En una entrevista con Norte Electoral, el candidato al Senado por el partido Progresemos, Igor Grimaldo, presentó una propuesta política que busca romper con los esquemas tradicionales. Desde su hogar en Piura, el economista de formación relató cómo su experiencia en el sector financiero y su pasado como conductor de combi y taxista forjaron su visión de gestión basada en resultados.
Grimaldo explicó que su incursión en la política no fue planificada, sino que surgió tras regresar a su natal Piura para cuidar a su padre y recibir una propuesta de Luis Miguel Llanos. El candidato reveló haber rechazado anteriormente a partidos como Acción Popular y Podemos Perú porque le exigían el pago de «cupos» para postular, una práctica que calificó como el inicio de la corrupción en el Estado.
Se distancia de los políticos tradicionales
Con un discurso frontal, el postulante de Progresemos hizo un llamado a la ciudadanía para no votar por políticos con trayectoria o partidos con presencia actual en el Congreso. “No tengo experiencia política porque sería decir que tengo experiencia de ladrón”, afirmó, distanciándose de lo que denomina partidos tradicionales que ven la política como un botín.
Respecto a su postura ideológica, Grimaldo rechazó la división entre izquierda y derecha, asegurando que los problemas del país se resuelven con lógica y gestión técnica. Para el candidato, el foco debe estar en solucionar necesidades básicas como el hambre y la falta de recursos, más allá de etiquetas políticas que, a su juicio, solo sirven para dividir a los peruanos.
En el sector agrario, propuso una revolución que aproveche las 750,000 hectáreas con potencial de cultivo en Piura, de las cuales hoy solo se usan un tercio. Su visión no se limita a la agroexportación de frutas, sino a potenciar la ganadería para combatir la desnutrición infantil mediante la producción local de leche y carne.
Para resolver la crisis hídrica, su principal promesa es una Ley de Masificación de Pozos de Agua, utilizando tecnología satelital para extraer recurso del subsuelo. Según Grimaldo, construir mil pozos costaría unos 40 millones de dólares, una inversión menor y más rápida de ejecutar que los grandes proyectos de infraestructura que suelen demorar décadas.
¿Qué plantea en seguridad ciudadana?
Grimaldo criticó duramente la inacción de autoridades locales y excongresistas, mencionando específicamente casos de beneficios tributarios a aerolíneas mientras la población carece de agua potable. Asimismo, propuso la creación de una Unidad Ejecutora Autónoma para el río Piura, que centralice la responsabilidad de las obras de prevención y descolmatación desde la naciente hasta la salida al mar.
En materia de seguridad ciudadana, el candidato abogó por implementar un Estado de Sitio en lugar del Estado de Emergencia, permitiendo la intervención directa de las Fuerzas Armadas. Su plan incluye bonos de recompensa de hasta 60,000 soles para quienes denuncien a vecinos que porten armas ilegales o participen en extorsiones.
Sobre la reforma de la Policía Nacional, Grimaldo sostuvo que es necesario «refundar» la institución, exigiendo que todos sus miembros posean títulos técnicos o profesionales para ingresar. Además, denunció la existencia de redes de corrupción que alcanzan altos mandos, beneficiándose del caos delictivo y el robo de celulares.
Inspirado en el modelo de Nayib Bukele, el candidato aseguró que denunciará a la Corte Interamericana de Derechos Humanos para priorizar la seguridad nacional. “No voy a respetar los derechos humanos de quienes no respetan a los humanos”, sentenció, refiriéndose a los delincuentes y extorsionadores que azotan la región.
En el ámbito minero, propuso reducir el tamaño de las cuadrículas de concesión de 100 a 10 hectáreas para empoderar a los pequeños mineros locales. Su plan incluye otorgar créditos para maquinaria moderna que no utilice mercurio ni cianuro, protegiendo así el medio ambiente y formalizando al sector.
“FBI peruano” para acabar con la corrupción
Para combatir la corrupción de raíz, planteó la creación de un «FBI peruano» o Agencia Nacional Anticorrupción. Esta entidad funcionaría bajo la lógica de la «triple hélice», integrada por la academia, el estado y la empresa privada, operando de forma autónoma al Ejecutivo y al Legislativo.
Al ser consultado por sus vínculos personales, aclaró que su esposa trabaja en el sector público como abogada, pero que él siempre se ha mantenido en el ámbito privado. También admitió su simpatía por la «mano dura» del gobierno de Alberto Fujimori para pacificar el país, aunque marcó distancia de la actual dirigencia de Keiko Fujimori.
Durante la entrevista, Grimaldo se definió como un hombre de acción y pasión, aunque reconoció que su carácter «peleón» puede ser una debilidad. Reiteró que su prioridad en el Senado será el desarrollo del agro sobre la minería en el norte del país, considerándolo el verdadero motor económico regional.
La jornada electoral del 2026 definirá si esta propuesta de «rostros nuevos» y gestión empresarial logra captar el voto de una Piura golpeada por la inseguridad y el abandono estatal. Grimaldo concluyó desafiando a sus contendientes a un debate abierto para confrontar hojas de vida y planes de gobierno.