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Piura: pueblos del Bajo Piura que se inundaron en 2017 siguen expuestos por río colmatado

Rio Piura colmatado en el Bajo Piura

El río Piura vuelve a poner al Bajo Piura frente a una vieja amenaza. A casi una década de la inundación de 2017 y con la temporada de lluvias cada vez más cerca, el cauce permanece cubierto de sedimentos, maleza y arbustos en varios puntos entre Catacaos y el puente Independencia.

En un recorrido realizado ayer con Víctor Chunga, presidente del Frente de los Pueblos Originarios del Bajo Piura afectados por el Niño de 2017, se pudo constatar que en los sectores visitados no se ejecutan trabajos de descolmatación. La situación contrasta con los anuncios realizados por el Gobierno para intervenir el río Piura ante el riesgo de un nuevo periodo de lluvias.

La preocupación no se limita al estado del cauce. Los dirigentes del Bajo Piura sostienen que las acciones anunciadas hasta ahora no responden a la magnitud del riesgo y reclaman una intervención que vaya más allá de la zona urbana.

“Todo están apuntando a Los Ejidos y todo Castilla, pero del puente Bolognesi hacia aguas abajo no se está priorizando nada. Simplemente lo que han hecho ha sido anunciar que van a intervenir, pero no vemos la maquinaria”, señaló Chunga.

En Catacaos, uno de los primeros puntos observados durante el recorrido fue el sector de Simbilá. Allí, Chunga recordó que el dique fue reforzado después de la emergencia de 2017 con sacos de arena y enrocado. Sin embargo, asegura que desde entonces no se ha ejecutado una intervención integral que permita reducir el riesgo.

El dirigente sostiene que la acumulación de sedimentos y el crecimiento de vegetación han reducido la capacidad del cauce. Su preocupación aumenta porque varios de los sectores que fueron afectados durante la inundación de 2017 continúan expuestos.“El río prácticamente está totalmente colmatado. Desde 2017 hasta acá corremos el peligro nuevamente de inundarnos. No se ha hecho un plan de intervención en el río”, dijo.

Desde el Puente Miguel Grau, en La Legua, se observa el río lleno de arbustos y maleza. No hay maquinaria trabajando. Foto: Norte Sostenible.

La situación se hace más evidente al llegar a Pedregal Chico, cerca del puente Independencia. El cauce aparece cubierto por vegetación y sedimentos. Chunga señala que este punto fue uno de los sectores afectados durante inundaciones pasadas y que actualmente tampoco cuenta con una intervención que permita recuperar su capacidad hidráulica.

“Aquí no hay ni siquiera un reforzamiento ni un levantamiento de todo el sedimento y de toda la colmatación que hay. Esto no permitiría un cauce normal del río y va a provocar nuevamente una inundación”, sostuvo. Desde este sector, el riesgo alcanza a Pedregal Chico, Pedregal Grande, Molino Azul y La Campiña, entre otros centros poblados del Bajo Piura.

La preocupación de los dirigentes es que la falta de trabajos no se limita a la descolmatación. También cuestionan el estado de las defensas ribereñas, algunas de las cuales fueron reforzadas de manera provisional después del desastre de 2017.

“No se ha hecho absolutamente nada aquí. No ha habido ni siquiera una maquinaria por parte de la autoridad local, provincial o regional”, afirmó Chunga durante el recorrido.

En el sector de Simbilá, en Catacaos, la preocupación de la población crece. Temen un desborde como en 2017. Foto: Norte Sostenible.

Las demandas del Bajo Piura

Ante este escenario, los dirigentes plantean una serie de medidas que, según Chunga, deberían ejecutarse antes de que las lluvias vuelvan a poner a prueba el río.

La primera es ampliar las cajas hidráulicas desde el puente Bolognesi hasta La Joya. La propuesta busca aumentar la capacidad de conducción del cauce y permitir el paso de un mayor volumen de agua. Chunga sostiene que estas intervenciones deberían alcanzar una capacidad superior a los 4.800 m³/s.

“Lo que nosotros estamos pidiendo ahorita es netamente prevención porque ya no da el tiempo para descolmatar todos los 150 kilómetros. Lo que se tiene que hacer es ampliar las cajas hidráulicas para que puedan soportar una mayor capacidad de agua”, explicó.

La segunda demanda es una descolmatación real del río. Los dirigentes cuestionan que se hable de intervenciones parciales cuando, según su recorrido, el cauce presenta acumulaciones de sedimento que en algunos puntos llegan a varios metros y está cubierto de vegetación.

