Han pasado nueve años desde que el desborde del río Piura, en marzo de 2017, dejó a miles de familias damnificadas, destruyó viviendas, vías y servicios básicos en la región. Sin embargo, las principales obras definitivas para reducir el riesgo de inundaciones aún no comienzan su ejecución.
Aunque la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN) anunció la obtención de la viabilidad técnica del sistema integral de drenaje pluvial de Piura, valorizado en S/7.700 millones, el proyecto recién ingresará a la etapa de elaboración del expediente técnico, un proceso que demandará aproximadamente dos años antes del inicio de las primeras obras.
A ello se suma que el proyecto de control de inundaciones del río Piura, considerado el complemento del drenaje urbano, todavía permanece en fase de estudios y perfil técnico, a la espera de obtener su viabilidad.
Este escenario ocurre mientras los especialistas mantienen la alerta por la posible ocurrencia de un Fenómeno El Niño Costero, cuyos efectos podrían presentarse con lluvias de gran intensidad desde octubre y noviembre de este año y prolongarse hasta el verano de 2027.
El plazo del 2032 ya no está asegurado
Aunque el Plan Integral para la Reconstrucción con Cambios planteaba originalmente culminar todas las grandes obras hacia el 2032, el funcionario reconoció que ese horizonte podría modificarse debido a los retrasos acumulados y, principalmente, a la disponibilidad presupuestal.
«Hemos sufrido una serie de retrasos no atribuibles a nosotros. ¿Cuánto se va a alargar el plazo? Eso lo determinará la disponibilidad presupuestal. Todo depende de los recursos que asigne el Gobierno Central», sostuvo.
La infraestructura comprende 52 subsistemas de drenaje, intervención en cerca de 700 puntos críticos, estaciones de bombeo, colectores, canales y emisores pluviales destinados a evitar que las lluvias vuelvan a inundar la ciudad.
Aunque la elaboración del expediente técnico tomará alrededor de dos años, la ANIN precisó que no esperará la culminación del diseño completo para iniciar las obras.
La entidad aplicará la modalidad de contratos colaborativos NEC, que permite dividir el proyecto en paquetes independientes.
«No vamos a esperar dos años para que concluya todo el diseño. La idea es paquetizar el proyecto para formular expedientes técnicos y ejecutar obras por partes, tal como ya ocurre en Talara», indicó Yamasaki.
Actualmente, el drenaje pluvial de Talara registra un paquete culminado al 100% y otro supera el 53% de avance, mientras que en Sullana continúan las primeras intervenciones.
Déficit presupuestal afecta cronograma
La entidad también reconoció que enfrenta una importante brecha financiera heredada de los contratos suscritos durante la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios.
Según explicó Yamasaki, para este año la institución solicitó S/830 millones mediante un crédito suplementario para atender las inversiones prioritarias; sin embargo, solo recibió S/210 millones.
«Con esos 210 millones tenemos que arreglarnos. El Ministerio de Economía ha entregado un monto que no ha sido suficiente para cubrir todos los compromisos asumidos anteriormente y eso ha generado un bache presupuestal», afirmó.
En el caso específico de Piura, señaló que el déficit ya obligó a extender los plazos de algunos proyectos de drenaje que actualmente se ejecutan en Talara y Sullana.
«Por el déficit presupuestal hemos tenido que alargar un poco el alcance de los trabajos en la región», precisó.
Frente a este escenario, la ANIN viene evaluando mecanismos alternativos de financiamiento, entre ellos el esquema de Obras por Impuestos, para asegurar la continuidad de las intervenciones.
El proyecto del río Piura sigue en estudios
Paralelamente, la ANIN continúa desarrollando el proyecto de control de inundaciones del río Piura, cuya inversión bordea los S/2.900 millones y se espera obtener la viabilidad del proyecto el próximo 15 de julio.
Según explicó Yamasaki, la intervención abarcará 245 kilómetros del cauce del río e incluirá la ampliación de la caja hidráulica, la construcción de terrazas aluviales, espigones e infraestructura natural para soportar caudales de hasta 4.200 metros cúbicos por segundo.
El funcionario añadió que, a diferencia del planteamiento original del Plan Maestro, la propuesta ya no contempla la construcción de nueve grandes represas, luego de que los estudios técnicos concluyeran que existen alternativas hidráulicas más eficientes y de menor costo para reducir el riesgo de inundaciones.
No obstante, pese a que el proyecto se encuentra próximo a obtener su viabilidad, aún permanece en fase de perfil y diseño, por lo que tampoco existe un cronograma definido para el inicio de su ejecución.
La ANIN advirtió que tanto este proyecto como el sistema integral de drenaje pluvial estarán condicionados a la disponibilidad de recursos que asigne el Gobierno Central en los próximos años.
Con un nuevo episodio del Fenómeno El Niño en vigilancia y pronósticos que anticipan lluvias intensas desde finales de este año y durante el verano de 2027, el riesgo de que miles de familias vuelvan a enfrentar inundaciones permanece latente, mientras las principales obras de protección siguen, nueve años después de la tragedia, sobre el papel.