Tras las Elecciones Generales 2026, los partidos que no lograron superar la valla electoral —como Podemos Perú, Alianza para el Progreso y Perú Primero— sí podrán participar en las elecciones regionales y municipales de octubre. Sin embargo, especialistas advierten que lo harán con una fuerte desventaja política, sin representación nacional y con serias limitaciones para competir y gobernar.
El abogado y especialista en temas electorales, Juan Carlos Álamo, advierte que si bien estas organizaciones aún pueden participar en el proceso regional, su situación política es crítica. “Vamos a tener partidos políticos que van a participar en la elección regional y municipal, partidos que ya no tienen vida, que están prácticamente con una eliminación inminente”, señaló.
Álamo explicó que, según la Ley N°32245 en su única disposición complementaria transitoria, los partidos que no alcanzaron la valla electoral en los comicios generales de 2026 no quedan automáticamente excluidos del proceso regional. Esto responde a una disposición legal que busca garantizar el derecho a la participación política.
“En este año electoral, doblemente electoral, para no afectar el derecho de participación ciudadana, la valla electoral definitivamente al partido que no pasaba se eliminaba, pero esto va a ser prácticamente a partir del 1 de enero del 2027”, precisó.
En esa línea, subrayó que los candidatos ya inscritos o en proceso no pueden ser retirados: “Todos los candidatos que están en un proceso electoral ya convocado no pueden ser invalidados por más que el partido no haya pasado la valla”, agregó.
Golpe político a candidaturas regionales
No obstante, el especialista remarcó que el impacto político de no haber superado la valla será determinante en la competitividad de estos partidos. En Piura, por ejemplo, agrupaciones como APP, que tiene como precandidato a Gabriel Madrid Orúe, quien renunció a su cargo de alcalde de Piura para postular al Gobierno Regional; o Perú Primero, con Pedro Alama y otras organizaciones en similar situación enfrentarán serias dificultades para posicionarse ante el electorado.
“Políticamente les va a dar un fuerte golpe porque ya no van a tener ese respaldo”, afirmó Álamo. Añadió que la falta de estructura y legitimidad nacional podría traducirse en campañas débiles y con menor capacidad de movilización.
Otro de los principales riesgos, según Álamo, es que incluso si estos candidatos logran ganar una gobernación regional o alcaldía, enfrentarán serias dificultades para gestionar.
“Se les va a poner difícil la situación”, afirmó, al advertir que estos partidos no tendrán representación política efectiva a nivel nacional. En esa línea, explicó que la ausencia de bancadas en el Congreso o peso institucional complicará la articulación de proyectos y la gestión de recursos.
‘’La falta de representación no solo debilita la gobernabilidad, sino que limita la capacidad de coordinación con el Ejecutivo y el Legislativo. Esto podría traducirse en trabas para impulsar obras, acceder a financiamiento o sostener políticas públicas’’, manifestó.
A pesar de las limitaciones, Álamo enfatizó que la última palabra la tendrá la ciudadanía. “Ya va a depender del elector tomar una decisión”, indicó, destacando que el proceso electoral regional no puede verse afectado en su cronograma ni en su legitimidad.