Piura llegará a su 494.° aniversario, el próximo 15 de agosto, en medio de un escenario de incertidumbre económica marcado por la amenaza de un nuevo Fenómeno El Niño (FEN). Aunque la región logró recuperar dinamismo durante el 2025, un informe del Instituto Peruano de Economía (IPE) advierte que el evento climático podría comprometer ese avance debido a la alta exposición de sectores estratégicos como el agro, la pesca y la manufactura, además de las brechas históricas en infraestructura y servicios públicos.
El documento recuerda que entre 2007 y 2019 el Producto Bruto Interno (PBI) per cápita de Piura creció en promedio 2,8% anual, ritmo inferior al promedio nacional de 3,4%. Sin embargo, durante ese periodo la pobreza se redujo de 54,2% a 24,2%, permitiendo que más de 468 mil personas dejaran esa condición. El escenario cambió tras la pandemia. Entre 2020 y 2025 la economía regional apenas registró un crecimiento promedio anual de 0,1%, por debajo del promedio nacional de 0,6%, mientras la pobreza volvió a elevarse hasta 28,1%, incorporando a más de 105 mil piuranos a esta situación.
Durante el 2025 la economía regional mostró señales de recuperación al crecer 4,3%, impulsada principalmente por la manufactura, que avanzó 13,2% gracias al mayor procesamiento de productos pesqueros, como harina, congelados y conservas. No obstante, el informe advierte que ese desempeño podría verse afectado por el nuevo Fenómeno El Niño. «El sector pesquero ya se vio afectado, tras la suspensión definitiva de la primera temporada de captura de anchoveta en la zona norte-centro por el calentamiento anómalo del mar. Esto también afectará al sector manufactura», señala el documento.
El agro también figura entre las principales actividades económicas expuestas al riesgo climático. Este sector emplea aproximadamente a un tercio de los trabajadores de la región y, entre enero y mayo de este año, registró un crecimiento de 27,4%, impulsado por la mayor producción de arroz y limón. Sin embargo, el IPE recuerda que durante el último Fenómeno El Niño, entre 2023 y 2024, «el 14,5% de sus hectáreas cosechadas fueron afectadas por lluvias y deslizamientos», mientras que las condiciones climáticas favorecieron la expansión de plagas, las cuales llegaron a afectar cerca de un tercio de la superficie agrícola.
A la vulnerabilidad climática se suman importantes brechas estructurales. Según el Índice de Competitividad Regional (INCORE), Piura ocupa el noveno lugar entre las regiones menos competitivas del país y mantiene rezagos importantes en servicios básicos. El informe precisa que «Piura es la segunda región con menor porcentaje de hogares con acceso a desagüe, con 60,1%». Además, «apenas 9,4% de la población accede a agua con niveles adecuados de cloro residual, apta para el consumo, muy por debajo del promedio nacional (41,7%)».
La seguridad ciudadana constituye otro de los principales desafíos para la región. El análisis revela un incremento sostenido de los principales indicadores delictivos durante los últimos años. Entre 2019 y 2025, «las denuncias por extorsión se multiplicaron más de ocho veces y los homicidios por siete (de 0,99 a 6,95 por cien mil habitantes), el mayor aumento a nivel regional», situación que también incide sobre la competitividad y el clima para las inversiones.
Frente a este escenario, el Instituto Peruano de Economía sostiene que Piura requiere fortalecer la capacidad de gestión pública y priorizar inversiones que permitan reducir su vulnerabilidad. En ese sentido, señala que «de cara a las próximas elecciones regionales, Piura necesita autoridades con capacidad técnica para recuperar un ritmo de crecimiento que permita reducir nuevamente la pobreza». Asimismo, considera fundamental impulsar mecanismos como Obras por Impuestos y Asociaciones Público-Privadas para fortalecer la resiliencia del agro frente al Fenómeno El Niño, cerrar las brechas de agua y saneamiento y mejorar la respuesta frente a la creciente inseguridad ciudadana.