Norte Sostenible

Calentamiento del mar frente a Piura se intensifica: Senamhi reporta anomalías de hasta +6,9 °C

El calentamiento de la temperatura superficial del mar frente a la costa norte del Perú continúa intensificándose. De acuerdo con el último monitoreo del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), actualizado al 22 de junio, persisten núcleos cálidos frente al litoral de Piura y Tumbes, donde las anomalías alcanzan hasta +6,9 °C, favoreciendo temperaturas del aire superiores a lo normal tanto durante el día como durante la noche.

El mapa elaborado con información satelital (OSTIA) muestra que las mayores anomalías térmicas se concentran frente a la costa norte peruana, especialmente dentro de la región Niño 1+2, considerada clave para el monitoreo de eventos El Niño.

Según el reporte, la estación oceanográfica de Paita registró una anomalía de +6,9 °C, mientras que Talara alcanzó +5,2 °C e Isla Lobos de Afuera +5,4 °C, valores significativamente superiores a los promedios climatológicos.

El Senamhi precisó que el fortalecimiento de estos núcleos cálidos favorece un incremento de la temperatura del aire en la costa, tanto durante las horas diurnas como nocturnas, generando condiciones más cálidas de lo habitual.

El comportamiento del océano viene siendo seguido de cerca por los organismos especializados debido a que el calentamiento sostenido del mar constituye uno de los principales indicadores utilizados para evaluar la evolución de un eventual Fenómeno El Niño.

El reporte se conoce en un contexto en el que diversas instituciones nacionales e internacionales vienen advirtiendo sobre la posibilidad de un Fenómeno El Niño de fuerte intensidad hacia finales de 2026 y el verano de 2027, escenario que mantiene en alerta a regiones altamente vulnerables como Piura.

«No estamos preparados»

Las alertas sobre un posible Fenómeno El Niño de fuerte intensidad no aparecieron de un día para otro. Desde hace varios meses, organismos nacionales e internacionales comenzaron a advertir sobre el calentamiento del océano Pacífico y la posibilidad de lluvias intensas durante el verano de 2027. Sin embargo, para el ingeniero agrónomo César Cárdenas Bustios, exalcalde de Piura y asesor del Instituto Regional de Apoyo a la Gestión de los Recursos Hídricos (Irager), la respuesta de las autoridades llegó demasiado tarde.

En entrevista con Norte Sostenible, el especialista cuestionó la ausencia de medidas preventivas durante el primer semestre del año y advirtió que muchas de las intervenciones prioritarias debieron ejecutarse cuando aún existía margen para reducir los riesgos.

«Desgraciadamente estamos prácticamente en manos de El Niño. Lo que se proyecta es un evento de gran magnitud y considero que las autoridades han reaccionado tarde», afirmó.

Para Cárdenas, uno de los principales problemas ha sido la falta de anticipación frente a un escenario que ya era advertido por los organismos especializados.

Según explicó, las proyecciones sobre un posible evento fuerte eran conocidas desde hace varios meses, pero ello no se tradujo en intervenciones concretas.

«Desde hace varios meses los organismos especializados venían alertando sobre la posibilidad de lluvias intensas y, sin embargo, no se han tomado las medidas necesarias», sostuvo.

A su juicio, las acciones de reducción del riesgo debieron comenzar mucho antes del inicio de la temporada lluviosa.

«Hoy ya es tarde. Todavía se pueden ejecutar algunas acciones, pero muchas debieron iniciarse desde comienzos de año», señaló.

El especialista considera que uno de los principales errores en la gestión pública consiste en actuar únicamente cuando la amenaza ya es inminente.

Para él, la prevención exige planificación, programación presupuestal y ejecución oportuna de las intervenciones.

«La prevención no puede consistir en reaccionar cuando el peligro ya está encima. La gestión pública tiene precisamente la obligación de anticiparse», manifestó.

Añadió que el tiempo perdido durante los últimos meses ha reducido significativamente la capacidad de respuesta de la región.

«Hoy vemos a muchas autoridades hablando de emergencia, pero la pregunta es qué hicieron cuando todavía había tiempo para actuar», cuestionó.

Una responsabilidad compartida

Cárdenas considera que la preparación frente al Fenómeno El Niño no depende de una sola institución, sino de la coordinación entre todos los niveles de gobierno.

En ese sentido, señaló que varias entidades con competencias en gestión del riesgo debieron asumir un papel más activo.

«Es una responsabilidad compartida. La Autoridad Nacional del Agua, el Gobierno Regional, las municipalidades y las instituciones que tienen competencia en gestión del riesgo debieron coordinar y ejecutar acciones concretas», indicó.

Asimismo, opinó que otras entidades técnicas también debieron advertir con mayor firmeza sobre la necesidad de acelerar las obras preventivas.

«Cuando la amenaza es tan evidente, no basta con esperar que ocurra el desastre para recién exigir medidas», sostuvo.

Para el especialista, la falta de coordinación institucional refleja también un problema de liderazgo.

A su juicio, la gestión del riesgo no puede limitarse a la emisión de alertas o declaraciones de emergencia, sino que debe traducirse en decisiones oportunas y ejecución de obras.

«Lo que hemos visto es una ausencia de liderazgo en la prevención», afirmó.

Según explicó, durante los últimos meses tampoco se aceleraron proyectos considerados prioritarios para reducir la vulnerabilidad de Piura.

«Hace cuatro o cinco meses ya se conocían las alertas sobre un posible Niño fuerte y, sin embargo, no se ejecutaron trabajos de limpieza del cauce, no se aceleraron las obras prioritarias y tampoco se impulsaron proyectos que permitan reducir los riesgos», declaró.

Todavía hay acciones que pueden ejecutarse

Aunque considera que gran parte del tiempo disponible ya se perdió, Cárdenas sostiene que aún existen intervenciones que pueden reducir parcialmente los impactos de un eventual Fenómeno El Niño.

Entre ellas menciona el reforzamiento de zonas vulnerables, la culminación de las obras urbanas más sensibles y la preparación logística para atender posibles emergencias.

«Se debe limpiar el cauce del río en los sectores críticos, culminar las obras urbanas más sensibles, reforzar las zonas vulnerables y garantizar recursos para la atención de emergencias», indicó.

No obstante, insiste en que estas acciones debieron comenzar varios meses atrás.

En la parte final de la entrevista, el especialista también cuestionó que muchas veces las declaratorias de emergencia no se traduzcan en intervenciones concretas.

Para él, la eficacia de la gestión pública no debe medirse por la cantidad de normas aprobadas, sino por las obras ejecutadas antes de que ocurra el desastre.

«Piura requiere gestión, planificación y ejecución de proyectos estratégicos. No basta con declarar estados de emergencia; esas declaratorias deben traducirse en acciones concretas», sostuvo.

Finalmente, recordó que la región ya enfrentó eventos extremos en 1983, 1998 y 2017, por lo que considera que las lecciones de esos episodios debieron servir para fortalecer la prevención.

«Piura ya ha vivido experiencias muy duras en 1983, 1998 y 2017. Lo que corresponde ahora es actuar antes de que lleguen las lluvias y no después de que ocurra la emergencia. Si no se toman decisiones oportunas, la región podría enfrentar nuevamente graves consecuencias humanas, sociales y económicas», concluyó.

El Senamhi informó que persiste e incluso se intensifica el calentamiento de la temperatura superficial del mar frente a la costa norte del Perú. En Paita se registran anomalías de hasta +6,9 °C, condiciones que favorecen temperaturas del aire por encima de lo normal durante el día y la noche.

23 junio, 2026