Ante la posibilidad de un Fenómeno El Niño de fuerte intensidad entre finales de 2026 y el verano de 2027, Piura enfrenta el riesgo de quedarse sin agua potable si las lluvias dañan el canal Daniel Escobar, principal infraestructura que abastece a la ciudad. Así lo advirtió el ingeniero agrónomo César Cárdenas Bustios, exalcalde de Piura y asesor del Instituto Regional de Apoyo a la Gestión de los Recursos Hídricos (Irager), quien alertó que la región carece de una infraestructura alternativa para garantizar el suministro de agua ante una eventual interrupción del sistema.
En entrevista con Norte Sostenible, el especialista advirtió que un episodio de lluvias extraordinarias podría afectar esta infraestructura y provocar una interrupción del suministro de agua para miles de familias.
«Muchas veces se habla únicamente del riesgo de inundaciones, pero existe una amenaza igual o incluso más grave: quedarnos sin agua para consumo humano», afirmó.
El canal Daniel Escobar constituye uno de los principales componentes del sistema hidráulico de Piura. A través de esta infraestructura se conduce el agua almacenada en Poechos hacia la planta de tratamiento desde donde posteriormente se distribuye a la ciudad.
Según Cárdenas, la dependencia de esta infraestructura convierte al sistema de abastecimiento en altamente vulnerable frente a un evento climático extremo.
«Piura depende fundamentalmente del canal Daniel Escobar para transportar el recurso hídrico que abastece a la planta de tratamiento y, posteriormente, a miles de hogares de la región», explicó.
El problema, sostiene, es que actualmente no existe una alternativa que pueda reemplazar de inmediato esta infraestructura si resulta dañada.
El riesgo de quedarse sin agua
El especialista explicó que un Fenómeno El Niño de fuerte intensidad podría afectar físicamente el canal debido a las lluvias extraordinarias.
«Si las lluvias son intensas y el canal resulta afectado, Piura se queda sin agua, sin agua para beber. Hace tiempo que lo venimos advirtiendo», alertó.
Según indicó, la infraestructura atraviesa zonas expuestas y una crecida extraordinaria podría comprometer su estabilidad.
«El canal está construido sobre terreno expuesto. Si se presentan lluvias extraordinarias, el agua puede erosionar las paredes y desestabilizar la infraestructura. Si una sección colapsa, el sistema tendría que ser paralizado para evitar pérdidas de agua y daños en los cultivos», explicó.
El impacto no solo alcanzaría a la población urbana. También se verían afectados los sistemas que dependen del mismo canal para la conducción del recurso hídrico.
Un antecedente que preocupa
Para Cárdenas, este escenario no constituye una posibilidad remota. Recordó que durante el Fenómeno El Niño Costero de 2017 el canal Daniel Escobar ya sufrió afectaciones que obligaron a interrumpir temporalmente el abastecimiento.
«No estamos hablando de una hipótesis. Ya ocurrió durante el fenómeno de 2017, cuando el canal sufrió afectaciones y el abastecimiento quedó interrumpido durante varios días», recordó.
Por ello, considera que las actuales proyecciones climáticas deberían motivar una evaluación urgente de la infraestructura y de los planes de contingencia.
¿Existe un plan alternativo?
Una de las principales preocupaciones del especialista es que Piura continúa dependiendo prácticamente de un solo sistema para abastecer de agua a la ciudad.
Aunque existen otras fuentes de suministro, considera que no existe una estrategia claramente definida para responder ante una eventual interrupción prolongada del canal.
«La pregunta es inevitable: si las lluvias dañan el canal Daniel Escobar y se interrumpe el suministro, ¿de dónde vamos a sacar el agua para Piura? No veo que exista un plan alternativo claro ni una estrategia de contingencia suficientemente sólida», sostuvo.
A su juicio, esta vulnerabilidad debería formar parte de la agenda de prevención frente al posible Fenómeno El Niño que diversos organismos nacionales e internacionales vienen proyectando para finales de este año y el verano de 2027.
Una propuesta pendiente
Como medida de largo plazo, Cárdenas recordó una propuesta impulsada desde el Instituto Regional de Apoyo a la Gestión de los Recursos Hídricos (Irager), orientada a reducir la dependencia del canal abierto.
La iniciativa plantea construir una tubería enterrada de aproximadamente 50 kilómetros para transportar el agua desde Poechos hasta Piura, disminuyendo la exposición de la infraestructura frente a lluvias extremas.
«Desde Irager siempre hemos insistido en la necesidad de desarrollar una alternativa más segura mediante una tubería enterrada de 50 kilómetros que transporte el agua desde Poechos hasta Piura. Una infraestructura de ese tipo sería mucho menos vulnerable frente a lluvias extremas y garantizaría una mayor seguridad hídrica para la población», explicó.
Sin embargo, lamentó que el proyecto continúe sin ejecutarse. Para el especialista, la discusión sobre el Fenómeno El Niño no debería limitarse únicamente a los riesgos de inundación. Considera que garantizar el abastecimiento de agua potable durante una eventual emergencia debe convertirse en una prioridad para las autoridades, debido a que una falla en el canal Daniel Escobar podría generar una crisis sanitaria y social de gran magnitud en Piura.