Norte Sostenible

Piura proyecta un sistema de transporte sostenible para 2032, pero enfrenta retos

Piura busca transformar su sistema de transporte público con un proyecto de movilidad urbana sostenible que integre Piura, Castilla, Veintiséis de Octubre y Catacaos mediante un corredor troncal y rutas alimentadoras. La hoja de ruta apunta a que el nuevo sistema pueda estar operativo alrededor de 2032, pero el desafío será ordenar una ciudad que hoy funciona con rutas superpuestas, informalidad y una creciente presencia de vehículos menores.

El gerente de Transportes de la Municipalidad de Piura, Aldo Díaz, informó que actualmente se desarrollan estudios de suelo, factibilidad y transitabilidad para el futuro corredor. La propuesta forma parte de un conjunto de 14 proyectos impulsados con apoyo de la cooperación internacional, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones y Promovilidad. El funcionario pidió que las próximas autoridades garanticen la continuidad de estas iniciativas más allá del cambio de gestión de 2026.

El modelo busca pasar de un sistema fragmentado a una red integrada. El asesor de Alcaldía Jorge Timaná explicó que el cambio implicará reorganizar a los operadores actuales y convertir el corredor troncal en la columna vertebral del transporte metropolitano, conectada con rutas alimentadoras y otros modos de movilidad.

“La transformación tendría que ser radical porque estaríamos pasando de un sistema desarticulado, desorganizado, a uno integrado. Esta integración implica que el sistema se convierta en una columna vertebral de la ciudad de Piura”, sostuvo Timaná.

Pero uno de los principales retos será poner orden en las calles. El propio gerente de Transportes reconoce que la informalidad constituye una de las mayores dificultades. A ello se suma el crecimiento del parque automotor y de los servicios de mototaxi, motolineal y colectivos.

La infraestructura vial también representa un desafío. Uno de los casos es la avenida Sánchez Cerro, donde actualmente se generan grandes congestiones y por donde está previsto que opere parte del sistema. De acuerdo con la Municipalidad, los estudios técnicos contemplan ampliar algunos tramos y definir las condiciones para el tránsito del transporte público.

El especialista en transporte y docente de la Universidad Nacional de Piura, Guillermo Gouro, advierte que la planificación debe partir de información actualizada sobre cómo se desplaza la población. Para ello plantea un observatorio de movilidad que permita medir permanentemente la demanda, los flujos vehiculares y los cambios que experimente la ciudad.

“El tema de transporte no es estático. Tenemos que medir la demanda, esa cantidad de viajes, peatones, vehículos motorizados y no motorizados, porque se mueven constantemente y la ciudad va creciendo”, señaló Gouro.

El riesgo de un conflicto con los transportistas

La implementación del corredor también podría generar tensiones con los actuales operadores si no se define con claridad cómo serán incorporados al nuevo esquema. El municipio sostiene que los transportistas no serán desplazados, sino que podrán convertirse en operadores de las rutas alimentadoras. Sin embargo, para el sector privado todavía falta una coordinación más estrecha con las autoridades.

Luis Guevara, gerente de Santomo, plantea una mesa de diálogo entre la Municipalidad y los transportistas para consensuar la reorganización de rutas. Advierte que, sin acuerdos, el nuevo modelo podría generar resistencia entre operadores que vean amenazados sus recorridos e ingresos.

“Falta establecer una alianza, una comunidad entre el Estado, a través de la municipalidad, y los transportistas. Sería mejor si eso se coordinara en una mesa de diálogo para que las cosas salgan mejor”, afirmó Guevara.

Guevara también identifica otro desafío: el cambio de la matriz energética del transporte. El empresario sostiene que la transición hacia el gas natural es necesaria para reducir los costos operativos de las empresas formales y evitar que los vehículos menores terminen ganando espacio en las calles debido a sus menores costos de operación.

“Si nosotros como operadores no cambiamos la matriz energética en cinco años, va a ser un problema muy grave. La municipalidad, por más que fiscalice, no va a poder controlar la microtransportación”, advirtió Guevara.

A este escenario se suma el aumento del transporte menor. Álvaro Motta, asesor técnico del programa Euroclima de GIZ, explicó que mototaxis, taxis y motocicletas cumplen hoy una función importante, especialmente en las zonas periféricas donde algunos ciudadanos deben recorrer varios kilómetros para acceder al transporte público convencional. Por ello, su reorganización no puede plantearse únicamente desde la restricción, sino considerando también las necesidades de los usuarios.

“Muchos de los usuarios no tienen alternativas para acceder al sistema de transporte, si no es a través de mototaxis o motos. En muchos casos, si no acceden a estos servicios, tienen que caminar 7 u 8 kilómetros para llegar a un bus”, explicó Motta.

El problema, por tanto, no se limita a retirar vehículos de las calles. La transición deberá garantizar que las zonas periféricas continúen conectadas y que los servicios menores puedan cumplir una función alimentadora dentro de una red integrada. De lo contrario, una reducción abrupta de estas unidades podría afectar directamente a los usuarios que dependen de ellas.

El proyecto apunta a transformar el transporte público hacia 2032, con un corredor troncal y rutas alimentadoras. Sin embargo, especialistas y transportistas advierten que la infraestructura vial, la informalidad y la falta de coordinación podrían convertirse en obstáculos para su implementación.

4 septiembre, 2026