La Heroica Villa de Catacaos, históricamente reconocida como el corazón artesanal y gastronómico de la región Piura, enfrenta hoy una de las crisis económicas más severas de las últimas décadas. Lo que debía ser un hito de progreso, la ejecución del proyecto integral de agua potable y alcantarillado, se ha transformado en un obstáculo crítico para el desarrollo local. Esta obra, valorizada en más de 160 millones de soles y financiada por el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento (MVCS), ha sumido al distrito en una situación de emergencia que trasciende lo sanitario para golpear directamente el bolsillo de miles de familias.
El proyecto, iniciado el 6 de enero bajo la ejecución del Consorcio BPO, ha sido blanco de duras críticas por su deficiente planificación y modo de ejecución. Según Juan Anastacio More, gerente de Desarrollo Económico de la municipalidad de Catacaos, las ventas en los sectores de artesanía y gastronomía han experimentado una caída estrepitosa del 70%. Esta situación pone en riesgo la sostenibilidad de un pueblo que vive primordialmente de su capacidad para atraer visitantes a sus calles históricas y picanterías tradicionales.
La otrora vibrante calle Comercio muestra hoy un panorama desolador, con un flujo de turistas que ha disminuido considerablemente. Los artesanos locales reportan con amargura que los pocos visitantes que llegan se retiran de inmediato al encontrarse con una ciudad intransitable. El problema central radica en la ausencia del componente de reposición de pistas y veredas en el contrato del MVCS, lo que ha cubierto al distrito bajo nubes de polvo y tierra que empañan su atractivo turístico.

Restaurantes golpeados por la crisis
Walter Quintana, presidente de la Asociación de Picanterías y Restaurantes de Catacaos, describe la situación como insostenible desde una perspectiva comercial. Según Quintana, “lamentablemente estamos pasando una situación económica y de trabajo de la gastronomía mal porque ya hemos cumplido casi un año y imagínate todavía estamos con mucha tierra, con muchos huecos. No hay acceso para que los carros y los turistas vengan a visitar nuestro pueblo”. Esta falta de accesibilidad es el factor determinante en la fuga de capitales turísticos.
La crisis se agrava por presuntas irregularidades técnicas en la obra. Denuncias presentadas ante la Contraloría y la Fiscalía señalan que el Consorcio BPO estaría omitiendo procesos esenciales de compactación del suelo. Vecinos y profesionales advierten que solo se está colocando una capa superficial de arena sobre las zanjas, lo que ya ha provocado hundimientos, grietas y rajaduras en calles como Juan de Mori. Este escenario no solo amenaza la infraestructura urbana, sino que invalida cualquier intento de ofrecer un servicio gastronómico de calidad.

Desde la perspectiva del sector culinario, el factor higiénico-sanitario es una barrera insalvable. Quintana enfatiza la gravedad de operar en estas condiciones: “¿cómo el turista puede sentarse en un restaurante si te vas a llenar de tierra, son alimentos lo que van a comer?”, cuestiona. Esta preocupación ha llevado a que los ingresos en restaurantes y picanterías se reduzcan entre un 70% y 80%, obligando a muchos propietarios a cerrar sus negocios o migrar hacia otras actividades económicas para subsistir.
El impacto económico ha generado un fenómeno de desplazamiento turístico hacia otras zonas del Bajo Piura. Al encontrar a Catacaos ‘destruido’, los visitantes están optando por circuitos gastronómicos en Sechura, Bernal, Vice y La Unión. Quintana señala que los turistas ahora pasan directamente de Piura hacia estas localidades, dejando a la Villa Heroica fuera del mapa de consumo habitual.
Al respecto, el alcalde de Catacaos, Johnny Cruz, dijo a Norte Sostenible que están exigiendo el cumplimiento del correcto proceso constructivo. «Estamos pidiendo al Ministerio de Vivienda que apruebe los adicionales necesarios para que la empresa inicie la reposición de las pistas y veredas. De esa manera habrá transitabilidad y los turistas llegarán de nuevo», dijo.
Carnavales y Semana Santa en riesgo
La planificación de eventos tradicionales también pende de un hilo. Con la llegada de los carnavales y la Semana Santa, la incertidumbre crece entre los comerciantes. Aunque la fe y la tradición persisten, la infraestructura actual hace dudar sobre la viabilidad de atraer las multitudes que usualmente inyectan dinamismo a la economía local. «Yo creo que así como estamos, no se va a poder”, admite Quintana respecto a la posibilidad de realizar ferias gastronómicas exitosas en el corto plazo dentro del casco urbano.
Ante la desesperación, la Asociación de Picanterías está evaluando medidas drásticas, como la realización de ferias gastronómicas fuera de Catacaos para generar ingresos mínimos para sus más de 40 asociados. Esta propuesta refleja la gravedad de una crisis donde el sustento diario de cientos de familias está comprometido por la demora y la desidia en la ejecución de una obra pública.
La respuesta del empresariado local es una mezcla de resiliencia y exigencia de rendición de cuentas. Muchos artesanos han decidido reinventarse o buscar ferias en otras ciudades para sustentar sus hogares. No obstante, el anhelo común es que el Estado apruebe los adicionales necesarios para recuperar la transitabilidad y la limpieza de la ciudad antes de que el daño económico sea irreversible.

Quintana ha hecho un llamado enérgico al Ministerio de Vivienda para que supervise de cerca al consorcio ejecutor y acelere los trabajos. “Que se acerque el Ministerio de Vivienda y que haya alguien cerca a la empresa que está ejecutando esta obra para que lo apure, para que hagan las cosas bien y hagan rápido”, exigió el dirigente, recordando que Catacaos es la capital artesanal y gastronómica que vive de su imagen ante el mundo.
Por otro lado, la Municipalidad de Catacaos, liderada por el Econ. Johnny Cruz Flores, ha expresado su preocupación por la falta de un plan de contingencia efectivo que mitigue el impacto en el comercio. La gestión local se encuentra en una posición difícil, mediando entre una población afectada y un proyecto cuya unidad ejecutora pertenece al gobierno central.
El alcalde Johnny Cruz explicó que aún se está evaluando la celebración de los carnavales en Catacaos. «Nosotros necesitamos un documento de la empresa para conocer los nuevos frentes de trabajo y apertura de zanjas. En base a esa información tomaremos una decisión en coordinación con las sociedades carnavalescas», comentó.
Los artesanos son otro grupo duramente afectado. Aaron Viera, de la Asociación de Artesanos de Catacaos, dijo a Norte Sostenible que la situación es grave. “Hemos perdido entre el 70 y 80% de nuestras ventas habituales. Lo peor es que no hay soluciones por parte de las autoridades”, comentó el dirigente.
A pesar del panorama sombrío, aún existen pequeñas ventanas de oportunidad. Actualmente, el Callejón de los Tigres se mantiene como uno de los pocos accesos libres para que los turistas puedan ingresar al distrito desde Piura. Los empresarios locales intentan guiar personalmente a sus clientes habituales para que no se pierdan entre las calles rotas, en un esfuerzo desesperado por mantener viva la actividad comercial.
El futuro económico de Catacaos depende ahora de una intervención técnica inmediata que garantice la calidad de la obra y la restauración de las vías. Sin una solución pronta, el «orgullo y gustito» de recorrer este pueblo histórico seguirá sepultado bajo el polvo de una obra que, aunque necesaria, está cobrando un precio demasiado alto a su gente.