Norte Sostenible

Del silencio al liderazgo: Esmeralda, la joven que impulsa el empoderamiento femenino en Tambogrande

Por: María Pingo

Esmeralda tenía 14 años cuando recorría los pasillos de su colegio en el centro poblado Progreso Bajo, en el distrito de Tambogrande. Tocaba la puerta de cada salón, se asomaba con timidez y dudas, y reunía a sus compañeras para hablar sobre aquel tema que resonaba en su cabeza: impulsar a las mujeres de su comunidad a expresar sus ideas y opiniones.

Ahora tiene 18 años y una visión más clara. Ha decidido estudiar Comunicación en la Universidad Nacional de Piura para seguir visibilizando la voz de sus compañeras y las problemáticas que enfrentan las mujeres de zonas rurales.

El primer proyecto al que se inscribió fue “Entornos digitales seguros para todas y todos”, impulsado por la ONG Plan Internacional durante la pandemia. Las adolescentes participantes recibieron talleres y asesoramiento virtual por parte de líderes capacitados. Después de estas charlas, las jóvenes —entre ellas Esmeralda— realizaron jornadas virtuales con docentes y estudiantes de sus instituciones educativas, donde compartieron reflexiones sobre las ventajas y riesgos de las redes sociales.

Sin embargo, fue el programa “Niñas al poder”, realizado en el marco del Día Internacional de la Niña, donde Esmeralda encontró un espacio para visibilizar los retos más urgentes de Progreso Bajo: la falta de agua potable y las dificultades de acceso a transporte.

“Cinco chicas de la región Piura fuimos a Lima para realizar diversas tomas de poder. En mi caso, asumí simbólicamente el cargo de defensora del pueblo a nivel nacional, lo que me permitió expresar las limitaciones de mi comunidad”, recuerda.

A inicios de 2020, el Gobierno Regional de Piura anunció la instalación de pozos en Progreso Bajo, Alto y La Greda, pero las obras nunca se ejecutaron. La ausencia de agua potable afecta directamente la vida cotidiana de mujeres y niñas.

“Muchas mujeres son quienes buscan agua para sus familias. Como no tienen recursos económicos, bajan al río con sus burritos para sacar agua; otras deben comprarla a cisternas particulares”, cuenta.

Otra dificultad es la falta de un puente para cruzar el río. Los pobladores se ven obligados a trasladarse en balsas de madera.

“En estos tiempos de lluvia nos arriesgamos en botes para ir al margen derecho de Tambogrande, hacia La Peñita o Sullana”, explica.

El liderazgo de Esmeralda no surgió de un día para otro. Durante años convivió con la timidez y la inseguridad.

“Antes de los 14 años era muy, muy tímida. Fue un proceso largo aprender a dirigirme a las personas. Con el proyecto ‘Entornos digitales’ pude tener más seguridad porque todo era virtual”, dice.

Esa experiencia marcó un punto de quiebre. En 2022 se integró al grupo “Campeonas del cambio”, que buscaba identificar nuevas problemáticas en Progreso Bajo. Una de ellas fue la necesidad de fortalecer la estimulación temprana en niños de la comunidad. El programa culminó en 2023 y dio paso a una nueva etapa llamada “Empoderadas Bajo Progreso”.

Paralelamente, Esmeralda impulsa su propio emprendimiento. “Bazar Martínez” es el negocio que dirige gracias al capital que ganó a inicios del 2025 en el proyecto “Decido mi futuro”. Allí vende detalles personalizados, regalos y manualidades para distintas ocasiones. Las ganancias le permiten solventar parte de sus estudios.

Cuando se preparaba para postular a la universidad, utilizaba ese dinero para pagar sus pasajes diarios hasta Piura, donde asistía a la academia preuniversitaria Élite.

En su comunidad, el machismo y la desconfianza hacia la capacidad de las mujeres aún persisten. Esmeralda enfrenta esas barreras como todo lo que ha hecho hasta ahora: con valentía y determinación.

“Las mujeres tenemos la capacidad, solo que muchas veces no tenemos oportunidades para demostrar nuestras habilidades. Las mujeres de comunidades rurales somos abandonadas por las autoridades”, afirma.

Su voz se eleva con firmeza, como si estuviera nuevamente al frente de una de las reuniones comunitarias que organiza.

Esmeralda habla con seguridad y convicción. Con sus palabras intenta tender puentes: espacios donde las mujeres de Progreso Bajo puedan desenvolverse sin miedo, compartir sus ideas y construir, juntas, un futuro distinto. En ese camino, su historia también es un recordatorio de que el liderazgo femenino muchas veces comienza en silencio, tocando puertas. Y que, cuando encuentra eco, puede transformar una comunidad.

Desde Progreso Bajo, en Tambogrande, Esmeralda Martínez convirtió la timidez en liderazgo. A sus 18 años, impulsa espacios de participación para niñas y mujeres mientras se prepara para estudiar Comunicación en la Universidad Nacional de Piura.

7 marzo, 2026