Diez años después de la tragedia que inundó el Bajo Piura, el distrito de Catacaos continúa en una condición de alta exposición y vulnerabilidad frente a las precipitaciones asociadas al fenómeno de El Niño. Moradores y especialistas de la zona alertaron que el tramo del río Piura ubicado en el sector El Rancho, identificado como uno de los primeros puntos donde se produjo el desborde durante el año 2017, no ha recibido labores de descolmatación ni reforzamiento estructural preventivo. Tampoco se ha intervenido Viduque, Monte Sullón y otros sectores de Catacaos.
En la zona afectada, los pobladores constataron la presencia constante de sedimentos acumulados, maleza y árboles en el cauce fluvial, mientras que los trabajos estatales de mitigación se han priorizado en otros sectores distantes del Bajo Piura. La falta de limpieza en este punto crítico se produce en momentos en que ya se registran las primeras lluvias en diversas localidades de la región Piura y en el departamento vecino de Tumbes.
De acuerdo con las evaluaciones técnicas en el lugar, el caudal que transita en estos momentos por el afluente bordea entre los 50 y 60 metros cúbicos por segundo dentro de una caja hidráulica natural de aproximadamente 150 metros de ancho. El ingeniero Gerardo Valverde Alarcón precisó en el sector que los diques existentes resisten únicamente volúmenes de entre 800 y 1.000 metros cúbicos por segundo antes de que el río comience a desbordarse hacia las defensas ribereñas.
«Una vez que esta caja se llena, que está originada por el río, sube a los de mil hacia arriba y ya se sale el río por rebose hacia las defensas, origen por el cual El Rancho se inundó», explicó Valverde, quien añadió que con un caudal de 2.400 metros cúbicos por segundo la inundación de este sector ribereño sería inminente.

Catacaos se inunda con 2,400 m3/s
El especialista detalló que en toda la franja baja del afluente, desde Castilla, Piura, Catacaos, Cura Mori hasta El Tallán, existen aproximadamente 600.000 personas en riesgo de verse afectadas ante una crecida extraordinaria, además de 90.000 hectáreas de tierras agrícolas y recursos ganaderos. Puntualmente en el sector El Rancho, se estima que son cerca de 80.000 las familias directamente expuestas ante un nuevo desborde del río Piura.
Respecto a la infraestructura defensiva aguas abajo, Valverde Alarcón advirtió que el tramo entre Dos Ánimas y el puente Independencia presenta rajaduras en el dique fusible, una estructura levantada a base de arena. Según sus cálculos técnicos, un caudal de 2.000 metros cúbicos por segundo provocaría el colapso de dicha defensa, inundando las localidades de Pedregal Chico, Pedregal Grande y el distrito de Cura Mori.
En el aspecto administrativo, el ingeniero indicó que la Municipalidad Distrital de Catacaos mantiene dos fichas técnicas aprobadas por la Autoridad Nacional del Agua (ANA) para descolmatación y deforestación en Viduque —incluyendo El Rancho— y Dos Ánimas, frente a Pedregal Chico. Asimismo, sostuvo que la comuna cuenta con 30 millones de soles asignados bajo la modalidad de obras por impuestos, por lo que instó a las autoridades municipales a viabilizar los contratos para el inicio inmediato de las obras.

El fatídico marzo del 2017
Los habitantes de El Rancho rememoraron que la ruptura del dique ocurrida en 2017 transformó la calle Mariano Díaz en un caudal que terminó anegando la totalidad del casco urbano de Catacaos.
El morador Óscar Errada denunció que tras aquel siniestro únicamente se colocó un enrocamiento de roca volteada y arena de manera provisional, el cual no ha vuelto a ser evaluado ni reforzado técnicamente por las entidades competentes.
«Esa defensa se supone que si es por donde se salió el río, fue la primera defensa que debió haberse trabajado y reestructurado con material adecuado para poder soportar lo que según los pronósticos se viene», declaró Errada.
El residente enfatizó que la preocupación comunitaria se agrava ante los pronósticos del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), que prevén lluvias de mayor intensidad en un plazo aproximado de 15 días.
Errada también alertó sobre la paralización de las labores de la maquinaria del Ejército en la zona del cauce debido al ingreso del caudal. El vecino puntualizó que la defensa actual mide únicamente 2,5 metros de altura frente a una caja que supera los 280 metros de ancho, advirtiendo que la comunidad sufrirá pérdidas materiales similares a las de 2017 si no se ejecutan labores urgentes de mitigación.
Por su parte, los pobladores del centro poblado Monte Sullón manifestaron su alarma ante el peligro de volver a recibir el impacto del agua desbordada tal como ocurrió durante el evento climático de 2017. Jimmy Yarlequé, morador de Monte Sullón, afirmó que la altura proyectada de las defensas, de entre 2,20 y 2,50 metros, resulta insuficiente ante la densa sedimentación acumulada en el fondo del río.
«El problema no se encuentra en el puente Grau, el problema se encuentra aquí desde Simbilá, todo lo que es Viduque hasta el mercado», aseveró Yarlequé. El poblador cuestionó que los trabajos de prevención se concentren en sectores como el puente Grau y no en los puntos densamente poblados de Simbilá, Viduque, El Rancho y Monte Sullón.
Yarlequé explicó además que el sistema boscoso y la maleza sin limpiar retienen desechos, palos y sedimentos, lo que impide que el agua profundice el cauce y genera que el lecho se eleve, facilitando el desborde hacia las poblaciones aledañas. Frente a este escenario, los vecinos solicitaron al Gobierno central el incremento de maquinaria pesada y horas de labor en el cauce antes de que aumente el volumen hídrico.
A estos testimonios se sumó el ciudadano Claudio Crisanto, quien hizo una invocación a la población cataquense para asumir interés frente a la desprotección comunitaria y demandó al alcalde distrital Johnny Cruz acelerar las fichas técnicas asignadas para Viduque y Dos Ánimas. Crisanto subrayó que en la zona del socavón solo se colocaron piedras de forma artesanal y que se requieren intervenciones estructurales definitivas.
Pese a figurar formalmente como un sector crítico ante la emergencia por El Niño, el tramo de El Rancho sigue sin descolmatarse a pocas semanas del periodo de lluvias intensas. Vecinos y dirigentes concluyeron que, de no despejarse la caja hidráulica y asegurarse los diques comprometidos, miles de familias del Bajo Piura volverán a enfrentar el desborde del río.