Norte Sostenible

El Niño en Piura: especialista pide almacenar alimentos y proteger viviendas ante lluvias extremas

Las lluvias de este verano causaron mucho impacto en Piura. Foto: Sebastián Castañeda.

La preparación frente al fenómeno El Niño en Piura no puede depender únicamente de la respuesta de las autoridades. Ante las deficiencias que han quedado expuestas con las primeras lluvias, la ingeniera Norma Ordinola Ipanaqué, docente de la Universidad de Piura (UDEP) e investigadora climática, advirtió que las familias deben tomar medidas inmediatas para proteger sus viviendas, asegurar alimentos y organizarse con sus vecinos, ante la posibilidad de un escenario de precipitaciones extremas y prolongadas.

La especialista sostuvo que la población no debe esperar a que ocurra una inundación para empezar a prepararse, especialmente porque una emergencia de gran magnitud podría interrumpir servicios básicos, paralizar actividades económicas y dificultar el abastecimiento de productos de primera necesidad.

“Tenemos que estar preparados para lluvias de 70, 80 y más de 100 milímetros, que nunca las hemos tenido en Piura ciudad. Entonces, yo lo que recomiendo es que este ensayo que la naturaleza nos ha dado de 7 milímetros sirva para que mires tu casa, dónde la puedes proteger, y que puedas guardar pan para mayo”, manifestó.

Ordinola recomendó que los ciudadanos aprovechen las primeras precipitaciones para identificar las zonas vulnerables de sus viviendas y adoptar medidas de protección. Entre ellas, mencionó asegurar los techos frente a posibles vientos fuertes, habilitar canaletas para evacuar el agua y colocar válvulas antirretorno en los desagües para evitar que las aguas residuales ingresen a las casas.

La investigadora también planteó que los vecinos de los asentamientos humanos se organicen para identificar las zonas más bajas y establecer mecanismos de evacuación del agua, especialmente en sectores que carecen de alcantarillado. Según explicó, la saturación del suelo durante un periodo lluvioso prolongado podría agravar las inundaciones y provocar el retorno de aguas servidas a las viviendas.

“Hay que tener una cultura de ahorro desde ahora. ¿Qué va a pasar el día que llueva 100 milímetros y haya un corte de energía? Ni uno de los sistemas de evacuación va a funcionar. Entonces, hay que plantear esos escenarios de riesgo que van a suceder y tener un plan de contingencia para cada uno”, advirtió.

La especialista añadió que las comunidades deben contemplar espacios seguros no solo para las personas, sino también para sus pertenencias.

‘’Muchas familias se resisten a abandonar sus viviendas durante una inundación por temor a perder sus bienes, por lo que se debe habilitar refugios comunitarios donde puedan resguardarlos temporalmente’’, sostuvo.

Asimismo, recomendó priorizar la protección de una habitación segura en aquellas viviendas cuyos propietarios no tengan recursos para reforzar toda la infraestructura o trasladarse a otro lugar.

“No tenemos que esperar que haya un desastre: primero te inundas y después te llevo el bono. ¿Por qué no hacemos lo contrario?».

Norma ordinola, especialista en gestión de desastres

Propone adelantar el bono para prevenir daños

Frente a estas recomendaciones, Ordinola cuestionó que la ayuda económica anunciada por la presidenta Keiko Fujimori esté prevista para entregarse a partir de diciembre de 2026 y no antes.

El paquete económico anunciado asciende a S/18,000 millones, de los cuales S/ 2.500 millones se destinarían a bonos monetarios y subsidios para familias vulnerables y jubilados, con pagos mensuales durante un periodo de tres a cinco meses.

La especialista planteó que la ayuda económica debería entregarse antes de que ocurra una inundación, de manera que las familias puedan trasladarse a zonas seguras, encargar sus pertenencias o cubrir los gastos necesarios para protegerse. Su propuesta es establecer un bono de movilidad que permita anticiparse a la emergencia, en lugar de asistir a los ciudadanos únicamente después de que hayan sufrido daños.

