Con apenas unos meses antes del inicio previsto de las lluvias asociadas al Fenómeno El Niño, un grupo de especialistas, autoridades y representantes del sector privado coincidió en que Piura aún tiene margen para reducir el riesgo de una nueva inundación, siempre que el Gobierno adopte medidas extraordinarias de manera inmediata. La principal propuesta fue presentada por el ingeniero hidráulico César Alvarado Ancieta, autor del primer Plan Maestro del río Piura, quien planteó un plan de emergencia dividido en tres fases paralelas para ejecutarse entre agosto y diciembre, acompañado por una reforma institucional que permita ejecutar las obras estructurales pendientes durante las próximas décadas.
Las propuestas fueron expuestas durante un foro técnico organizado por la Cámara de Comercio de Piura (Camco), donde los especialistas coincidieron en que la región llega nuevamente a una temporada crítica con proyectos inconclusos, instituciones desarticuladas y sin avances en las principales obras de prevención.
Un plan de emergencia para los próximos meses
Alvarado sostuvo que, aunque ya no existe tiempo para ejecutar las obras integrales previstas en el Plan Maestro, sí es posible disminuir considerablemente la vulnerabilidad de Piura mediante intervenciones de emergencia ejecutadas bajo una sola dirección técnica.
Su propuesta contempla tres fases que deben desarrollarse de manera paralela. La primera comprende un periodo de cinco meses —entre el 1 de agosto y el 1 de diciembre—; la segunda también se ejecutaría entre agosto y mediados de noviembre; mientras que la tercera se extendería hasta abril de 2027 para completar y reforzar las intervenciones iniciadas antes de las lluvias. El objetivo es reducir al máximo la probabilidad de inundaciones durante la próxima temporada y concluir posteriormente las obras permanentes.
La primera fase prioriza la intervención del canal de alivio Chutuque, considerado una pieza clave para evacuar los grandes caudales hacia el mar. El especialista propone ampliar el canal existente de 180 a 250 metros de ancho y profundizarlo hasta tres metros mediante excavaciones por voladura, utilizando maquinaria de gran capacidad y equipos provenientes incluso del sector minero. Según sus estimaciones, estos trabajos podrían ejecutarse en cinco meses si participan de manera coordinada el Estado, las Fuerzas Armadas y empresas privadas.
La segunda fase concentra la mayor cantidad de intervenciones dentro de la ciudad. Entre ellas plantea retirar toda la vegetación invasora —especialmente el tamarix— en el tramo comprendido entre Los Ejidos y Chato Chico, debido a que eleva el nivel del agua, favorece la sedimentación y reduce la capacidad hidráulica del río. Alvarado sostiene que solo esta medida permitiría disminuir entre 35 y 60 centímetros el nivel de la superficie del agua durante una avenida extraordinaria.
A ello suma excavaciones focalizadas debajo de los tramos donde se instaló cable concreto en el cauce urbano para recuperar capacidad hidráulica; el reforzamiento de los sectores donde colapsó el tablestacado mediante estructuras de acero; la intervención del sifón Piura, identificado como uno de los principales obstáculos que generan el remanso del río; así como la instalación de barreras móviles de protección en los puentes y accesos de la ciudad, similares a las utilizadas en países europeos y Estados Unidos.
El paquete también incluye la importación de 12 bombas móviles con capacidad de entre uno y dos metros cúbicos por segundo, además de 100 baterías de bombas menores, para evacuar rápidamente el agua acumulada en las cuencas ciegas de la ciudad durante las lluvias intensas.
Alvarado cuestionó además las intervenciones actualmente planteadas por la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN), como los muros con geobolsas y algunas labores de descolmatación. A su juicio, estas obras no resuelven el problema hidráulico del río y se ejecutan dentro del propio cauce, donde las avenidas terminarán sobrepasándolas.
«El Ejecutivo tiene la oportunidad de demostrar que puede ejecutar las obras que el país necesita», afirmó, tras insistir en que el Plan Maestro fue entregado en 2022 con ingeniería definitiva y más de 900 planos listos para construcción.
Una autoridad autónoma para manejar el agua
El otro eje del debate fue la creación de una Autoridad Autónoma para el Manejo Integral de los Recursos Hídricos de Piura, propuesta impulsada por el economista Humberto Correa junto con un grupo de especialistas.
