La disponibilidad de agua potable se perfila como uno de los principales desafíos para Piura en los próximos años. El crecimiento de la población ha incrementado la demanda, mientras las fuentes subterráneas presentan problemas de calidad y algunos pozos han dejado de operar después de cumplir su vida útil.
Francisco Arteaga, especialista en recursos hídricos de la Universidad de Piura (UDEP), advierte que alrededor del 90% de los pozos presenta altos niveles de salinidad. Para el especialista, esta situación limita la posibilidad de continuar dependiendo de las aguas subterráneas como principal alternativa para atender el crecimiento de la demanda.
Entre los valores mencionados por Arteaga figuran los registrados en Micaela Bastidas, con 298 miligramos de sales por litro; San Martín, con 432; Santa Rosa, con 467; Nueva Esperanza, con 407; y la Urbanización Piura, con 1.102 miligramos por litro. En Buenos Aires, la concentración llegó a 486 miligramos por litro.
A la salinidad se suma el deterioro de parte de la infraestructura. Algunos pozos han cumplido su vida útil y dejaron de operar, mientras que otros presentan problemas relacionados con la calidad del agua.
Arteaga sostiene que perforar nuevos pozos no constituye por sí solo una solución sostenible. Antes de continuar utilizando las aguas subterráneas como alternativa, considera necesario determinar la capacidad de recarga del acuífero y conocer con precisión la calidad del recurso disponible.
El escenario plantea la necesidad de buscar alternativas que permitan asegurar el abastecimiento de agua potable para Piura, Castilla y Veintiséis de Octubre, distritos que dependen, entre otras fuentes, de la producción de la planta de tratamiento de Curumuy.
Curumuy necesita ser reforzada
La Planta de Tratamiento de Agua Potable de Curumuy fue inaugurada en 2007 y fue diseñada originalmente para tratar alrededor de 630 litros por segundo. Actualmente, su capacidad de operación se encuentra alrededor de los 550 litros por segundo.
Durante sus casi dos décadas de funcionamiento, la infraestructura ha requerido trabajos de mantenimiento, mejoras en los sistemas de filtración y recuperación de capacidad. En 2023 se realizaron intervenciones en los filtros y otros componentes con el objetivo de recuperar una producción de 550 litros por segundo.
El crecimiento de la población, sin embargo, ha elevado progresivamente la demanda de agua potable. Frente a este escenario, Arteaga plantea ampliar la capacidad de Curumuy y evaluar una alternativa adicional de captación.
Una de las propuestas planteadas por el especialista consiste en evaluar una captación directa desde el reservorio Poechos mediante una nueva línea de conducción. El objetivo sería reducir la dependencia del canal Daniel Escobar, infraestructura que actualmente interviene en el abastecimiento de la planta.
Arteaga estima que una captación de alrededor de 2,5 metros cúbicos por segundo permitiría contar con una fuente de agua suficiente para atender a Piura durante las próximas tres o cuatro décadas.
Esta propuesta, sin embargo, requiere evaluar la infraestructura necesaria para captar, conducir y tratar el recurso antes de incorporarlo al sistema de abastecimiento de agua potable.
No solo se trata de producir más agua
El problema del abastecimiento no termina en las fuentes de agua o en la capacidad de tratamiento. Arteaga también señala la necesidad de renovar las tuberías y redes de distribución, debido a su antigüedad, fugas y constantes roturas.
La ampliación de la producción de agua, por tanto, tendría que estar acompañada por mejoras en el sistema de distribución. De lo contrario, una mayor disponibilidad en las plantas de tratamiento no necesariamente se traduciría en un servicio más eficiente para los hogares.
El especialista también llamó la atención sobre la dependencia del canal Daniel Escobar. Según explicó, durante periodos de mantenimiento en los que se destinaba agua exclusivamente para Curumuy, se detectaron más de 50 bombas que extraían agua de manera ilegal.
Para Arteaga, el abastecimiento de agua debe convertirse en una de las prioridades de las próximas autoridades. El desafío no consiste únicamente en encontrar nuevas fuentes, sino en garantizar agua de calidad y desarrollar la infraestructura necesaria para captarla, tratarla, conducirla y distribuirla.
El escenario descrito plantea una brecha entre el crecimiento de la demanda y la capacidad de las fuentes actualmente utilizadas. Mientras los pozos enfrentan problemas de salinidad y algunos han dejado de operar, Curumuy requiere reforzarse y el sistema de distribución necesita mejoras para responder a las necesidades futuras de Piura.