Mientras el Fenómeno El Niño representa una amenaza por las lluvias intensas, inundaciones y daños que puede provocar en Piura, para el bosque seco el escenario es distinto. Las precipitaciones abundantes pueden convertirse en una oportunidad para recuperar áreas degradadas y favorecer la regeneración natural de especies como el algarrobo.
Con esa perspectiva, la Mesa Territorial del Ecosistema Frágil del Bosque Seco trabaja una propuesta para realizar reforestación aérea mediante drones, aprovechando las lluvias que se prevén para los próximos meses. La iniciativa ya fue sometida a pruebas de campo, con resultados que sus promotores consideran satisfactorios.
Mario Moscol, presidente de la Mesa Territorial del Ecosistema Frágil y funcionario de la Dirección Regional de Agricultura de Piura, explicó que la propuesta busca intervenir principalmente las zonas deforestadas y degradadas del bosque seco mediante la dispersión de semillas de especies nativas.
“El bosque seco espera un Fenómeno El Niño para poder renacer. Si bien, las lluvias asociadas al fenómeno pueden generar graves problemas para las poblaciones, para este ecosistema cumple una función fundamental para su recuperación’’, sostuvo para Norte Sostenible.
Semillas lanzadas desde drones
El mecanismo planteado consiste en utilizar drones para dispersar semillas de algarrobo, charán, faique y palo verde, entre otras especies nativas, en sectores previamente identificados como degradados o deforestados.
De acuerdo con Moscol, un dron podría intervenir entre 30 y 50 hectáreas por día. La propuesta considera que, mediante el alquiler de equipos y el despliegue simultáneo de unos 10 drones, se podría alcanzar una superficie cercana a las 10000 hectáreas.
El funcionario estima que la intervención podría ejecutarse en aproximadamente tres meses, un plazo considerablemente menor al de los métodos convencionales de reforestación.
“Es más agresivo que una reforestación normal, donde no llegas ni a 100 o 1000 hectáreas. Acá estamos hablando de 10000 o 15000 hectáreas”, señaló.
La iniciativa contempla además un sistema de monitoreo mediante imágenes multiespectrales, tanto satelitales como obtenidas con drones. Esta tecnología permitiría identificar las áreas que requieren intervención y posteriormente evaluar la evolución de la cobertura vegetal.
Moscol indicó que la Dirección Regional de Agricultura ya cuenta con drones multiespectrales y que estos equipos fueron utilizados durante las pruebas realizadas para la propuesta.
La iniciativa todavía no cuenta con un financiamiento definido. Moscol señaló que el costo estimado se encuentra entre S/2 millones y S/3 millones, dependiendo de la superficie finalmente intervenida y de las condiciones de ejecución.
La propuesta podría ser financiada mediante recursos del Gobierno Nacional o del Gobierno Regional de Piura. El objetivo inicial es alcanzar unas 10000 hectáreas, aunque la meta podría ampliarse hasta 15000 hectáreas si se dispone de los recursos y las condiciones necesarias.
“Un promedio de S/2 millones o un poco más nos puede alcanzar para unas 10000 hectáreas y ayudar así al bosque seco a restaurarse”, explicó.
La propuesta será nuevamente discutida en septiembre, durante una reunión de la mesa técnica en la que también se abordarán medidas de preparación frente al Fenómeno El Niño y alternativas para fortalecer el aprovechamiento de los productos derivados del algarrobo.
La propuesta de restauración surge en un contexto de progresiva degradación del bosque seco. Moscol señaló que, de acuerdo al Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor), la pérdida de cobertura forestal en la región se encontraría entre 15000 y 20000 hectáreas al año.
Entre los principales problemas mencionó la tala indiscriminada y las dificultades para realizar una fiscalización efectiva.
‘’La pérdida del bosque no solo supone la reducción de árboles como el algarrobo, también afecta la biodiversidad y altera el equilibrio del ecosistema, Por lo tanto, es imprescindible su recuperación, para generar un equilibrio a la naturaleza”, explicó Moscol. Agregó que la degradación del bosque se refleja en una menor presencia de fauna y aves, además del incremento de las temperaturas en zonas donde antes existía mayor cobertura vegetal.
El Niño y la regeneración natural
La relación entre las lluvias intensas y la recuperación del bosque seco no es nueva. Este ecosistema está adaptado a periodos prolongados de sequía, pero requiere precipitaciones extraordinarias para activar procesos de regeneración y permitir el crecimiento de nuevas plantas.
Moscol recordó los efectos de los eventos de 1983 y 1998, considerados entre los más intensos registrados en Piura. A diferencia del Fenómeno El Niño costero de 2017, que calificó como pasajero y de menor intensidad, sostiene que un escenario de lluvias más abundantes podría generar condiciones favorables para una intervención de mayor escala.
La idea, por tanto, no es esperar únicamente a que el bosque se regenere de manera natural, sino aprovechar la humedad del suelo para acelerar y ampliar ese proceso en las áreas donde la degradación ha reducido la capacidad de recuperación del ecosistema.
Una segunda alternativa contra la tala
La Mesa Territorial también trabaja en otra propuesta orientada a reducir la presión sobre el algarrobo. Esta consiste en investigar si las briquetas y el carbón elaborados a partir de bambú pueden ser utilizados como sustitutos de la leña.
Moscol explicó que se viene coordinando con universidades para evaluar la posibilidad de incorporar aceites esenciales del algarrobo a estos productos y determinar si pueden convertirse en una alternativa para el consumo de leña.
El objetivo es reducir la presión sobre el bosque y, particularmente, sobre el algarrobo, cuya madera continúa siendo utilizada como fuente de combustible.
Para Moscol, ambas propuestas —la reforestación mediante drones y la búsqueda de sustitutos para la leña— apuntan a que las lluvias extraordinarias no solo sean vistas como una amenaza, sino también como una oportunidad para recuperar uno de los ecosistemas más importantes y vulnerables de Piura.