Piura enfrenta un nuevo Fenómeno El Niño y, según los especialistas, lo hace en condiciones más críticas que en 2017. El ingeniero César Cárdenas Bustios, quien presidió IRAGER hasta diciembre de 2025 y actualmente ejerce como secretario de esa institución, fue categórico al evaluar la situación.
‘’La ciudad no está preparada. Y no por falta de tiempo, sino por falta de voluntad política’’, sostuvo en entrevista para Norte Sostenible, quien además desglosó los factores que explican esta vulnerabilidad acumulada desde hace una década.
El primer y más grave problema identificado por el especialista es el estado del cauce del río Piura. Nueve años después del desastre de 2017, el río no ha sido descolmatado de manera integral.
«Tenemos el problema en primer lugar del cauce del río Piura, que está totalmente colmatado. En una avenida de 1.800 metros cúbicos por segundo podría ser fatal para Piura», alerta.
El ingeniero señala que, en el año 1983, el río llegó a transportar cerca de 4.000 metros cúbicos por segundo. Ante la eventualidad de un caudal similar en 2026, las consecuencias serían devastadoras, porque la capacidad hidráulica del cauce se ha reducido significativamente por la sedimentación acumulada y la presencia de arbustos y vegetación invasiva que obstaculizan el flujo del agua.
«Pase usted por alguno de los puentes y vea la cantidad de arbustos. Son los que justamente no dejan correr al río y eso prácticamente embalsa las aguas. Va a suceder que vamos a tener un desborde por cualquiera de las zonas de Piura», advierte.
Aunque el Gobierno Regional ha señalado que la limpieza del río corresponde a la Autoridad Nacional del Agua (ANA), y esta última ha afirmado que realiza trabajos de forma voluntaria, Cárdenas Bustios rechaza ese intercambio de responsabilidades.
«Es fácil echar la culpa de una institución a otra. Pero si yo como presidente de región sé que la institución A o B es la que tiene que hacer tal gestión, debo insistir para que se haga en bien de Piura. Están en ese voleibol: pasan la pelota para acá, para allá, a ver quién la recoge», dijo.
Obras inconclusas y calles destruidas en el centro histórico
El segundo factor de riesgo, y quizás el más visible para la ciudadanía, es el estado caótico de las obras de pistas, veredas y drenaje pluvial en el casco urbano de Piura.
“Pienso que va a ser más catastrófico que en el año 17, debido a la destrucción de las pistas del centro histórico. Y digo destrucción, porque es así, se abren calles una tras otra, sin siquiera terminar con la anterior”, afirma Cárdenas.
Las intervenciones, que supuestamente buscan mejorar el sistema de evacuación de aguas pluviales, han dejado calles abiertas durante meses, sin señalización ni planes de contingencia que, con las lluvias ya registradas, calles como la Huánuco o Callao, han quedado completamente inundadas. Además, la obra de drenaje presenta un retraso del 33% y se pretende construir un tanque de tormentas en la histórica plaza Tres Culturas, pese a que varios especialistas han manifestado su inviabilidad.
“Hay muchas casas de adobe que se van a caer si llueve fuerte y continuo, son casonas con decenas de años de antigüedad, que nunca se les ha dado mantenimiento, algunas no tienen piso al costado y están apuntaladas”, agrega muy preocupado.
Obras prometidas, proyectos inconclusos
Tras el Fenómeno El Niño de 2017, el Estado peruano creó la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios, luego transformada en la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN) con un ambicioso portafolio de proyectos destinados a proteger 13 regiones del país, entre ellas, Piura y Tumbes, frente a futuros eventos climáticos extremos. Hoy, a casi una década de aquel desastre, solo se ha avanzado con el 73% de las obras planeadas, y gran parte de ellas no se ha ejecutado o están en fase de diagnóstico.
«Las autoridades no se preocupan por ello. Dígame usted a ver, ¿qué congresista se ha dedicado a destrabar estos estudios? ¿Qué congresista ha venido a Piura y ha dicho: ¿estoy destrabando este proyecto, este otro proyecto? No, todos vienen de paseo», agrega.
Para el especialista, la raíz del problema es institucional pues el río Piura no cuenta con una autoridad de agua autónoma y técnica. La gestión de las cuencas del Chira, el Piura y el Huancabamba queda subordinada a decisiones políticas que cambian con cada gestión, interrumpiendo la continuidad de los proyectos.
El déficit estructural de agua potable
Un cuarto elemento de alarma, menos visible pero igualmente grave, es la fragilidad del sistema de abastecimiento de agua potable. Piura necesita aproximadamente 2.500 litros por segundo para abastecer a su población; actualmente produce apenas 1.700 litros entre la planta de Curumuy (550 l/s) y los pozos subterráneos (entre 1.000 y 1.200 l/s).
“Por eso la ciudad no tiene agua todo el día. Si no nos cae una peste es porque Dios es grande”, señala con crudeza.
El riesgo se amplifica en época de lluvias: el agua llega a Piura a través del canal Daniel Escobar, que tiene 50 kilómetros de longitud. En ese trayecto se pierden entre 20 y 25 metros cúbicos por segundo para que la planta reciba apenas 2 o 3. Si el canal se daña por las lluvias, algo perfectamente posible, la ciudad podría quedarse sin suministro.
El ingeniero recuerda que existe un estudio para reemplazar el canal por una tubería que traiga agua directamente desde el reservorio de Poechos, eliminando las pérdidas y el riesgo de rotura. El proyecto no ha avanzado.
Con estos antecedentes, Cárdenas Bustios anticipa que el impacto de las lluvias de 2026 podría superar al de 2017. Su pronóstico no se basa en la intensidad proyectada del fenómeno, ya que instituciones como el ENFEN han manifestado que será un Niño débil, sino en el estado de mayor vulnerabilidad en que se encuentra la ciudad.
El ingeniero insiste en que aún es posible mitigar riesgos mediante limpieza efectiva del cauce, revisión de defensas ribereñas y acciones preventivas urgentes. Sin embargo, subraya que el problema de fondo es estructural y responde a años de falta de planificación integral.
A pocos meses de un nuevo periodo electoral, su llamado final es político y ciudadano. “Piuranos, elijamos con la cabeza. Pensemos por Piura”, concluye.