Norte Sostenible

Experto de la UDEP advierte que acusaciones de fraude sin sustento dañan la democracia y la institucionalidad del país

Las elecciones generales del 12 de abril dejaron al Perú con un escenario político complejo: al 90% de actas procesadas, todo apunta a una segunda vuelta entre Keiko Fujimori, por la derecha, y Roberto Sánchez, por la izquierda, mientras Rafael López Aliaga quedaría en tercer lugar y Jorge Niego en cuarto. En medio de denuncias de fraude, demoras en la instalación de mesas y una cédula de votación histórica por su tamaño, Norte Sostenible conversó con el Dr. Alfonso Lip Zegarra, magíster y docente de la Universidad de Piura, quien ofreció una lectura técnica y jurídica del proceso.

Para el especialista, los problemas registrados el día de las elecciones responden a múltiples causas que no deben atribuirse únicamente al organismo electoral. «Hay que distinguir entre qué es propiamente y netamente la responsabilidad de la ONPE, que es la entrega y la distribución del material, con algunas circunstancias que han habido, que también se ha documentado, que creo pasa en todas las elecciones: que los miembros de mesa no llegan o no quieren asumir», señaló Lip Zegarra.

Esta situación derivó en mesas que no pudieron instalarse el domingo 12, lo que motivó que el Jurado Nacional de Elecciones autorizara extraordinariamente la votación el lunes 13 de abril en los casos afectados, concentrados principalmente en Lima Sur. «Esto, creo yo, ha sido una amalgama de lo que ha pasado el día domingo», afirmó.

Las acusaciones de fraude: sin sustento técnico ni legal

El punto más polémico del proceso ha sido la declaración de López Aliaga denunciando fraude electoral e incluso llamando a la «insurgencia». Frente a ello, Lip Zegarra fue categórico: hasta ahora ningún observador nacional o internacional ha encontrado evidencia de irregularidades que justifiquen esa acusación.

«Tanto los observadores nacionales como internacionales no han advertido alguna incidencia particular que pueda llamar al fraude», subrayó. El experto explicó además que las mesas no instaladas representaron aproximadamente 60,000 votos, equivalentes al 0.03% del padrón electoral hábil, un porcentaje que «no necesariamente es un reflejo de alguna alteración considerable de la elección».

Sobre el argumento del candidato de Renovación Popular, que sostiene que esos votos le pertenecían por ser Lima su bastión electoral, Lip Zegarra fue preciso: «Aquí hay que aclararnos que una garantía del derecho al voto es que el voto es libre, igual y secreto. El señor aduce que según él podrían haber votado por él, pero lo mismo creo que podía decir cualquiera de los 36 candidatos.»

¿Puede declararse la nulidad total del proceso?

El especialista también descartó que exista base legal para anular las elecciones, como pretende el candidato de Renovación Popular, López Aliaga. Según la Ley Orgánica de Elecciones, en su artículo 365, el Jurado Nacional de Elecciones solo puede declarar la nulidad total cuando los votos nulos o en blanco, juntos o separados, superen los dos tercios de los votos válidos, o cuando se anulen procesos de circunscripciones que sumen un tercio del electorado.

«Las formas de declarar la nulidad total de unas elecciones son taxativas y están en ley. Ninguna de esas condiciones se cumple para poder declarar la nulidad de este acto. No es simplemente un acto antojadizo, caprichoso que pueda tener el Jurado Nacional de Elecciones», enfatizó Lip Zegarra.

Como se recuerda, el Perú ya vivió un episodio similar en las elecciones de 2021, cuando la candidata presidencial de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, también denunció fraude sin lograrlo probar. Para Alfonso Lip repetir esa narrativa tiene consecuencias graves, generando una crisis institucional que termina costando tiempo y recursos al Estado.

«Hacer ese tipo de declaraciones sin un debido sustento real daña mucho la democracia. Porque es vilipendiar, es menospreciar la voluntad popular que te eligió o que no te eligió, cual sea la respuesta. Daña la institucionalidad del país, la reputación internacional y la imagen del ciudadano como elector frente a sus partidos políticos e instituciones», sostuvo.

Consultado sobre si la actitud de López Aliaga responde a la de un «mal perdedor», el especialista fue mesurado pero contundente: «Ir llamando a la insurgencia o pretender desconocer un proceso incluso antes de que te favorezca no pinta algo muy serio. Y aplica no solo para el señor López, aplica para todos.»

El norte del país y el bastión fujimorista

Piura volvió a votar mayoritariamente por Fujimori, una constante que el analista explicó a partir del concepto de «voto duro». Según Lip Zegarra, el fujimorismo mantiene en el Perú un núcleo fiel de alrededor del 15% del electorado que se ha sostenido históricamente incluso cuando la propia Keiko no ha sido candidata.

Sin embargo, el experto destacó que esa hegemonía en el norte se ha ido erosionando: «En el 2021, igual, esa hegemonía se tambaleó con la aparición de López Aliaga, que es una persona que estudió aquí, conocida, que capitalizó votos del elector joven.» Piura, Tumbes y Lambayeque siguen siendo territorio fujimorista, pero ya no son monolíticos.

El docente coincidió en que el escenario de una segunda vuelta entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez repite la lógica polarizante del 2021, cuando Fujimori y Pedro Castillo dividieron al electorado entre derecha e izquierda. «Volvemos al mismo escenario de siempre, y finalmente el sur es el que termina cambiando todo, termina elevando a un candidato de izquierda al segundo lugar», analizó.

En este contexto, los votos de los candidatos que no pasaron a segunda vuelta serán determinantes. «Como el voto está tan fragmentado, incluso los candidatos que han sacado el 3% o 2%: cualquiera de las posturas que queden en segunda vuelta va a necesitar ese voto. Las diferencias han sido de 0.2, 0.3 puntos porcentuales. En esta elección necesitas hasta el voto de quien sacó 0.001, porque cada voto cuenta», afirmó Lip Zegarra.

Esta fragmentación también tiene su costo: se estima que solo entre 6 y 8 partidos superarán la valla electoral del 5%, lo que significará la desaparición de agrupaciones históricas, que actualmente están en el Congreso, como el Alianza para el Progreso (APP), Podemos Perú, Avanza País y Somos Perú. Para Lip Zegarra, esto refleja el castigo ciudadano a partidos que construyeron su identidad alrededor de un caudillo y no de un proyecto político sólido, y cuyo desempeño parlamentario y ejecutivo en los últimos cinco años resultó decepcionante para el electorado.

Finalmente, destacó que la polarización será un elemento clave en la segunda vuelta. “Una elección en balotaje normalmente es polarizada”, explicó, anticipando una campaña intensa en las próximas semanas.

Foto de portada: imagen compuesta por IA

El docente de la Universidad de Piura, Alfonso Lip Zegarra advierte que cuestionar los resultados sin pruebas no solo debilita la confianza ciudadana, sino que afecta la estabilidad institucional y la legitimidad del proceso electoral en el país.

15 abril, 2026