Por Andy Garay
Hemingway y la plaza Tres Culturas
Jorge García Saavedra ꟷ74 años, arquitecto y secretario general de la Juveco «27 de marzo 2017»ꟷ no olvida aquella única reunión con Luis Neyra, gobernador de Piura, el 30 de junio del año pasado, a las 9:30 a.m. Nunca lo hará. «Porque no sirvió de nada», dice, aún enfurecido. «El gobernador nos dijo: esta obra tiene que ejecutarse de todas maneras». Mela Salazar Velarde, directora de Vigilia Ciudadana, que estuvo en la reunión, confirma sus palabras.
Aunque le expusieron los riesgos que implica instalar un pozo de tormentas ꟷuna fosa subterránea que corre bajo el suelo y que, cuando se eleva, debilita el terreno y favorece inundacionesꟷ en una zona con napa freática alta, el gobernador y su asesor Jesús Humberto Moreno Mantilla no cambiaron de opinión.
ꟷ¿No les dijo nada más? ꟷpregunto.
ꟷSí. Dijo que, si mostrábamos un estudio, entonces lo iba a evaluar. Pero son cuentos, amigo. ¿Cómo nos va a pedir a nosotros, ciudadanos, realizar estudios? ¿Cómo? ¿Con qué plata? ꟷhace una pausaꟷ. Fue una burla. Una burla a nuestra cara y a la del monseñor [Guillermo Elías], que fue quien coordinó esa reunión. No nos iba a escuchar. Me di cuenta. Ya nos retirábamos hasta que…
Jorge sonríe. Pocas veces lo hace.
ꟷ¿Qué pasó?
Cuenta que, al terminar el encuentro, tomó el plumón de la mesa y se puso de pie frente al gobernador. El otro solo lo miraba. Entonces Jorge levantó el brazo y lo dejó caer al suelo. «Eso le pasará a usted», le dijo y se retiró.
No es la primera vez que Jorge García se enfrenta al poder. Pequeño y fornido, parece un Ernest Hemingway dispuesto a pescar a los grandes peces corruptos de la ciudad. Después de todo, para sus amigos, el arquitecto es el león del centro, atento y vigilante. Desde aquel 27 de marzo del 2017, cuando todo se inundó en el centro, asumió ese rol.

Recuerda aquel día como el fin de la memoria: su biblioteca entera flotando en las aguas del río.
ꟷLa gente olvida, siempre olvida. Pero yo siempre intento recordar.
Me alcanza un recorte del diario Correo, fechado el 29 de junio, un día antes de la reunión de los ciudadanos con el gobernador. En la fotografía aparece el alcalde de Piura, Gabriel Madrid, primo del gobernador, junto a un texto en el que minimiza las protestas contra la instalación del pozo de tormentas, las atribuye a un grupo «minúsculo» y da el tema por cerrado. «Técnicamente está demostrado y compatibilizado con ANIN que ha dado el OK. […] Ya no hay otra situación, lo único que queda es avanzar», declaró aquella vez el burgomaestre.
ꟷYo no estoy en contra del desarrollo, no ꟷexplica Jorgeꟷ. Sería un ignorante al oponerme. ¿Quién no quisiera una Piura sin inundaciones? Pero lo que quieren hacer es un atentado, porque existen otras alternativas.
Jorge dibuja en su pizarra un mapa de la plaza Tres Culturas y, con plumón en mano, traza un punto alternativo: la calle Ayacucho, frente al Palacio Royal. Allí ꟷaseguraꟷ podría instalarse el pozo de tormentas sin afectar el ecosistema ni comprometer la napa freática. Pero plantea otra alternativa: en lugar de construir el tanque de tormentas, se podría conducir las tuberías por la calle Ayacucho hasta la avenida Circunvalación, con desfogue hacia el río o el dren 6 de septiembre.
ꟷLe dijimos esto al gobernador. Y le pregunté por qué no lo hacen ahí. No me dio respuesta. No saben el valor que tiene esta plaza, ni los árboles. Nada. Él incluso nos dijo que los árboles ꟷ12 árboles patrimoniales hay en la plazaꟷ no eran impedimento para hacer una obra. ¿Por qué? ¿Dónde está el ingenio de los ingenieros?
Toma una revista del colegio de arquitectos y muestra la portada.
ꟷPor esto lucho, por esta plaza luchamos. Pueden decir que somos cuatro gatos, sí. Pero nos queda vida y fuerzas… Esto es lo que va a desaparecer: historia, identidad y cultura.
Historia, identidad y cultura
La plazuela Tres Culturas no fue concebida originalmente como una plaza. Juan Carlos Adriazola ꟷhistoriador, profesor universitario y exdirector de la Casa Museo Grauꟷ explica que, durante gran parte de la historia de Piura, aquel pedazo de tierra fue solo un «arenal que se extendía desde la calle Lima hacia el cauce del río».
ꟷEl cambio llegó cuando el cabildo decidió reubicar el mercado de la Plaza Mayor, debido al desorden y la inmundicia que se generaba después de las 6 de la tarde.
Entonces las autoridades escogieron este espacio ꟷla actual plazuela Tres Culturasꟷ, «para que el río se llevara los desperdicios». Allí funcionó el mercado durante la época colonial y después de la independencia, por casi trescientos años.
Sin embargo, la idea de convertir «el pampón de arena frente al mercado» en una plaza, señala el historiador, surgió a principios del siglo XX. La colonia española en Piura, además, financió el proyecto para rendir homenaje a Francisco Pizarro y obsequió una escultura del conquistador, la primera elevada en el Perú.