Chunga sostiene que la limpieza debe alcanzar el tramo que atraviesa el Bajo Piura y no quedarse únicamente en la zona urbana.

Los arbustos en el río superan el metro de altura; y a dos meses de las lluvias, la población ya no cree que se descolmate el río. Foto: Norte Sostenible.

La tercera exigencia es el reforzamiento de las defensas ribereñas. El dirigente recuerda que después de 2017 se utilizaron sacos de arena, rocas y geobolsas en sectores vulnerables, pero advierte que parte de estas estructuras ya se encuentran deterioradas. “Las famosas geobolsas que supuestamente iban a durar 100 años, si vamos a los sectores donde se instalaron, ya prácticamente están deterioradas. No han pasado ni nueve años”, cuestionó.

La cuarta demanda apunta al canal Chutuque. Los dirigentes plantean culminar los aproximadamente cuatro kilómetros que, según Chunga, todavía faltan para completar la intervención. Consideran que esta infraestructura puede funcionar como una vía de desfogue para reducir el impacto de una eventual crecida del río.

La quinta demanda es administrativa. Los dirigentes plantean crear una Unidad Ejecutora Única que se encargue de la gestión y monitoreo de toda la cuenca del río Piura. La idea, según Chunga, es evitar que los recursos destinados a la prevención se dispersen entre municipios, Gobierno Regional y otras entidades.

“Nosotros venimos planteando que tiene que haber una unidad ejecutora, una sola unidad ejecutora para que los dineros ya no vayan a los municipios ni al Gobierno Regional, sino que haya una unidad ejecutora que se encargue de toda la cuenca hídrica y todo el tema del río Piura”, sostuvo.

En 2017, estos pueblos de Catacaos fueron los más afectados por el desborde del río. Foto: Norte Sostenible.

Bajo Piura evalúa un paro

La paciencia de los dirigentes también empieza a agotarse. Chunga advirtió que, si las autoridades no cumplen con los compromisos asumidos y no se inicia una intervención efectiva en los próximos días, los pueblos del Bajo Piura podrían volver a las calles.

La medida que evalúan es un paro de 24 horas, con participación de los sectores afectados por el riesgo de inundación.

“Si no viene el ministro de Defensa y no se actúa en estos días, nosotros tomaremos nuevamente las calles y haremos una protesta más radical”, advirtió.

El mensaje de los dirigentes es directo. No consideran viable esperar a que se pueda ejecutar una descolmatación integral de todo el río antes del inicio de las lluvias. Por eso plantean concentrar esfuerzos en las cajas hidráulicas, las defensas ribereñas, el canal Chutuque y otros puntos críticos.

Hasta el puente Independencia, el río esta muy colmatado y ya no alcanzará el tiempo para limpiarlo. Foto: Norte Sostenible.
El dique Dos ánimas (en la foto) se rompió en 2017 e inundó a Pedregal, Narihualá y La Campiña. Foto: Norte Sostenible.

El recuerdo de 2017 sigue presente

Para los pobladores, la preocupación no es únicamente hidráulica. Una eventual crecida del río comprometería nuevamente viviendas, terrenos agrícolas y actividades económicas que todavía no terminan de recuperarse del desastre de 2017.

Chunga sostiene que muchas de las familias que fueron afectadas hace casi una década continúan viviendo en zonas expuestas y que incluso parte de las viviendas reconstruidas se levantaron en áreas que anteriormente fueron inundadas.

“Desde 2017 hasta acá no hemos recuperado nada. Se prometieron más de 5.000 viviendas y al final se hicieron cerca de 500 solamente en el Bajo Piura. Y muchas de esas viviendas se han vuelto a construir en la misma zona que se inundó”, señaló.

El dirigente considera que esa situación revela una falta de planificación que va más allá de la descolmatación del río.

“Desde 2017 hasta hoy no se ha hecho un tema estratégico, ni planificación, ni prevención, ni nada por ninguna autoridad”, cuestionó.

Un recorrido con el dirigente Víctor Chunga permitió constatar que el cauce permanece cubierto de sedimentos y vegetación en varios puntos críticos. Mientras el Gobierno ejecuta trabajos entre Los Ejidos y el puente Bolognesi, aguas abajo todavía no se observa maquinaria. Los pobladores plantean ampliar las cajas hidráulicas, reforzar las defensas ribereñas y culminar el canal Chutuque.

18 agosto, 2026