Norte Sostenible

Lluvias ponen en riesgo a más de un millón de personas por inundaciones y deslizamientos en Piura

Las lluvias intensas no son una sorpresa en el norte del país. Cada año, entre febrero y abril, el territorio peruano enfrenta precipitaciones que ponen a prueba su capacidad de prevención. Sin embargo, los escenarios de riesgo elaborados por el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (CENEPRED) evidencian que, pese a la información disponible, amplias zonas del país, especialmente Piura, continúan altamente expuestas a inundaciones y movimientos en masa.

El análisis elaborado por el CENEPRED, con base en informes del Senamhi y el ENFEN, que advierte un cambio en el sistema de alerta climática, donde el estado pasó de “No Activo” a “Vigilancia de El Niño Costero”, con una alta probabilidad de que, desde abril de 2026, se consolide un evento cálido débil que podría extenderse hasta octubre. Esta condición incrementa significativamente el riesgo de lluvias intensas en la costa norte, donde Piura históricamente ha sido una de las regiones más golpeadas.

Inundaciones: la principal amenaza para Piura 

A nivel nacional, el CENEPRED identificó 1,628 puntos críticos por inundaciones, localizados en ríos, quebradas y cauces con alta probabilidad de desborde, erosión lateral y acumulación de sedimentos. En este escenario, Piura concentra 54 puntos críticos identificados por la Autoridad Nacional del Agua (ANA), cifra que la coloca entre las regiones con mayor vulnerabilidad hidrológica del país.

El impacto potencial es considerable. Para el periodo febrero–abril de 2026, se estima que en Piura 368,199 personas estarían expuestas a un riesgo muy alto por inundaciones. Esta población se asienta en 175 centros poblados, donde se contabilizan 110,979 viviendas en zonas altamente susceptibles. A ello se suma la posible afectación de 253 establecimientos de salud y más de mil locales educativos, lo que revela un riesgo directo sobre los servicios esenciales. En el sector productivo, el escenario es igualmente delicado: 117,211 hectáreas (ha) de superficie agrícola se encuentran expuestas a inundaciones severas, comprometiendo la economía regional y los medios de vida rurales.

Piura sufre onstantes inundaciones por falta de cultura de prevención. Foto: El Comercio.

El riesgo alto por inundaciones amplía aún más el panorama. En este nivel, Piura registra 316 centros poblados, con una población expuesta de 744,122 personas y cerca de 212 mil viviendas. También se verían afectados 524 establecimientos de salud, 2 151 locales educativos y más de 111 mil hectáreas agrícolas. Estas cifras colocan a Piura como el departamento con mayor población expuesta a riesgo muy alto por inundaciones a nivel nacional, superando incluso a Ica y Áncash.

Movimientos en masa en la sierra piurana

Aunque las inundaciones concentran la mayor atención, los movimientos en masa representan una amenaza constante, especialmente en la sierra de Piura. El CENEPRED señala que provincias como Ayabaca, Huancabamba, Morropón, Sullana y Paita concentran distritos con niveles de riesgo muy alto, afectando a cientos de centros poblados. 

A escala nacional, el INGEMMET ha identificado 2,177 zonas críticas por movimientos en masa, de las cuales 50 se localizan en Piura. Estas zonas incluyen áreas con antecedentes de deslizamientos, derrumbes y flujos de detritos que pueden reactivarse con lluvias intensas.

El escenario de riesgo elaborado para el trimestre febrero–abril de 2026 señala que en Piura 116,445 personas se encuentran expuestas a un riesgo muy alto por movimientos en masa. Esta población habita en 871 centros poblados, donde existen 39,262 viviendas en condiciones de alta vulnerabilidad. El análisis también identifica 84 establecimientos de salud y 1 203 locales educativos en estas áreas. 

En el nivel de riesgo alto, la cifra de población expuesta asciende a 181,358 personas, distribuidas en 916 centros poblados. En estas zonas se contabilizan más de 60 mil viviendas, 115 establecimientos de salud, 1 438 locales educativos y 196,627 hectáreas agrícolas. Aunque Piura no lidera el ranking nacional en movimientos en masa, estas cifras confirman que el riesgo es significativo y se suma al ya elevado peligro por inundaciones.