Correa explicó que la iniciativa busca superar la actual fragmentación institucional, donde distintas entidades ejecutan proyectos de manera independiente, sin una planificación común ni continuidad presupuestal.
«La idea es centralizar todos los recursos vinculados al agua, drenaje y saneamiento sobre la base del Plan Maestro y convertir al Fenómeno El Niño en una oportunidad para el desarrollo de Piura, no solamente en una amenaza», explicó.
Según indicó, la nueva entidad estaría adscrita a la Presidencia del Consejo de Ministros, pero tendría autonomía técnica y administrativa. Su dirección estaría a cargo de representantes técnicos —y no políticos— de las instituciones involucradas, mientras que la gerencia ejecutiva sería seleccionada mediante concurso internacional.
Otro componente central sería la creación de un fideicomiso, encargado de garantizar la continuidad financiera de los proyectos independientemente de los cambios de gobierno o de las restricciones presupuestales.
Correa explicó que este mecanismo permitiría que los recursos destinados a las grandes obras no puedan ser reasignados a otros fines, como ocurrió —según recordó— con partidas del proyecto Alto Piura.
«Muchos proyectos se paralizan porque cambia la prioridad política o económica. El fideicomiso crea un segundo nivel de control: antes de liberar los recursos vuelve a evaluar técnicamente cada proyecto y garantiza que el dinero llegue cuando realmente se necesita», señaló.
El economista añadió que la autoridad tendría un horizonte de trabajo de 30 años, tiempo durante el cual no solo ejecutaría las obras del Plan Maestro, sino también impulsaría la construcción de nuevos reservorios y una gestión integral del recurso hídrico.
«Piura es la región que más agua tiene en este siglo. Lo que no sabemos es administrarla. Si logramos hacerlo podríamos desarrollar 500.000 hectáreas bajo riego, generar cerca de dos millones de puestos de trabajo y convertir a Piura en una de las principales despensas agrícolas del país», afirmó.
«No tenemos más de dos o tres meses»
Por su parte, Karla Schaefer advirtió que Piura enfrenta el escenario más vulnerable desde el Niño Costero de 2017.
«Hoy me siento como piurana más vulnerable que nunca», afirmó al recordar que la colmatación del río continúa incrementándose mientras las obras de prevención permanecen inconclusas.
La legisladora recordó que el más reciente informe del Senamhi, sustentado en información de la NOAA, mantiene un escenario de Fenómeno El Niño extremadamente fuerte, con temperaturas del mar hasta cinco grados por encima del promedio.
«Lo que nos toca hacer hoy es mitigar. No nos engañemos. No tenemos más de dos o tres meses», advirtió.
Schaefer sostuvo que las prioridades inmediatas deben concentrarse en intervenir el canal Chutuque, retirar la vegetación acumulada en el cauce del río e importar el equipamiento necesario para bombear las aguas de lluvia.
Asimismo, criticó la falta de liderazgo institucional para ejecutar estas obras.
«Hoy pregunto quién tiene a cargo la intervención más importante y nadie levanta la mano. Eso tiene que cambiar. Basta de improvisación», señaló, tras cuestionar que ninguna entidad asuma responsabilidades claras sobre los proyectos de prevención.
La senadora anunció además que presentará estas propuestas técnicas al Ejecutivo durante una reunión con la presidenta de la República, Keiko Fujimori, con el objetivo de que las medidas puedan ejecutarse antes del inicio de la temporada de lluvias.
«El error fue abandonar el Plan Maestro»
La exdirectora ejecutiva de la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios (ARCC), Amalia Moreno, respaldó gran parte de las propuestas y lamentó que el Plan Maestro elaborado tras el Niño Costero no haya sido respetado por las gestiones posteriores.
Recordó que la ARCC convirtió ese documento en la hoja de ruta para ejecutar las obras de prevención y sostuvo que el principal aprendizaje de los últimos años es que Piura necesita una institución con alta capacidad técnica y de gestión.
«No se trata de buscar culpables, sino de aprender de las lecciones. El Plan Maestro era justamente el instrumento para llevar la prevención a la acción», señaló.
Moreno consideró que la futura entidad autónoma debe reunir a los mejores especialistas del país, garantizar una gestión profesional y evitar que los cambios políticos vuelvan a retrasar las obras que Piura espera desde hace décadas.