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Día Internacional de la Mujer: Adolescentes lideran el cambio en Tambogrande

Día Internacional de la Mujer: Adolescentes lideran el cambio en Tambogrande

Por: Andy Garay

Es viernes. Irene, de 15 años, toma asiento en la banca, mientras su madre la acompaña. Hace quince minutos ofreció un discurso, frente a más de cincuenta personas, entre ellas autoridades locales de Tambogrande. «No es la primera vez que habla en público», dice su madre. Ya ha dado discursos antes. Pero ahora considera que el momento es importante, se trata de la ceremonia por el Día de la Mujer. «No ha dormido, estuvo ensayando toda la noche», agrega.

El encuentro no fue casual. Andy Olaya Alburqueque, economista y coordinador de Plan Internacional, organizó la reunión con Irene y su madre. Él hace de guía mientras me cuenta la situación del distrito.

Un distrito con grandes brechas

En Tambogrande, la organización trabaja con 4,931 niños, niñas y adolescentes afiliados, distribuidos en 23 comunidades de las 189 que tiene el distrito. De ellos, 3083 son niñas y 1848 niños. Los datos ꟷrecogidos el año pasado, según Andy Olayaꟷ muestran los desafíos de la zona: 243 menores no asisten a la escuela.

Detrás de esa cifra hay una brecha que preocupa. Entre los afiliados que no estudian, 171 son niñas frente a 72 niños, una diferencia que los especialistas asocian a dinámicas familiares donde aún se prioriza la educación de los varones.

ꟷ¿Viste ese muro? ꟷmenciona Andy. Luego señala un local cercano, el bar Ohanaꟷ. Ahí explotaban sexualmente a menores de edad. Hace dos años lo cerraron. Cada tiempo clausuran un bar, pero el problema vuelve. Casi siempre ocurre aquí.

El contexto también está marcado por la violencia. Carlos Arcaya, coordinador territorial del Programa Nacional Warmi, observa todavía un machismo fuerte en Piura. Según registros policiales, publicados por Warmi Ñan, la Comisaría Rural de Tambogrande atendió 345 casos de violencia contra mujeres en 2025, ubicándose entre las cinco dependencias con más denuncias en la provincia de Piura. Además, las diferencias sociales son marcadas. Miriam Álvarez Cruz, una pobladora, señala que existen desigualdades en el distrito.

ꟷLas comunidades que viven a la margen derecha del río tienen servicios básicos, agua y luz. En el caso de la margen izquierda no tienen agua. La mayoría de los padres trabajan en la uva y dejan a sus niñas al cuidado de los hijos, por lo que dejan de asistir a la escuela ꟷseñala Miriam.

El contexto institucional también es limitado. Tambogrande tiene 189 caseríos, pero el equipo de la Defensoría Municipal del Niño y del Adolescente (Demuna) cuenta con poco personal y sin movilidad para recorrer todo el territorio. Algunas comunidades se localizan a dos horas y media de distancia y el pasaje puede costar hasta 70 soles.

La lucha por el cambio

En ese escenario creció Irene. A los ocho años, su madre, Juana Elizabeth Dominguez Nima (41), decidió inscribirla en el programa cuando la organización llegó por primera vez a su comunidad. Allí, Irene comenzó a participar en actividades orientadas a que las niñas conozcan sus derechos y descubran que pueden perseguir sus sueños. Con el tiempo, la propia Juana se convirtió en voluntaria y en una de las primeras admiradoras de los logros de su hija. Casi siempre la acompaña, la apoya y contagia su ánimo.

ꟷNo siempre tuve estos espacios ꟷdice Juana; sus ojos brillanꟷ. Mis hermanos casi siempre me golpeaban. Existía mucho machismo en mi casa. Nos llegaban a dar incluso patadas y se reían. Se sentían orgullosos de actuar como machitos, joven. Así han sido criadas muchas. Si preguntas, puedes escuchar el mismo relato, o incluso peor.

Plan Internacional apoya la formación de las niñas y adolescentes en Tambogrande. Foto: Andy Garay.

«Es complicado todavía», dice Juana. Su hija también lo sabe. A veces, en los hogares, las propias amigas de Irene no se sienten seguras de compartir lo que sienten o lo que les ocurre con sus padres. «No identifican a una persona de confianza», agrega. Y el entorno tampoco ayuda. Frases como que «el hombre sirve para trabajar» o piropos dirigidos a compañeras que trabajan en restaurantes son parte del paisaje cotidiano.

La policía siempre les da seguridad. Para ambas, la respuesta de la institución no es inmediata y suele demorar mucho. Además, existe la percepción de que «al toque los sueltan» a los agresores. Aquello genera desconfianza. «Por eso preferimos ir a los ronderos», asegura Juana. Los ronderos son vistos como la autoridad que imparte justicia con mayor eficacia frente a la inacción policial.

El sueño de Irene

Irene, sin embargo, no ha dejado de soñar. A pesar de los problemas que suelen ocurrir en su comunidad, la adolescente mantiene la esperanza de que las niñas tengan un mejor futuro. Para ella es importante la creación de espacios seguros para todas las niñas, no solo en su localidad, sino también en otros lugares donde muchas aún no encuentran donde sentirse cómodas, protegidas y escuchadas.

