Norte Sostenible

ANA identifica ocho puntos críticos de contaminación en el humedal Santa Julia

Por: Analí Valencia

La conservación y revaloración del humedal de Santa Julia se han convertido en uno de los principales retos ambientales y urbanos para la ciudad de Piura. Este fue el eje central de la reciente conferencia organizada por la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Piura (UNP), denominada ‘’Revalorización del ecosistema frágil del humedal de Santa Julia como potencial recurso natural para la región Piura’’, un espacio académico que reunió a especialistas de distintas instituciones para analizar la situación actual del ecosistema y proponer estrategias concretas para su protección.

Ubicado en el distrito de Veintiséis de Octubre, en la provincia de Piura, el humedal de Santa Julia es reconocido legalmente como un ‘’ecosistema frágil’’ desde marzo de 2019 por el Midagri, Durante décadas fue considerado como un ‘’vacío urbano’’ o un botadero informal de residuos, sin embargo, hoy se consolida como un recurso natural estratégico, vital para la conservación de la biodiversidad y con alto potencial como espacio público, educativo y turístico.

Pese a ello, los especialistas coinciden en que persisten serios desafíos vinculados al control de la contaminación por aguas residuales, el crecimiento urbano desordenado y la inadecuada gestión de los residuos sólidos.

Desafíos que perduran en el tiempo

El arquitecto paisajista Joel Villegas Cornejo advirtió que el crecimiento urbano descontrolado y el llamado “avance antrópico” han ejercido una presión constante sobre el ecosistema. La ocupación informal del suelo y el relleno de áreas inundables con desechos de construcción han reducido progresivamente el espacio natural de la laguna, afectando su capacidad de expansión durante periodos de lluvia y alterando su dinámica hídrica.

‘’El humedal es una zona de riesgo no mitigable, por lo tanto no puede urbanizarse, porque está expuesta a riesgos naturales. Sin embargo, en los últimos años la población ha venido ocupando algunas hectáreas de estos terrenos, que no son adecuados para establecer una residencia. Por ejemplo, de los polvorines fue ocupándose hasta La Península y así ha ido avanzando. Estamos haciendo las cosas a la inversa’’, sostuvo el especialista.

A ello se suma la persistente contaminación por residuos sólidos y aguas residuales, que continúan ingresando al humedal debido al colapso de infraestructuras urbanas y a la falta de control efectivo por parte de las autoridades.

En este escenario, la Autoridad Nacional del Agua (ANA), a través del biólogo Jorge Vega Paz, presentó los resultados de una fiscalización técnica que identificó ocho puntos críticos de interés en el entorno del humedal. Estos puntos permiten comprender cómo la ciudad interactúa con el ecosistema y evidencian las principales fuentes de contaminación hídrica y de riesgo ambiental. Entre los más críticos destacan la PETAR San Martín, con fallas operativas y conexiones clandestinas que derivan aguas residuales hacia el humedal; los drenes pluviales Petroperú, Marcavelica y Japón-Turquía, que transportan basura y aguas servidas debido al colapso de la red urbana; y la Estación de Bombeo de Aguas Residuales (EBAR) Los Robles, cuya deficiente gestión ha derivado en vertimientos contaminantes que afectan directamente al humedal.

“Es fundamental que las municipalidades planifiquen espacios adecuados para la disposición de los residuos sólidos. Hoy Piura no cuenta con escombreras, lo que agrava el problema. Sin embargo, la contaminación no es solo responsabilidad de la gestión municipal, sino también de la ciudadanía: muchas veces contaminamos sin pensar que esa misma agua, tarde o temprano, siempre regresa a nosotros”, agregó Vega.

En 2025, se inició un proceso administrativo sancionador contra la Municipalidad Provincial de Piura por la mala gestión de la EBAR Los Robles. Al no haberse concretado su transferencia a la EPS Grau, la municipalidad sigue siendo legalmente responsable de su operación.

La ANA ya emitió una resolución de sanción, frente a la cual la municipalidad presentó un recurso de reconsideración que fue declarado improcedente. Actualmente, el caso se encuentra en apelación ante el Tribunal Nacional de Controversias Hídricas en Lima. De ratificarse la sanción, podría derivar en la ejecución coactiva de multas, denuncias penales por daño ambiental y una mayor presión para ejecutar proyectos de inversión que solucionen el problema de fondo.

“Aquí el problema es que no se entiende cómo funcionan los proyectos de inversión. Siempre llegamos a la misma conclusión: el sistema no funciona y la solución es hacer otro proyecto, una IOARR o pedir presupuesto. Ese presupuesto demora dos años y, mientras tanto, seguimos contaminando y afectando el recurso hídrico”, afirmó Vega.