La plaza Pizarro se inauguró formalmente el 12 de octubre de 1925, en el Día de la Raza, a cien años de la separación del gobierno español. En ella se erigió una escultura que, como señala la historiadora y exdirectora de la Dirección de Protección de las Colecciones de la Biblioteca Nacional del Perú, Cristina Vargas Pacheco, representaba un nuevo ideal sobre Francisco Pizarro, «la humanización del conquistador […], una visión hispanista que se deslizaba también en el ambiente intelectual de la época»
Para la especialista, la falta de desconocimiento sobre la historia urbana de la ciudad ha provocado una desvalorización de los espacios culturales, sobre todo, el de la Plaza Tres Culturas. Además, le preocupa que ya a 6 años de los 500 años de fundación de Piura, no se mira con preocupación histórica.
ꟷEl problema de fondo es qué ciudad queremos para el presente y el futuro, sin perder de vista la historia y la posición geográfica. Necesitamos una lectura completa y una propuesta transformadora e integral. El espacio público no es un espacio menor, es un espacio de realización de derechos. Como ciudadanos merecemos tener espacios públicos de calidad, donde podamos seguir aprendiendo quiénes somos.

Inspirándose en modelos como el de Arequipa, Cristina Vargas sostiene que la municipalidad debe asumir el liderazgo técnico para frenar la degradación del patrimonio, integrando en esta defensa a las Juveco como los aliados más cercanos para salvaguardar la identidad viva de la ciudad
ꟷEl patrimonio es reflejo de quiénes somos. Perderlo es siempre perder un pedazo de nosotros, y así se vuelve cada vez más difícil entender cómo llegamos a ser lo que somos hoy ꟷreflexiona Cristina.
La plaza de los recuerdos
José Villalta Farfán tampoco entiende por qué arrasarán con la mitad del parque. Tiene 73 años, es moreno y, desde que tiene memoria, ha pasado su vida en esa plaza. Desde las nueve de la mañana sale de su casa, en Ignacio Merino, y deja caer su presencia en una de las bancas frente al edificio de la fiscalía. Alguna vez fue un abogado. Ahora ꟷdiceꟷ solo disfruta del tiempo.
ꟷYo viví en el Barrio Sur, por la avenida Bolognesi. Aquí pasé mi infancia. Estudié ahí donde ahora está la fiscalía, antes había un colegio. Nadie lo recuerda. Pero lo hubo. Luego llegaron la Fiscalía y el Poder Judicial.
José no me mira al hablar. Sus ojos recorren la plaza como si buscaran aquellos tiempos de hace más de 50 años. Entonces la plaza era un rincón de ferias, de juegos que compartía con sus compañeros a la hora del recreo. Cada 28 de julio ꟷfuerza la memoriaꟷ llegaban artistas de Lima y los niños desfilaban, saludando a la bandera.

ꟷAquí jugaba con mis compañeros, bajo esta sombra, y estaba cuidadito. Siempre ganaba en el tape, un juego en el que utilizábamos tapas vacías de pomada y las lanzábamos como si fuesen canicas. Me retiré invicto.
José observa a una pareja que cruza la plaza.
ꟷTambién las traía acá.
Deja escapar una risa.
ꟷEste parque significa todo para mí, es decir, mi vida, tantos recuerdos. Pero no hacen nada. A este parque le falta que le den vida. No hay vida. Deben de buscar otra salida y seguir conservando esto ꟷseñala los árbolesꟷ. Este parque es mi vida, mis recuerdos… ¿Por qué perderlo?