ꟷEs importante crear espacios seguros y dar charlas a los padres. Ellos deben generar confianza a sus hijos y hacerles saber, desde pequeños, la desigualdad de género no ayuda. Tanto hombres como mujeres tienen las mismas capacidades de trabajar ꟷ dice Irene.

Es algo que ella suele conversar con sus amigas. Trata de alentarlas, motivarlas. Sobre todo, ahora que, gracias al apoyo de Plan Internacional y la Municipalidad Distrital de Tambogrande, ha podido materializar una idea que germinó en casa: realizar taller de danza en su colegio. Se siente orgullosa. Para ella fue todo un logro ver que el primer día llegaron a tener tantos niños y niñas que el patio rebosaba.

ꟷEl tallerista quedó sorprendido ꟷdice entre risas.

El taller no solo ayuda a que las niñas aprendan danzas típicas de la región, también a que conozcan sus derechos y fortalezcan su autoestima. Además, busca involucrar a los padres también para generar conciencia. Para la menor, es importante mejorar la relación dentro del hogar.

Y aunque considera el taller como un paso importante, cree que no debería ser el único. Sostiene que las autoridades locales y nacionales deben apoyar a Tambogrande, creando espacios necesarios para la niñez y los adolescentes, como danza, teatro, canto, dibujo, manualidades.

La psicóloga Dayana Jiménez Espinoza considera que la responsabilidad de generar estos espacios es compartida entre la familia, la escuela y la comunidad. Debido a que los espacios seguros son fundamentales para niñas y adolescentes. «Les permiten ser ellas mismas sin sentirse juzgadas o reprimidas. Estas experiencias son reparadoras para su bienestar emocional», sostiene. Además, señala la especialista, ayudan a crear entornos positivos que les recuerdan que no están solas y fortalecen su sentido de identidad y pertenencia.

ꟷHay mucho talento aquí y el gobierno debería estar más presente ꟷrecuerda Irene.

ꟷSí, hay mucho talento aquí y el gobierno debería estar presente ꟷdice Juanaꟷ. No solo aquí, también en otros rincones. Ahora, con las lluvias, los precios de los alimentos suben y no todos podemos ir a la ciudad, porque cruzar el río suele ser peligroso. Señoras gestantes arriesgan su vida pasando al otro lado del río en una balsa, todo para llegar a una posta.

Las madres de las jóvenes acompañan la formación de sus hijas y se involucran en el proceso. Foto: Andy Garay

El discurso por un futuro mejor

La primera vez que escuché a Irene no fue en la banca. Estaba en el teatro, esperando escuchar su discurso junto con Andy. Eran ya algo más de las 10 de la mañana, cuando Irene se acercó al estrado.

ꟷMe siento muy contenta por estar aquí, por representar a las mujeres de mi comunidad. Hoy me convierto en la portavoz de muchas de ellas para contarles nuestra experiencia de cómo un grupo de adolescentes llenas de esperanza y empoderamiento están logrando sus sueños para ver una comunidad libre de violencia para las mujeres […] Nosotras creamos un proyecto de danza que se llama «Corazones Bailando, géneros y fronteras». Lo logramos ganar porque supimos liderar, supimos organizarnos, supimos entender qué es lo que quería nuestra comunidad. Porque no había muchos espacios seguros y libres de expresión para los niños, niñas y adolescentes. ¿Y qué mejor lenguaje que el baile? Nos ayuda a desenvolvernos y expresarnos. Créanme, estos proyectos cambian vidas. Eso es cierto, pero necesitan ser respaldados por nuestras autoridades…

Sus amigas, Dayana (14) y Karen (13), celebran las palabras de Irene.

ꟷEl taller ayuda. Yo me libero de todos los problemas, me quita el estrés ꟷdice Karenꟷ. Nos sentimos seguras, porque estamos en un espacio en el cual nos van a respetar y valorar.

Dayana sostiene que incluso se siente capaz de lograr lo que se proponga, de poder salir adelante. Le alegra ser ejemplo para otras niñas que deseen participar del taller.

ꟷTodos y todas tenemos los mismos derechos, vamos a lograr la igualdad y cada persona aprenda a respetarnos. Y hacer un lugar donde se puede aprender a vivir sin violencia ꟷconcluye Karen.

La madre de Karen, Karin Rugel Calle (47 años), abraza a su hija y dice:

ꟷClaro, joven, esto sí ayuda y mucho. Solo mire, ya son capaces de liderar, de hacer un conversatorio y expresar sus ideas. Incluso han aprendido otras habilidades como canto y poesía. Así sí se puede soñar con un mejor futuro. 

Foto de portada: Adolescentes sueñan con un Tambogrande libre de violencia. Foto: Andy Garay

En el distrito de Tambogrande, en Piura, Irene, una adolescente de 15 años, se ha convertido en una de las voces jóvenes que promueven el liderazgo y el empoderamiento de niñas. A través de talleres de danza y espacios seguros impulsados por organizaciones sociales, ella y otras adolescentes defienden sus derechos y buscan una comunidad libre de violencia. Su historia refleja los desafíos que enfrentan muchas niñas en zonas rurales, pero también la fuerza de una nueva generación que apuesta por la igualdad y el cambio. En el marco del Día Internacional de la Mujer, su liderazgo se convierte en símbolo de esperanza para Tambogrande.

8 marzo, 2026