La descolmatación del río Piura ya comenzó, pero el despliegue de maquinaria encendió las alertas sobre la capacidad del Estado para culminar los trabajos antes de que las lluvias y una eventual crecida del río pongan nuevamente a la ciudad frente al riesgo de inundación.
El diputado Félix Chang llegó hasta la represa Los Ejidos para supervisar el inicio de las labores y encontró un escenario que, según advirtió, está lejos de las condiciones anunciadas por el Ejecutivo. En el frente inspeccionado había cuatro tractores, dos cargadores frontales, dos volquetes y una excavadora, mientras que el personal técnico señaló que para ejecutar la intervención con mayor capacidad se requieren 18 volquetes por turno, cinco cargadores frontales, dos excavadoras y cuatro tractores trabajando a doble turno.
“No se va a llegar al objetivo ni a la meta de dejar descolmatada, al menos en los próximos dos meses, esta parte del río. Si se continúa trabajando a este ritmo, lamento decir que una inundación en la ciudad de Piura es inminente”, afirmó Chang.
Una intervención contra el tiempo
Los trabajos forman parte de la ficha técnica FTR-MC-PREV N.° 0590-2025, que contempla la limpieza y descolmatación de 4,85 kilómetros del río Piura, desde el sector Los Ejidos hasta el puente Bolognesi.
La intervención tiene un costo estimado de S/8.022.754,97 y busca recuperar la capacidad hidráulica del cauce para disminuir el riesgo de desbordes e inundaciones.
Chang recordó que durante la visita de la presidenta Keiko Fujimori a Piura, el Ejecutivo anunció que las labores serían aceleradas y se desarrollarían durante las 24 horas del día, los siete días de la semana. Sin embargo, durante la supervisión solo se constató un frente de trabajo.
“Estamos frente a una emergencia que se nos avecina y no podemos darnos el lujo de trabajar en un horario normal como si fuera una obra común y corriente”, cuestionó.
Según explicó el ingeniero encargado de los trabajos, con la maquinaria actualmente disponible la intervención podría prolongarse hasta fin de año. Con el equipamiento requerido, en cambio, el plazo estimado sería de aproximadamente cuatro meses.
La diferencia resulta relevante debido a que las lluvias previstas a partir de noviembre podrían incrementar el caudal del río Piura. El objetivo es culminar la limpieza antes de ese periodo, aunque el ritmo actual no garantiza que se cumpla ese plazo.
Falta maquinaria y combustible
A la insuficiencia de equipos se suman dificultades relacionadas con el abastecimiento de combustible y la disponibilidad de personal.
Durante la inspección, el ingeniero supervisor informó que el Gobierno Regional de Piura había anunciado el envío de cinco volquetes para reforzar el frente de trabajo. Sin embargo, las unidades todavía no habían llegado.
Chang cuestionó también que la maquinaria que podría aportar el Ejército no se encontrara en la zona de intervención. Ante ello, anunció que solicitará información al Ministerio de Vivienda y a las entidades responsables para conocer las razones del retraso.
El diputado también señaló que el supervisor estaría realizando sus funciones sin contar aún con una orden de servicio formal y advirtió sobre la necesidad de garantizar combustible para las nuevas unidades que se incorporen.
“Hay que acelerar los recursos, acelerar los trabajos y designar a una persona responsable que supervise estos trabajos”, sostuvo.
Dirigentes del Bajo Piura evalúan protestas
La situación también genera preocupación entre dirigentes del Bajo Piura. Víctor Chunga cuestionó que el número de máquinas actualmente desplegadas sea suficiente para intervenir los 4,85 kilómetros previstos y reclamó acciones en el cauce aguas abajo del puente Grau.
“Con seis maquinarias no van a avanzar prácticamente” todo el tramo entre Los Ejidos y Bolognesi, sostuvo.
El dirigente también alertó sobre el estado de las defensas ribereñas y la necesidad de realizar trabajos de encauzamiento. Según señaló, la población del Bajo Piura podría volver a quedar expuesta a desbordes y pérdidas como las registradas durante el fenómeno de El Niño de 2017.
Ante la percepción de un avance insuficiente, las organizaciones de la zona anunciaron una asamblea para evaluar posibles medidas de protesta.
La intervención del río Piura enfrenta así un plazo ajustado: 4,85 kilómetros por descolmatar, una capacidad operativa que todavía no alcanza lo requerido y una temporada de lluvias que se aproxima. El desafío será completar los trabajos antes de que un eventual incremento del caudal vuelva a poner a prueba la capacidad de respuesta de las autoridades.