Las lluvias asociadas al fenómeno de El Niño podrían comenzar desde mediados de noviembre en la costa norte, casi dos meses antes del periodo habitual. Así lo advirtió el jefe del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) en Piura, Jorge Carranza, quien alertó que el acelerado calentamiento del mar frente al litoral peruano está configurando un escenario de alto riesgo para la región.
Durante una exposición técnica, el especialista explicó que los pronósticos del Senamhi indican que la temperatura superficial del mar alcanzará los 27 °C en noviembre, umbral considerado determinante para el inicio de lluvias intensas.
«Los pronósticos del Senamhi indican que el umbral de 27 grados frente a Piura se presentaría en noviembre, lo cual abre la posibilidad del inicio temprano de lluvias. Las lluvias se adelantarían ya no de enero, febrero y marzo, sino a comienzos o mediados de noviembre», afirmó Carranza.
El funcionario precisó que este comportamiento responde al continuo ingreso de ondas Kelvin de agua caliente, las cuales mantendrán elevadas las temperaturas superficiales del mar durante los próximos meses y favorecerán condiciones propicias para precipitaciones tempranas.
El Niño ya está en desarrollo
Carranza sostuvo que el fenómeno ya dejó de ser un escenario hipotético y actualmente atraviesa una fase activa de desarrollo.
Según el último comunicado del Enfen, existe un 99% de probabilidad de que el Niño Costero se prolongue hasta el verano de 2027. Asimismo, la posibilidad de que alcance una magnitud extraordinaria aumentó del 6% al 10%, mientras que la probabilidad de un evento fuerte a extraordinario oscila entre 51% y 62% para el periodo comprendido entre noviembre de 2026 y febrero de 2027.
»El fenómeno del Niño Costero ya se ha iniciado y continuará en los siguientes meses en desarrollo, con alta probabilidad de presentar una magnitud de moderada a fuerte intensidad para el verano del 202», enfatizó el jefe del Senamhi.
El especialista explicó que el océano presenta un calentamiento persistente no solo en la superficie, sino también a 45, 75 y 105 metros de profundidad, situación que dificulta que el anticiclón del Pacífico Sur pueda enfriar las aguas.
A ello se suma que en Paita ya se registran anomalías de hasta 5,7 °C por encima de los valores normales, mientras continúan llegando nuevas ondas Kelvin de agua caliente que seguirán elevando la temperatura del mar.
Además, advirtió que este episodio presenta una condición poco habitual: el calentamiento simultáneo de la zona 1+2, frente a las costas de Perú y Ecuador, y de la zona 3.4 del Pacífico Central, un comportamiento que, según diversos estudios, se asemeja al registrado durante el devastador fenómeno de 1997-1998.
Agricultura y pesca ya sienten los primeros impactos
Aunque las lluvias intensas aún no se presentan, el calentamiento ya está generando impactos sobre las actividades productivas.
Carranza explicó que las temperaturas máximas y mínimas se encuentran entre 5 y 6 grados por encima de sus valores normales, afectando principalmente a la agricultura.
La especialista en agrometeorología del Senamhi, Ninell Dedios, indicó que el cultivo de mango registra retrasos en su desarrollo y podría sufrir mayores pérdidas si las precipitaciones llegan durante la etapa de producción. En el caso del arroz, advirtió que las altas temperaturas favorecerían la aparición de plagas.
La experta también alertó que una temporada lluviosa temprana podría afectar la infraestructura de riego y alterar toda la cadena logística agrícola, tal como ocurrió durante los eventos de 2017 y 2023.
En el sector pesquero, el incremento de la temperatura del océano ya está modificando el comportamiento de las especies.
«Cuando las condiciones térmicas cambian, las especies se van a movilizar. Ante un calentamiento las especies se van y otras llegan», explicó Dedios, al señalar que los pescadores ya enfrentan cambios en la disponibilidad de recursos marinos.
Solo quedan cuatro meses para prevenir
Durante su exposición, Jorge Carranza recordó que el Estado otorgó recursos específicos para actividades de prevención; sin embargo, al 8 de junio de este año la ejecución presupuestal destinada al fenómeno de El Niño apenas alcanzaba el 36%, un porcentaje que calificó como insuficiente frente a la cercanía de la temporada de lluvias.
«Contamos con una ventana de 120 días para realizar intervenciones de ingeniería en seco. Cada sol invertido en esta etapa previene un gasto de hasta 15 veces en reconstrucción y asistencia», enfatizó el jefe del Senamhi, al insistir en que los trabajos deben ejecutarse entre julio y octubre, antes de que aumenten los caudales.
Advirtió que un fenómeno extraordinario podría ocasionar pérdidas de hasta S/42.000 millones a nivel nacional, afectando principalmente a la agricultura, la pesca, el transporte y la infraestructura.
«No es necesario esperar una certeza absoluta para iniciar acciones preventivas y poder mitigar los efectos que el fenómeno de El Niño pueda traer», concluyó.