Cientos de vecinos del Condominio Ciudad del Sol de Piura, ubicado en el distrito de Veintiséis de Octubre, en Piura, tomaron anoche las calles para protestar por la falta de agua potable que padecen desde hace más de cuatro años.
«Cuando compramos nuestro departamento nos prometieron agua las 24 horas, pero desde hace 4 años tenemos problemas en el servicio. Nos dan agua por turnos y a veces nos restringen durante varios días. Es inhumano vivir así, en pleno calor y cuando el agua es esencial», dijo la vecina Flor, una de las protestantes.
El condominio, gestionado por la inmobiliaria DH Mont, funciona actualmente con 6 torres, pero en los próximos días se entregarán dos torres más, de 96 departamentos cada una. Los vecinos creen que el problema de la crisis hídrica se agravará debido al mayor consumo de este recurso por parte de los nuevos habitantes.

Indecopi obliga a inmobiliaria a entregar agua las 24 horas
Mediante la resolución 710-2025, Indecopi Piura declaró fundada la denuncia de los vecinos contra la inmobiliaria DH Mont por haber vendido inmuebles con deficiencias en el suministro de agua potable «debido a que era brindado de 4 a 6 horas diarias, incluso habiendo días donde era inexistente». Además, la resolución señala que «el agua poseería un color turbio».
Por ese motivo, Indecopi multó a la inmobiliaria con 3 UIT y le exhortó a, en el plazo no mayor de 20 días, garantice el suministro de agua potable a los vecinos durante las 24 horas diarias. También lo instó a realizar limpieza de las cisternas para evitar que el agua llega turbia.
Sin embargo, dicha resolución ha sido apelada por la inmobiliaria; aunque los vecinos confían en que en segunda instancia Indecopi confirme la sentencia contra una empresa que calificaron como «una estafa».
Los protestantes solicitaron la intervención de las entidades correspondientes, como la Defensoría del Pueblo, Sunass, la EPS Grau, entre otras, e hicieron un llamado a las autoridades locales y regionales.
Un problema frecuente en una zona desértica
Según relatan los propietarios, el problema se originó en 2022 y estaría relacionado con el incumplimiento de una exigencia técnica: la construcción de un pozo subterráneo que la EPS Grau solicitó a la inmobiliaria desde 2017 para garantizar el servicio a los habitantes del condominio.
Indignados, los vecinos advirtieron a posibles compradores sobre la situación y cuestionaron a la empresa. “Nos dicen que ellos no venden agua, solo departamentos, pero nosotros vivimos aquí sin un servicio básico. Por eso no compren, no se dejen estafar”, reclamaron.
Los residentes denunciaron que la inmobiliaria continúa expandiendo el proyecto a pesar de no poder abastecer a las 500 familias que ya viven allí. El plan maestro contempla un total de 22 torres para 2,000 familias, un escenario que los actuales propietarios califican de «insostenible».

«Si así estamos con seis torres, imagínese cuando venga más gente», advirtió Jorge Limo, otro residente que ahora se dedica a informar a los potenciales compradores sobre las deficiencias del condominio para evitar que sean «engañados».
La defensa de la inmobiliaria ante las autoridades ha sido cuestionada por los usuarios. Según los testimonios de las protestas, representantes de la empresa habrían llegado a decir que ellos «no venden agua, sino departamentos», intentando deslindar su responsabilidad sobre el servicio básico.
No obstante, Indecopi determinó que la inmobiliaria sí tiene responsabilidad en la gestión del agua dentro del proyecto, especialmente al asumir funciones de administración y presidencia de la junta de propietarios por un plazo de hasta diez años.
La respuesta de la inmobiliaria
En las reuniones virtuales y comunicados, la empresa ha intentado justificar las restricciones debido a la crisis hídrica general que afecta a Piura. Si bien la región atraviesa un estrés hídrico severo, los vecinos alegan que las zonas aledañas no sufren el mismo nivel de desabastecimiento.
La desconfianza se ha profundizado al descubrirse que la inmobiliaria sigue publicitando el megaproyecto como un «oasis». Para los vecinos, esta publicidad es engañosa, pues oculta que la factibilidad de agua permanente estaba condicionada a obras de infraestructura que la empresa posterga.
Harry Roman, otro de los afectados, recordó que al momento de la venta les aseguraron autonomía hídrica. Hoy, la realidad son baldes acumulados y una vigilancia constante del reloj para saber en qué momento abrir el grifo antes de que el agua desaparezca nuevamente.

La indignación vecinal también apunta a las autoridades locales y regionales. Solicitan la intervención urgente de la Defensoría del Pueblo y la Sunass para que supervisen no solo a la inmobiliaria, sino también el rol de la EPS Grau en la concesión de estas factibilidades.
El decano del Colegio de Arquitectos, Leopoldo Villacorta, ha señalado previamente que existe una responsabilidad compartida, sugiriendo que la EPS Grau debió realizar un seguimiento más estricto para asegurar que se cumplieran las exigencias técnicas antes de permitir la habitabilidad.
Mientras la apelación de DHMont sigue su curso, los vecinos de Ciudad del Sol han prometido no abandonar las calles. Para ellos, la resolución de Indecopi es una victoria moral, pero no sacia la sed de cientos de niños y adultos mayores que viven en el complejo.
Las protestas han servido para visibilizar un problema mayor en el sector inmobiliario de Piura: el boom de construcciones en zonas que no cuentan con la infraestructura hídrica necesaria para soportar el crecimiento demográfico.
Por ahora, el «Oasis de Piura» sigue siendo un espejismo de cemento y triplay pintado con consignas de lucha. Los vecinos han advertido que radicalizarán sus medidas si la empresa no muestra una voluntad real de construir el pozo tubular exigido hace siete años.
Foto de portada: Vecinos del condominio Ciudad del Sol protestan por falta de agua potable. Crédito: Norte Sostenible.