El sueño de pequeños empresarios piuranos de la construcción que anhelaban consolidarse en el sector al ejecutar trabajos en el lujoso Marina Coast Punta Sal se ha convertido en una espeluznante pesadilla: muchos de ellos han quebrado, han truncados sus proyectos profesionales y están endeudados. ¿La razón? Una constructora ligada al Sodalicio que levantaba edificios en el multimillonario proyecto naútico de Mancoraland incumplió con los pagos por las labores de acabados que realizaron las subcontratistas en la paradisíaca playa de Punta Sal, en Tumbes.
Se trata de la Constructora Miraflores Perú S.A.C. (CMP), cuyos socios fundadores —según Registros Públicos— fueron Brihorqui SAC e Inmobiliaria Miraflores Perú SAC (IMP). Además, uno de sus directores y apoderados fue Carlos Alberto Gómez de la Torre Pretell, vinculado al Sodalicio de Vida Cristiana (SVC) y quien querelló a los periodistas Paola Ugaz y Daniel Yovera por exponer presuntos abusos y delitos de tráfico de terrenos por parte de empresas vinculadas a la organización religiosa que fue disuelta el año pasado por el Papa Francisco.
Según relataron los afectados a Norte Sostenible, en 2024 fueron contactados por José Antonio Milla —apoderado de CMP— para ejecutar trabajos de acabados en el proyecto Marina Coast Home Beach Club de Punta Sal, un ambicioso proyecto inmobiliario y náutico de talla mundial. Sin embargo, lo que se proyectaba como una joya del turismo de lujo en el Pacífico ahora ve afectada su reputación internacional debido a los persistentes reclamos de impago y mala gestión administrativa de su contratista principal.
La gravedad de las denuncias realizadas por cinco subcontratistas tiene como trasfondo el incumplimiento sistemático de CMP de sus obligaciones financieras, lo cual ha afectado la sostenibilidad de las empresas locales que ejecutaron trabajos de acabados en el complejo naútico. Según los afectados, la constructora ha mostrado una falta de voluntad real para liquidar los saldos pendientes, recurriendo a tácticas dilatorias que se han extendido por más de doce meses.

Perder el trabajo de tu vida por una deuda ajena
Entre las empresas más perjudicadas se encuentran Quinta Fachada Perú S.A.C. y Flozel Constructora S.A.C., quienes han documentado minuciosamente el historial de promesas incumplidas. Solo en el caso de Quinta Fachada, la deuda principal exigible mediante requerimiento notarial asciende a S/. 138,362.02, sin contar los intereses moratorios acumulados.
Por su parte, la representante de Flozel Constructora, Ericka Flores Romero, reportó que el saldo deudor de su empresa supera los S/. 72,000. Flores enfatizó que, a pesar de haber cumplido con la entrega de torres de departamentos bajo estándares rigurosos, la constructora solo ha realizado abonos parciales insignificantes tras meses de insistencia.
Los denunciantes indicaron que no comprenden la supuesta falta de liquidez de la empresa, pues se trata de una robusta compañía. Según los testimonios, IMP estaría adquiriendo los activos de CMP mientras esta última dejaría a sus subcontratistas en la orfandad financiera, una maniobra que los afectados califican como un intento de blindaje corporativo.
Uno de los puntos más críticos de la denuncia es la “trampa del factoring” en la que habrían caído los pequeños empresarios. A solicitud expresa de CMP, las subcontratistas activaron mecanismos de financiamiento bancario para evitar la paralización de las obras de Marina Coast, bajo la promesa de que la constructora honraría las facturas en las fechas pactadas.

No obstante, CMP incumplió el pago a las entidades financieras, lo que causó un daño reputacional y financiero devastador, que ha dejado a los empresarios locales con puntajes crediticios en rojo y ha bloqueado cualquier oportunidad de acceder a nuevos contratos o líneas de crédito.
Pero las consecuencias no son solo financieras, sino también a nivel personal. Ericka Flores, de tan solo 23 años de edad, relató cómo ha perdido oportunidades de becas de maestría en el extranjero y ofertas laborales en prestigiosas firmas de auditoría debido a las deudas que figuran en su historial financiero por culpa de CMP.
“Me llamaron de una de las de una de las firmas de auditoría más grandes del mundo. Me revisaron el sistema financiero. “¿Sabe qué, señorita? Nos encanta su hoja de vida, toda su experiencia, pero no puede proceder”, me dijeron debido a la deuda por culpa de CMP. Estoy perdiendo la oportunidad laboral de mi vida por esa deuda”, contó a Norte Sostenible.
Además, Flores detalló que las consecuencias financieras bloquearon sus metas académicas: “Me han rechazado la beca de maestría, me han rechazado del trabajo de la firma de auditoría por esa deuda”. La explicación es que, a sus 23 años, aparece en el sistema financiero con una deuda de 80,000 soles derivada de las operaciones de factoring que CMP no canceló, lo que ha provocado que su carrera profesional esté “estancadísima”.
Ver quebrar a tu empresa, mientras nace tu hija
Juan Montero, representante de Quinta Fachada, contó a este medio que, a través de un amigo, conoció a José Antonio Milla, quien le encargó en 2024 ejecutar trabajos en el proyecto La Alameda Country Club, de Inmobiliaria Miraflores del Perú (IMP). “Al inicio no tuvimos problemas, pero hacia el final hubo retraso con los pagos”, comentó.
Sin embargo, eso no evitó que volviera a contratar con CMP para realizar trabajos en el lujoso Marina Coast de Punta Sal. Una decisión de la que ahora se arrepiente, pues su empresa ha sido excluida de licitaciones privadas por no pasar los filtros financieros. “Me han quedado mal, me han arruinado el score [financiero] y ahora nadie quiere trabajar conmigo pese a tener las pruebas de que el incumplimiento no fue mío”, lamentó el empresario.
Añadió que ha perdido relaciones comerciales con proveedores. “No quieren trabajar conmigo porque creen que no voy a pagar. La reputación de mi empresa se ha ido al suelo”, narró. Pero lo más fuerte fue ver cómo quebraba su empresa.