Plan Maestro: una hoja de ruta para ordenar y proteger el humedal

Frente a este diagnóstico crítico, el docente de la Universidad de Piura (Udep), Arq. Joel Villegas presentó el Plan Maestro del Humedal Santa Julia, concebido como una herramienta integral de ordenamiento territorial y gestión ambiental, basado en la experiencia del Niño Costero del 2017.

‘’Más que un proyecto aislado, el Plan Maestro se plantea como un proceso progresivo y multidisciplinario que busca integrar criterios ecológicos, sociales, económicos y de gobernanza, con el objetivo de transformar el humedal en un espacio público reconocido y protegido dentro de la estructura urbana de Piura’’, explicó.

Uno de los pilares del Plan Maestro es la zonificación estratégica del humedal, que establece distintos niveles de protección según las condiciones del territorio. En el centro se define una zona núcleo intangible, conformada por el espejo de agua y las áreas de juncos y totorales, consideradas críticas para el anidamiento de aves migratorias y el equilibrio del ecosistema. Esta zona no admite intervención arquitectónica, reafirmando el principio de conservación estricta. Rodeando este núcleo se plantea una zona tampón o de amortiguamiento, destinada a actividades de bajo impacto como la investigación científica, el avistamiento de aves, viveros y proyectos de reforestación. Finalmente, en la zona de transición, ubicada en el borde urbano, se permite una intervención arquitectónica mínima que funcione como límite físico y simbólico entre la ciudad y el humedal.

El Plan Maestro propone, además, una visión de escala metropolitana a través del concepto de Red de Humedales, que reconoce que Santa Julia no es un elemento aislado, sino parte de un sistema mayor de lagunas, drenes y zonas de inundación.

De acuerdo con la ficha técnica del estado de conservación del humedal, elaborada por el Gobierno Regional de Piura y el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR), Santa Julia alberga una alta diversidad biológica en una superficie aproximada de 36.79 hectáreas, con al menos 17 especies de flora y alrededor de 150 especies de aves, entre residentes y migratorias. El junco (Schoenoplectus americanus) y la totora (Typha angustifolia) no solo proporcionan refugio y áreas de anidamiento para la fauna, sino que también son aprovechados de manera sostenible por tejedoras del distrito de Catacaos, para la elaboración de diversos productos locales, como el famoso sombrero de paja toquilla.

La especialista del SERFOR, Ing. Nelly Pilco explicó que, al haber sido reconocido como ecosistema frágil, el humedal de Santa Julia cuenta con un régimen especial que no prohíbe su uso, sino que lo regula estrictamente, a través de autorizaciones y declaraciones de manejo (DEMA), para el aprovechamiento sostenible de los productos forestales no maderables.

‘’Así, la experiencia de Santa Julia demuestra que la revalorización de un ecosistema frágil no pasa únicamente por restringir su uso, sino por ordenarlo, regularlo y vincularlo a un modelo de desarrollo local sostenible, en el que instituciones como el SERFOR cumplen un rol fundamental como garantes del equilibrio entre naturaleza y sociedad’’, sostuvo la especialista.

Una oportunidad que exige articulación

El decano de la facultad de Arquitectura de la UNP, Dr. Arq. David Choquehuanca, sostuvo que Santa Julia no solo es un ecosistema frágil que necesita protección, sino también una solución ambiental para la ciudad, al regular la temperatura y reducir el riesgo de inundaciones. Sin embargo, advirtió que mientras no exista una articulación real entre la academia, la gestión política y la comunidad, las propuestas técnicas seguirán siendo solo planes en el papel.

Experiencias como la de Raíces Nobles, organización de universitarios voluntarios que ha desempeñado un papel fundamental en el rescate del humedal a través de la limpieza física, la educación ambiental y la creación de alianzas estratégicas, nos enseñan que la acción colectiva y el trabajo en equipo entre las instituciones públicas y privadas pueden lograr revertir años de contaminación.

‘’El futuro del humedal de Santa Julia dependerá de la capacidad de Piura para reconocerlo, protegerlo y gestionarlo como el valioso patrimonio natural y urbano que es’’, concluyó el Arq. David Choquehuanca.

La Autoridad Nacional del Agua detectó ocho puntos críticos que afectan al humedal de Santa Julia, entre ellos drenes colapsados, vertimientos de aguas residuales y fallas en infraestructura sanitaria, lo que evidencia los principales riesgos ambientales de este ecosistema frágil ubicado en el distrito de Veintiséis de Octubre, en Piura.

28 enero, 2026