“No tenemos que esperar que haya un desastre: primero te inundas y después te llevo el bono. ¿Por qué no hacemos lo contrario? Primero te doy el bono para que te muevas y encargues tus cosas. Algún familiar debes tener en una zona que más o menos sea segura”, explicó.

Ordinola también propuso que la distribución de la ayuda se coordine desde las propias comunidades, con participación de las iglesias y organizaciones vecinales, a fin de identificar a las familias que realmente necesitan apoyo y los lugares donde podrían ponerse a salvo.

´´El gobernador ha dicho que no sabía con lo que se iba a encontrar, que la gente habla porque le tiene envidia. Ese hombre no sabe dónde está parado´´

Norma ordinola, docente de la UDEP

Autoridades ignoraron advertencias

La investigadora también cuestionó la actuación de las autoridades locales, a quienes acusó de ignorar las advertencias formuladas con anticipación sobre las deficiencias de determinadas obras públicas y la necesidad de priorizar medidas preventivas antes de la temporada de lluvias.

Ordinola recordó que, durante una reunión realizada en junio con autoridades del Gobierno Regional de Piura y alcaldes, advirtió que debía cerrarse las calles intervenidas para proteger la inversión existente y culminar los trabajos pendientes antes de octubre.

Sin embargo, según indicó, las recomendaciones no fueron atendidas. Para la especialista, esta situación refleja la falta de incorporación de criterios de gestión del riesgo de desastres en la planificación y ejecución de proyectos urbanos.

“En vez de haber hecho estas obras inútiles, que son realmente piscinas inundables, debían haber hecho caminos con al menos un peralte para que el agua se canalizara. No tenías que haber hecho tanta obra; con que a la pista le hayas hecho un ángulo pequeño, se canalizaba el agua”, sostuvo.

La ingeniera también cuestionó intervenciones en avenidas de Piura, como la Av. Sullana y la Av. José Aguilar Santiesteban, donde no se ejecutó un drenaje pluvial. En ese sentido, consideró que los proyectos financiados por los gobiernos regionales y municipales deben superar obligatoriamente una evaluación de gestión del riesgo para evitar que las propias obras agraven la vulnerabilidad de la ciudad.

‘’El gobernador ha dicho que no sabía con lo que se iba a encontrar, que la gente habla porque le tiene envidia. Ese hombre no sabe dónde está parado. Es una pena’’, manifestó al referirse a la últimas declaraciones de Luis Neyra.

“Hay que prepararse para lo peor”

Finalmente, Ordinola insistió en que Piura debe abandonar la percepción de que todavía existe suficiente tiempo para prepararse o que las lluvias no alcanzarán una magnitud extraordinaria. A su juicio, las primeras precipitaciones deben servir como una advertencia para que las familias y las autoridades evalúen sus vulnerabilidades y adopten medidas concretas.

La investigadora alertó que la preparación debe considerar escenarios críticos que comprometan simultáneamente las viviendas, los servicios de agua y electricidad, el transporte y el abastecimiento de alimentos. También señaló que los puentes requieren una vigilancia especial, debido al riesgo de erosión y a la falta de mantenimiento que, según afirmó, presentan algunas estructuras.

“En los meses precedentes ha habido una etapa de negación. La mayoría ha pensado: ‘¿Qué va a pasar?, todavía va a llover el otro año’, pese a que se nos estuvo advirtiendo. Tenemos que estar preparados para lluvias mucho mayores a las que hemos tenido”, enfatizó.

La especialista rechazó que las advertencias sobre posibles escenarios extremos deban interpretarse como alarmismo. Por el contrario, sostuvo que el objetivo es anticiparse a los daños y reducir la exposición de la población.

“Hay que prepararse para lo peor. No somos sensacionalistas, somos realistas”, concluyó.

Portada: Sebastián Castañeda

La especialista en gestión del riesgo de desastres exhortó a la población a proteger sus viviendas, almacenar alimentos no perecibles y organizar refugios comunitarios ante posibles lluvias extremas. También cuestionó que las autoridades locales ignoraran advertencias previas y ejecutaran obras sin criterios adecuados de prevención.

24 octubre, 2026