Tumbes y Lambayeque: riesgo compartido en el norte

El escenario de riesgo se extiende más allá de Piura y compromete también a las regiones de Tumbes y Lambayeque, donde las lluvias intensas incrementan la probabilidad de inundaciones pluviales y fluviales. En el caso de Tumbes, CENEPRED identifica distritos con nivel de riesgo muy alto por inundaciones, con una población expuesta que supera las 190 mil personas, principalmente en zonas bajas cercanas a los ríos Tumbes y Zarumilla. En estas áreas se concentran más de 45 mil viviendas vulnerables, así como decenas de establecimientos de salud e instituciones educativas, cuya operatividad podría verse seriamente afectada ante desbordes o aniegos prolongados.

En Lambayeque, el riesgo también es significativo. Los escenarios de CENEPRED advierten que más de 20 distritos presentan riesgo alto y muy alto por inundaciones, con una población potencialmente afectada que bordea las 700 mil personas. En esta región, alrededor de 150 mil viviendas se ubican en zonas de alta susceptibilidad, junto con más de 100 establecimientos de salud, cerca de 900 instituciones educativas y amplias extensiones de superficie agrícola expuestas a pérdidas por anegamiento y colapso de drenes.

Las lluvias son constantes en el norte, pero la prevención escasea. Foto: Sebastián Castañeda.

En las tres regiones, la combinación de lluvias estacionales, infraestructura de drenaje insuficiente y ocupación de zonas vulnerables configura un escenario de riesgo persistente, donde la prevención sigue siendo la principal deuda pendiente frente a un fenómeno recurrente y ampliamente advertido por los organismos técnicos.

Un riesgo advertido, pero no prevenido

En medio de un escenario de lluvias que ya viene generando estragos en la sierra y costa de Piura, representantes del Ministerio de Vivienda, el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), el CENEPRED y autoridades locales se reunieron en el auditorio de la Municipalidad Provincial de Piura para exponer las acciones de prevención frente a la temporada de lluvias. Se presentaron cifras, escenarios de riesgo y planes de acción; sin embargo, el balance dejó en evidencia una respuesta reactiva ante un problema que ha sido largamente anunciado por los organismos técnicos.

Desde el SENAMHI, el jefe zonal en Piura, Jorge Carranza, planteó con bastante preocupación la pregunta central del debate. “Febrero y marzo son los meses más lluviosos y los suelos ya están saturados. La pregunta es si estamos preparados en Piura para soportar lluvias de esa magnitud”, señaló. Carranza advirtió además que un mayor calentamiento del mar frente a la costa norte podría incrementar la vulnerabilidad de la región y favorecer precipitaciones por encima de los valores normales, un escenario que ya ha sido contemplado en los análisis técnicos del CENEPRED.

SARES que no respondieron con la rapidez esperada y avenidas recientemente asfaltadas convertidas en lagunas urbanas. 

El funcionamiento de los sistemas de drenaje pluvial, conocidos como SARES, fue uno de los puntos más cuestionados durante el encuentro. Mientras representantes del Ministerio de Vivienda y de la Municipalidad de Piura aseguraron que “los sistemas funcionaron perfectamente”, los hechos registrados en la ciudad contaron otra historia. La lluvia de 6,8 milímetros caída durante la madrugada del 3 de febrero provocó aniegos prolongados, drenajes que no respondieron con la rapidez esperada y avenidas recientemente asfaltadas convertidas en lagunas urbanas. 

Desde la Presidencia del Consejo de Ministros, el propio secretario de Gestión del Riesgo de Desastres, Jaime Sayán, terminó por reconocer la raíz del problema. “Efectivamente, el tema de la prevención es mucho más importante que el tema de la respuesta, por lo mismo es que hemos llegado a Piura ante el reclamo de la población tras las inundaciones”, afirmó.

Hasta el momento, de acuerdo con el COER Piura, las lluvias han afectado directamente a 2,190 personas y dejado 300 damnificados en toda la región. En el rubro de vivienda, se reportan 10 casas destruidas, 128 inhabitables y 890 viviendas afectadas. La infraestructura vial también ha sufrido un duro golpe: 3,070 metros de vías vecinales destruidas y 9,950 metros afectados, además de daños en 1,200 metros de vías urbanas destruidas y 1,250 metros de vías afectadas.

Los escenarios de riesgo elaborados por el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (CENEPRED) advierten que Piura concentra la mayor población expuesta a inundaciones a nivel nacional, en un contexto marcado por el cambio del sistema de alerta climática a “Vigilancia de El Niño Costero”, lo que incrementa la probabilidad de lluvias intensas entre febrero y abril de 2026 y vuelve a poner en evidencia las brechas en prevención frente a un riesgo identificado.

9 febrero, 2026