El decano del Colegio de Ingenieros de Piura (CIP), Manuel Asmat Córdova, advirtió que la nueva ruta que el Gobierno plantea para conducir las aguas del río Piura hacia las lagunas en el desierto de Sechura podría no ejecutarse antes del inicio de las lluvias. Aunque considera que la alternativa tiene ventajas técnicas y económicas, cuestionó que no se haya acreditado su aceptación social en la zona de intervención, un factor que, según indicó, podría retrasar el inicio de los trabajos.
La propuesta fue incluida en la Resolución Ministerial N° D000411-2026-MIDAGRI-DM, del 2 de octubre, que aprobó la priorización de 45 intervenciones mediante el mecanismo de Obras por Impuestos (OxI), en el marco del Decreto de Urgencia N° 010-2026 para atender la emergencia por el Fenómeno El Niño. El presupuesto total asciende a aproximadamente S/118.7 millones.
Entre las intervenciones figura el servicio N° 043-2026-MIDAGRI-OXI-FEN, que contempla una inversión de S/55,639,212.12 para la limpieza, descolmatación y conformación de bordos con material del propio cauce del río Piura, en la bifurcación hacia el Río Loco, en el distrito de Cristo Nos Valga, provincia de Sechura.
Sin embargo, para Asmat, contar con presupuesto aprobado no garantiza que la obra pueda ejecutarse dentro del plazo previsto, debido a las dificultades para conseguir la aceptación de la población de la zona.
“Todo proyecto puede ser técnicamente viable y económicamente viable, pero si no tiene la viabilidad social es muy complicado de implementarlo”, sostuvo el decano. Agregó que la población de la zona ya habría expresado su rechazo a la alternativa, por lo que consideró necesario evaluar su aceptación antes de iniciar los trabajos.
La ruta propuesta busca recuperar su cauce natural del río Piura, por el que habría conducido sus aguas hacia el mar. No obstante, Asmat advirtió que las condiciones actuales de ocupación del territorio son distintas a las de décadas anteriores y que ahora existen poblaciones próximas al recorrido.
“Cuando el río hacía ese trayecto no tenía el desarrollo que ahora tiene Sechura. Probablemente lo que en algún momento sí pudo ser el trayecto natural, ahora tiene población cercana”, señaló.
El decano remarcó que la ingeniería debe ir acompañada de un proceso de comunicación y diálogo con los habitantes de las zonas involucradas, debido a que la ejecución podría afectar terrenos particulares.
“La ingeniería no puede imponerse a lo que quiera la población, porque al final la población son aquellos que son los dueños de los terrenos donde vas a plantear esa solución. Primero debe ir la parte comunicacional y social, y luego dar pase a la parte técnica”, afirmó.
Según Asmat, ese proceso requeriría audiencias y exposiciones para explicar los alcances de la intervención, pero el tiempo disponible sería insuficiente. Estimó que la obra demandaría entre tres y cuatro meses y advirtió que el plazo podría impedir que entre en funcionamiento antes de las lluvias.
“La verdad lo veo muy complicado”, insistió.
Pide no descartar Chutuque
Ante la priorización de la ruta por Río Loco, el decano del CIP insistió en que el Ejecutivo no debe dejar de lado la intervención del sector Chutuque, donde se ha identificado un tapón de rocas de aproximadamente 6,7 kilómetros que dificulta la conexión hidráulica hacia Pampa de las Salinas.
Asmat precisó que la descolmatación del río Piura, desde Los Ejidos hasta el puente Bolognesi, permite ampliar la capacidad del cauce, pero no resuelve por sí sola el problema si las aguas no cuentan con una salida adecuada.
“Es cierto, le estamos dando mayor caja hidráulica al río, pero aún no va a tener hacia dónde desfogar. Entonces, actualmente deberíamos liberar el denominado tapón de Chutuque para que se pueda conectar con Pampa de las Salinas. La salida hacia el mar es otra historia”, explicó.
El ingeniero diferenció así las medidas de emergencia de la solución definitiva para conducir el caudal al océano. A su juicio, ambas deben evaluarse de manera integral y no sustituirse entre sí.
Sobre Chutuque, sostuvo que la intervención no presenta actualmente el mismo nivel de cuestionamiento social que la alternativa por Sechura y que, por ello, habría podido ejecutarse en el corto plazo disponible.
“Chutuque no tiene ninguna problemática social actualmente y, dado el cortísimo plazo que tenemos para el inicio de las lluvias, se hubiera podido implementar”, manifestó.
La propuesta inicial contemplaba el uso de explosivos y maquinaria especializada para romper el tapón rocoso. Sin embargo, esa opción fue cuestionada por sus posibles efectos ambientales. Frente a ello, Asmat señaló que los impactos pueden evaluarse mediante estudios ambientales, incluida la matriz de Leopold, que permite identificar y valorar las consecuencias de una intervención.
También recordó que el Colegio de Ingenieros planteó recurrir a la empresa minera Miski Mayo con experiencia en voladuras. No obstante, indicó que desconoce si se llegó a concretar una coordinación para ejecutar esos trabajos.
Tres alternativas para aliviar el cauce
La ruta por Río Loco aparece como una nueva opción dentro de las alternativas discutidas por el Ejecutivo para mejorar la evacuación de las aguas del río Piura.
De acuerdo con lo informado por el presidente de la Cámara de Comercio de Piura, Javier Bereche, a Diario El Tiempo, inicialmente se evaluó romper el tapón de Chutuque mediante explosivos y maquinaria minera. Esta intervención habría requerido alrededor de seis meses de trabajo.
Posteriormente, se planteó descolmatar el canal de derivación de Chutuque, de unos cinco kilómetros, para conducir parte del caudal hacia Pampa de las Salinas. Sin embargo, esa alternativa también fue cuestionada por el riesgo de que el canal volviera a llenarse de sedimentos durante la primera avenida y necesitara una nueva limpieza en enero.
Bereche señaló que lo finalmente incorporado en la resolución ministerial no coincidía con lo que, según indicó, se había coordinado previamente con el Gobierno.
El ingeniero Eduardo Zegarra ya había explicado que esta propuesta implica abrir un canal de 15 kilómetros desde Pozo de los Ramos, donde termina el dique derecho del río Piura. El recorrido atravesaría terrenos eriazos frente a las lagunas y el sector Tronadera, hasta descargar en el Río Loco, vinculado al dren 1308, y continuar por el dren Sechura hacia el mar.
La propuesta aprovecharía infraestructura existente, entre ella el puente de Sechura, de casi 200 metros, construido después del Fenómeno El Niño de 1983 para permitir el paso de grandes caudales.
La resolución ministerial designó un comité especial encargado de conducir la contratación directa de las intervenciones priorizadas. El grupo está integrado por Percy Mercado Flores, como presidente, además de Juan Miranda Leyva y Lizardo Calderón Romero, funcionarios del Midagri.