Las lluvias del martes 20 de octubre dejaron calles inundadas que, más de 24 horas después, seguían afectando a familias, colegios y vías de tránsito en Piura y Castilla. En algunas zonas, el agua se mezcló con desagües colapsados, mientras otras quedaron cubiertas de lodo.
La mañana del miércoles 21, la urbanización Los Tallanes, en Veintiséis de Octubre, aún registraba grandes charcos y malos olores. Rosario Castillo, secretaria general del sector, señaló que cerca de 8.000 habitantes y siete instituciones educativas conviven con este problema sin una solución definitiva.
“Es una cuenca ciega que no tiene salida ni posibilidad de buscar una vía de evacuación. Siempre han sido paliativos de momento; nos han enviado la forma mecánica de eliminación de las aguas”, manifestó.

Castillo también advirtió que el alcantarillado tiene más de 45 años y que el deterioro de las tuberías aumenta el riesgo de que las aguas pluviales se mezclen con desagües. El agua llegó hasta los accesos de los colegios Rosa Suárez Rafael y el jardín Los Capullitos, lo que dificultó el ingreso de estudiantes y llevó a recurrir a clases virtuales, según los testimonios recogidos en la zona.
La dirigente indicó que los vecinos solicitaron una motobomba permanente y que, según les comunicaron, el equipo podría llegar la próxima semana.
Calles inundadas y colegios afectados
Durante el recorrido de Norte Sostenible también se constató que permanecían inundadas la avenida Aguilar Santiesteban, las urbanizaciones Ignacio Merino I y II etapa, El Chilcal, los asentamientos humanos de Las Dalias, Los Rosales, Los Algarrobos y la quebrada del Gallo, además de otros sectores de Castilla. Algunas calles de la avenida Grau también registraban afectaciones.
En Los Tallanes, el agua acumulada llegó hasta los accesos de instituciones educativas como la I. E. Rosa Suárez Rafael y el jardín Los Capullitos. La acumulación de agua dificultó el ingreso de estudiantes y obligó a recurrir a clases virtuales, según los testimonios recogidos en la zona.
La situación se repite en otros puntos de la ciudad. Aunque en algunas calles el agua ya había sido evacuada, permanecían el lodo, los malos olores y las dificultades para transitar. En sectores donde se ejecutan obras de pistas y veredas, las precipitaciones también dejaron vías afectadas y complicaron la circulación, entre ellos el asentamiento humano Los Rosales, Los Ficus y zonas del centro de Piura.

Ministros llegaron a zonas afectadas
En la urbanización Ignacio Merino, vecinos denunciaron que el agua ingresó a sus viviendas, se mezcló con desagües y permaneció acumulada durante horas. Los reclamos se produjeron durante la visita de los ministros de Defensa, Rafael Belaúnde, y de Agricultura, Marco Antonio Vinelli.
“Ustedes no han estado en el momento en que estuvo toda el agua. El agua aquí daba la cintura”, reclamó un vecino a Belaúnde, luego de que el ministro afirmara que la emergencia estaba controlada.
El titular de Defensa reconoció que algunas zonas volverán a inundarse si continúan las lluvias y sostuvo que el Gobierno debe priorizar la rapidez de respuesta ante la falta de drenaje en la ciudad. “Igual va a llover, igual algunas zonas se van a inundar. Lo importante acá es la velocidad de la capacidad de respuesta”, declaró. Incluso, ante el riesgo de nuevas precipitaciones, manifestó: “Solo rezarle al Señor de los Milagros para que no suceda”.
En Catacaos, donde el Ministerio de Vivienda ejecuta trabajos, algunos sectores también continuaban afectados por las lluvias.

Castilla reportó cortes de luz y agua
Las afectaciones también alcanzaron los servicios básicos. Vecinos de Calixto de Balarezo, San Bernardo, Chiclayito y El Indio, en Castilla, reportaron más de 24 horas sin energía eléctrica. En Santa Margarita y otros sectores también se registraron problemas con el abastecimiento de agua potable.
Los vecinos de Los Tallanes recordaron que durante el Fenómeno El Niño de 2017 las inundaciones llegaron a afectar viviendas y servicios básicos. Por ello, insistieron en que la respuesta no debe limitarse al envío de cisternas y motobombas después de cada lluvia, sino que debe incluir una solución definitiva para evacuar el agua acumulada.