“Por culpa de CMP, en el 2024 no he agarrado más que un solo trabajo. El año pasado nació mi hija y yo esperaba sacar préstamos para tener más trabajo. Pero la deuda de CMP me dejó básicamente en quiebra”, contó con mucha frustración.
Al igual que su colega Ericka Flores, él ha perdido muchas oportunidades de trabajo. “He participado en licitaciones y he pasado los filtros, todo y al final me dicen: ‘Juan, no contamos contigo porque tu score está mal’. Yo le digo: ‘Disculpa, pero no es por mi culpa, me han quedado mal’ No, Juan, no vamos a trabajar contigo’. Ese tipo de diálogos son frecuentes”, relató.
¿Por qué no paga CMP?
Como justificación para estos impagos, CMP ha esgrimido diversas excusas, entre ellas una supuesta falta de pago por parte de la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN), anteriormente conocida como la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios (ARCC). La constructora afirma que ejecutó la construcción de un colegio en Sullana para esta entidad estatal en 2022 y que la retención de sus garantías les impide cumplir con sus subcontratistas en Máncora.
No obstante, esta versión ha sido cuestionada por los denunciantes, quienes señalan que la obra del colegio en Sullana data de años anteriores y que los montos en disputa con el Estado no justifican el cese de pagos en un proyecto privado de la envergadura de Marina Coast.
Ante la falta de soluciones, las empresas piuranas han iniciado acciones legales y procesos de conciliación. Quinta Fachada ya ha remitido cartas notariales exigiendo el pago bajo apercibimiento de iniciar denuncias penales por defraudación y medidas cautelares sobre los bienes de CMP y sus representantes.
La constructora, lejos de conciliar, ha optado por aplicar, a juicio de los afectados, penalidades unilaterales e injustificadas que superan los 20,000 soles por empresa. Estos descuentos se aplican bajo el argumento de retrasos en las entregas, irónicamente causados por la propia falta de pago de CMP que impedía costear la logística y el personal en obra.
Carta Notarial a Constructora Miraflores del Peru (CMP) by sosteniblenorte
La situación en la obra de Marina Coast durante el fin del año 2024 fue caótica, con huelgas de trabajadores que no recibieron sus salarios para las fiestas navideñas. Los dueños de las subcontratistas incluso denunciaron haber recibido amenazas de muerte por parte de obreros desesperados que creían que sus empleadores se habían quedado con el dinero.
Desde el lado de Marina Coast, la administración del proyecto ha intentado desvincularse alegando que ellos han cumplido con pagar a CMP y que el problema es de “mala administración” de la constructora. Sin embargo, los subcontratistas sostienen que el daño a la imagen del resort es inevitable.
Los representantes de CMP, como José Antonio Milla Vera, han evitado dar respuestas concretas, bloqueando en ocasiones las comunicaciones formales de los abogados de los agraviados. Esta actitud ha sido calificada en las cartas notariales como una muestra de mala fe y negligencia grave.

El caso sigue abierto y la expectativa se centra ahora en el próximo 13 de marzo, fecha en la que CMP supuestamente recibiría una inyección de capital tras una venta interna de activos al grupo IMP, como señalan los afectados. Mientras tanto, las empresas piuranas se mantienen en pie de lucha para recuperar un patrimonio que ven diluirse en el opaco manejo de este poderoso grupo inmobiliario.
Norte Sostenible fue hasta las oficinas de CMP, ubicadas en la urbanización Miraflores Country Club, de IMP, pero estaban cerradas, tal como se observa en las fotos. Por su parte, IMP nos respondió que “CMP es un proveedor. No es una empresa vinculada al IMP, no tienen nada que ver”.
Foto de portada: Las subcontratistas trabajaron en labores de acabados en el lujoso Marina Coast de Punta Sal. Foto: Juan Montero.