Desde hace más de 20 días, los moradores del asentamiento humano Tacalá, en el distrito de Castilla (Piura), viven una pesadilla cotidiana. Las aguas servidas afloran por las calles, se empozan frente a las viviendas y convierten pasajes enteros en focos infecciosos. El origen del problema, según denuncian los vecinos, no es un fenómeno natural ni una falla aislada: está directamente relacionado con la ejecución de la obra “Mejoramiento del Servicio Vial de las calles del asentamiento humano Tacalá, sector 1”, a cargo del Gobierno Regional de Piura (GORE).
El colapso del sistema de alcantarillado ha provocado el afloramiento constante de aguas servidas en al menos 17 manzanas del sector ubicado frente a la quebrada El Gallo. Calles intransitables, buzones colapsados y filtraciones subterráneas forman parte de la vida cotidiana.
“Estamos viviendo más de un mes entre aguas negras. Esto no es de ayer, no es de ahora. Nuestros niños juegan, comen y duermen con este olor insoportable”, denunció uno de los vecinos a Norte Sostenible.
Las aguas servidas no solo corren por la superficie. Según los moradores, el suelo permanece saturado, debilitando las bases de las viviendas. “Usted cava y el agua sale. Todo está húmedo abajo. Ante una lluvia, esto será un caos total”, alertó Neli Torres, vecina del sector, quien vive prácticamente aislada junto a su familia.
¿Por qué está pasando?
Los vecinos coinciden en señalar graves deficiencias en el expediente técnico de la obra vial que ejecuta el Gore Piura. De acuerdo con testimonios recogidos en el lugar, las redes de alcantarillado tienen menos de un metro de profundidad, pero sobre ellas se ha colocado piedra de río, cascajo, confitillo y carpeta asfáltica, generando un peso excesivo que terminó por colapsar la red matriz de desagüe.
“El expediente técnico estaba mal desde el inicio. Se hizo un replanteamiento, pero igual le han metido demasiado peso a las tuberías. Era inevitable que colapsara”, explicó Lucho Torres, morador que participó en los ajustes del proyecto.
A esto se suma la presunta mala práctica constructiva: maquinaria pesada rellenando buzones con tierra y piedras, y la falta de limpieza adecuada. “Tenemos videos de hace un mes donde, cuando desatoraban, sacaban piedrazas. Luego volvían a rellenar igual y el problema regresaba”, denunciaron.
Además, los vecinos señalan que el colapso no solo afecta a Tacalá, sino que arrastra descargas desde otros sectores como Cocío del Pomar, agravando la situación.
Niños y adultos con enfermedades crónicas
El impacto es devastador. Familias enteras: niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas, viven expuestas a riesgos sanitarios permanentes. Moscas, zancudos y malos olores dominan el ambiente desde tempranas horas de la tarde.
“Tengo cuatro niños y todos sufren de dolores de estómago y diarreas. Esto es un foco de infección”, relató una madre de familia. Otro vecino, con problemas cardíacos, señaló: “Soy población vulnerable. Vivimos con miedo, con este riesgo latente todos los días”.
Los moradores también advierten un aumento de casos de dengue, infecciones respiratorias y neumonía. Incluso, algunos vecinos se encontrarían hospitalizados.
La obra, además, ha dejado sectores completamente aislados. No hay accesos adecuados para emergencias, ambulancias o evacuación en caso de sismos o lluvias intensas. “Si hay una emergencia en la madrugada, ¿por dónde salimos? No hay acceso”, cuestionan.
Deficiencias del proyecto
Aunque la obra contempla la pavimentación de más de 30 calles y pasajes, con una inversión superior a 39 millones de soles y un beneficio proyectado para 30 mil personas, los vecinos denuncian que se ha priorizado “lo más fácil” y se ha postergado la zona crítica de la quebrada El Gallo.
“Lo primordial debió ser este sector por las lluvias futuras, pero lo han dejado al final. Ahora estamos en riesgo total”, indicaron.
Además, señalan retrasos constantes y abandono de frentes de trabajo. “Vienen, rompen y se van. Esto está abandonado. Dos meses sin avances reales”, afirman.
Pese a la gravedad del problema, los moradores aseguran que ninguna entidad asume su responsabilidad. El Gobierno Regional de Piura, la Municipalidad de Castilla y la EPS Grau se señalan mutuamente, mientras la población sigue expuesta.
“Si pasa algo, ellos serán los responsables. Hemos advertido y no nos escuchan”, advirtieron.
Tacalá hoy es el reflejo de una obra pública sin planificación adecuada, como muchas obras que viene ejecutando esta gestión regional, tal es el caso de la Av. Grau, obras con retrasos, la Av. Don Bosco, que estuvo paralizada por interferencias y el centro de Piura que viene afectando a miles de comerciantes. Mientras las autoridades destacan avances, inversiones y visitas técnicas, los vecinos siguen caminando entre aguas negras.