Norte Sostenible

Piura a 9 años del Niño costero: proyectos contra inundaciones siguen sin obras y en fase de estudios

Han pasado nueve años desde el 27 de marzo de 2017, cuando el río Piura alcanzó un caudal de 3,468 m³/s y desbordó sus márgenes, inundando amplias zonas de la ciudad y dejando pérdidas millonarias. Hoy, lejos de haberse reducido la vulnerabilidad, especialistas advierten que el riesgo ha aumentado. “Con 2,000 m³/s nuevamente nos vamos a inundar”, señala el ingeniero hidráulico Farfán, evidenciando la fragilidad actual del sistema.

Pese a los anuncios y planes elaborados desde entonces, la población sigue sin ver obras concretas. Los proyectos de prevención, como el drenaje pluvial de Piura, Castilla y Veintiséis de Octubre, apenas registran un avance del 33% en estudios, sin ejecución física. En otras provincias como Paita y Talara, la situación es similar: expedientes en papel, pero sin avances reales.

Más vulnerables que en 2017

Especialistas coinciden en que la situación actual es más crítica. “En lugar de reducir la vulnerabilidad, se ha incrementado”, advierte Farfán. Entre las causas se encuentra la colmatación del río, que alcanza hasta 4 metros de sedimentos en algunos tramos, reduciendo la capacidad hidráulica y elevando el riesgo de desborde.

Uno de los principales cuestionamientos apunta a las intervenciones realizadas en el cauce. Según los expertos, algunas obras han “estrangulado” el río en lugar de ampliarlo. El puente Cáceres es señalado como un punto crítico que no ha sido intervenido adecuadamente en nueve años, pese a recomendaciones técnicas desde antes del desastre.

“El punto crítico de vulnerabilidad es el puente Cáceres. Había soluciones desde hace años, pero no se ejecutaron”, manifestó el arquitecto Julio Ernesto Gianella, consultor internacional de planificación urbana.

Tras el fenómeno de El Niño Costero, la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios (ARCC) asumió la ejecución de obras. Sin embargo, tras denuncias de corrupción, contratos fallidos y proyectos inconclusos que impidieron avances reales, el Estado decidió crear y transferir estas responsabilidades a la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN).

Actualmente, la ANIN lidera el plan integral de control de inundaciones en 13 ciudades del país, incluida Piura. Según información oficial presentada por la entidad, el perfil del plan integral contra inundaciones en Piura tiene un avance del 56.21% y se encuentra en etapa de diagnóstico y formulación, con previsión de culminarse en los próximos meses.

“Estamos cerrando la etapa de diagnóstico (…) el compromiso es culminar el perfil en el mes de junio de 2026”, indicó un representante técnico de ANIN.

El planteamiento de ANIN incluye la construcción de nueve presas de laminación, defensas ribereñas y obras complementarias a lo largo de toda la cuenca. Estas infraestructuras buscan regular el caudal y reducir el impacto de eventos extremos. No obstante, todas estas propuestas aún se encuentran en fase de perfil, sin fecha concreta de ejecución.

Uno de los elementos que más retrasa el avance es el componente social. La construcción de presas y defensas implica posibles afectaciones a tierras agrícolas, la eventual reubicación de centros poblados y conflictos con actividades económicas como la maricultura en Sechura. Estos factores han retrasado decisiones clave dentro del proyecto.

Críticas a la falta de articulación

El arquitecto Julio Ernesto Gianella, especialista en planificación urbana, cuestiona la falta de coordinación entre instituciones. “Han pasado nueve años y seguimos dando vueltas sin resolver el problema”, afirma. Además, advierte que los planes elaborados en 2022 por la ARCC no han sido considerados claramente en el nuevo enfoque de ANIN, lo que evidencia desorden institucional. A esto se suma la falta de una política definida por parte del Ministerio de Agricultura (MIDAGRI) y la Autoridad Nacional del Agua (ANA), así como la existencia de instrumentos regionales que no se integran a una estrategia común.

“Estamos comenzando de cero otra vez. Hay desorden y descoordinación total”, critica Gianella.

El costo estimado de algunos proyectos, como el drenaje pluvial, asciende a 4,800 millones de soles. Sin embargo, estos montos no se reflejan en mejoras tangibles. “Se ha botado plata al agua”, critica Farfán, al señalar que el avance real del manejo integral del río no supera el 30% en nueve años.

Mientras los proyectos avanzan lentamente en etapas burocráticas, el riesgo climático persiste. Organismos internacionales advierten la posible llegada de un nuevo evento de El Niño de gran magnitud, aunque el Senamhi ha advertido que es muy pronto todavía para hacer un diagnóstico preciso.

Hoy, Piura vive en una constante incertidumbre. Sin obras concluidas y con un río cada vez más colmatado, la ciudad depende más de la ausencia de lluvias que de una verdadera capacidad de respuesta. La pregunta sigue vigente: ¿cuánto más deberá esperar Piura para dejar de ser una ciudad en riesgo?

A casi una década del desastre del 2017, especialistas advierten que la región sigue expuesta a nuevas inundaciones. Los proyectos clave permanecen en etapa de estudios, mientras la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN) asegura avances técnicos, pero sin impacto tangible en el territorio.

31 marzo, 2026