ahora, continúa la incertidumbre en la calle Libertad. Detrás de las planchas metálicas, las máquinas siguen trabajando mientras los vecinos y comerciantes esperan que la obra avance sin seguir llevándose por delante sus negocios, sus casas y la vida cotidiana del barrio.
Foto de portada: Cerco de la obra. Crédito: Norte Sostenible.