Norte Sostenible

Parque San Eduardo: la lucha vecinal por proteger ocho hectáreas de bosque seco en Piura

Vecinos, voluntarios y autoridades impulsan la declaratoria de intangibilidad del Parque San Eduardo, un espacio de más de ocho hectáreas de bosque seco que durante años estuvo amenazado por la basura, el abandono y proyectos de infraestructura.

En medio del cemento y las construcciones que han transformado Piura, el bosque seco resiste. El Parque San Eduardo, un espacio de más de ocho hectáreas ubicado en la ciudad, busca dejar atrás años de abandono y convertirse en un área verde protegida para las próximas generaciones.

La iniciativa para declarar su intangibilidad ha unido a vecinos, voluntarios y autoridades municipales. El objetivo es establecer un respaldo legal que impida que futuras gestiones municipales destinen el área a proyectos que alteren su naturaleza, como ocurrió con propuestas para construir un auditorio, canchas deportivas y otras infraestructuras.

Para María Antonieta Palma, presidenta de la Juveco San Eduardo, conseguir esta protección es el primer paso para garantizar la continuidad del trabajo ciudadano. “Mientras la intangibilidad no se dé, todos estamos caminando en cascaritas de huevos”, señaló durante una conferencia de prensa.

Un pulmón verde en medio del desierto

El Parque San Eduardo conserva un bosque seco natural con predominancia de algarrobos. De acuerdo con la Gerencia de Gestión Ambiental de la Municipalidad Provincial de Piura, algunos de estos árboles tienen entre 70 y 80 años y forman parte de los últimos reductos de ecosistemas naturales que permanecen dentro de la ciudad.

La importancia del espacio no es únicamente paisajística. Para los vecinos, representa una oportunidad de conservar un área verde en una ciudad asentada sobre un territorio desértico y cada vez más urbanizado.

“Son más de ocho hectáreas en las que tenemos un bosque seco natural nativo”, explicó Jonathan Harold Coronado Flores, gerente de Gestión Ambiental de la Municipalidad Provincial de Piura. El funcionario adelantó además que se busca reconocer algunos de los árboles longevos del parque para que puedan ser declarados posteriormente como árboles patrimoniales.

La recuperación del parque comenzó desde la propia comunidad. Los vecinos recuerdan que durante años el lugar fue utilizado como punto de disposición informal de residuos. Camionetas, mototaxis y personas llegaban para dejar basura, mientras la vegetación crecía sin mantenimiento y el área se convertía también en un lugar inseguro.

Con jornadas de limpieza, aportes de los vecinos, maquinaria prestada y trabajo voluntario, el panorama empezó a cambiar. Sin embargo, mantener el espacio limpio continúa siendo uno de los principales desafíos.

“De nada sirve si uno limpia y a los tres días de nuevo”, advirtió Palma. Por ello, la organización vecinal considera que la sostenibilidad del parque requiere no solo jornadas puntuales de limpieza, sino también vigilancia, mantenimiento y compromiso permanente.

Uno de los principales argumentos de los vecinos contra la construcción de infraestructura convencional dentro del parque es la condición del terreno. Según la Juveco, durante temporadas de lluvias determinadas zonas se inundan, lo que podría comprometer la sostenibilidad de instalaciones como canchas o auditorios.

En años anteriores se plantearon proyectos para instalar canchas de básquet y vóley, además de un auditorio. Para los vecinos, el problema no era únicamente la construcción, sino la ausencia de un plan permanente de mantenimiento y la vulnerabilidad del terreno frente a las lluvias.

La propuesta ciudadana apunta, en cambio, a conservar el bosque y recuperar progresivamente el espacio como un lugar de encuentro, caminata y contacto con la naturaleza.

El siguiente paso se encuentra en el proceso de declaratoria de intangibilidad. Según la Municipalidad Provincial de Piura, autoridades, funcionarios, técnicos y voluntarios han participado en mesas de trabajo para elaborar el expediente técnico.

La Gerencia de Gestión Ambiental informó que el expediente será presentado el 29 de agosto, como parte de las actividades programadas por el Día del Árbol. Durante la jornada, el documento será entregado públicamente al alcalde de Piura, Francisco Ceballos, quien estará presente en el parque San Eduardo para recibirlo. Posteriormente, el expediente será remitido al Concejo Municipal, donde será evaluado y sometido a consideración para su eventual aprobación.

Para Israel Olaechea, integrante del voluntariado del Parque San Eduardo, el expediente representa el resultado de meses de organización ciudadana. “La sociedad civil demuestra que no solo propone, sino que ejecuta”, sostuvo.

El voluntariado considera que la declaratoria será una garantía para evitar que el bosque sea alterado o destruido en el futuro.

‘’Funciona como un escudo legal para garantizar por ley que las 8 hectáreas de este bosque urbano queden protegidas de manera definitiva. La meta es impedir que futuras administraciones pretendan realizar construcciones insostenibles, como coliseos o auditorios, en un terreno que además es inundable. Además, contar con este documento aprobado dará a los vecinos la tranquilidad necesaria para seguir invirtiendo tiempo y recursos en el parque’’, sostuvo.

Sembrar para recuperar

Mientras se avanza en la protección legal, los voluntarios continúan con acciones concretas. Cada domingo acuden al parque para regar los árboles jóvenes y cuidar las especies recientemente sembradas.

En una de las jornadas se plantaron alrededor de 40 ejemplares. Según Palma, entre 20 y 25 han logrado sobrevivir, por lo que el grupo necesita más agua y apoyo para ampliar las labores de reforestación.

La Municipalidad también anunció jornadas de poda, limpieza y siembra de plantas ornamentales, con especies provenientes del vivero municipal y la participación de los voluntarios. La intención es que estas acciones tengan continuidad incluso después del cambio de gestión municipal previsto para 2027.

El desafío no termina con la declaratoria de intangibilidad. La conservación del parque dependerá también de evitar que vuelva a convertirse en un botadero y de asegurar recursos para su mantenimiento.

Desde la Municipalidad Provincial de Piura se ha planteado la necesidad de una responsabilidad compartida entre autoridades y ciudadanos. La Gerencia de Gestión Ambiental destacó que el modelo de voluntariado desarrollado en San Eduardo podría replicarse en otros parques de la ciudad.

El voluntariado, por su parte, busca incorporar a las nuevas generaciones. Los organizadores han promovido visitas de estudiantes de colegios cercanos para que conozcan el bosque y se involucren en su protección.

El 29 de agosto, además de presentar el expediente de intangibilidad, los voluntarios tienen previsto reconocer al árbol más antiguo del parque como parte del camino hacia una futura declaración como árbol patrimonial.

San Eduardo enfrenta así una disputa que va más allá de un parque. Es el intento de una comunidad por decidir qué tipo de ciudad quiere dejar a quienes vienen detrás: una Piura con más cemento o una que también sea capaz de conservar los últimos fragmentos de bosque seco que sobreviven dentro de ella.

Vecinos, voluntarios y autoridades impulsan la declaratoria de intangibilidad del Parque San Eduardo, un bosque seco urbano de más de ocho hectáreas que busca protección legal frente a futuras construcciones y el abandono.

23 agosto, 2026