Norte Sostenible

EPS Grau alerta riesgo hídrico en Piura por baja inversión en conservación de páramos y cuencas

El agua que llega diariamente a miles de hogares de Piura tiene su origen en ecosistemas ubicados a cientos de kilómetros de distancia, en las alturas de Ayabaca y Huancabamba. Allí, los páramos y bosques de neblina funcionan como enormes reservorios naturales que captan, almacenan y regulan el recurso hídrico que posteriormente abastece a ciudades, centros poblados y actividades productivas. Sin embargo, estos ecosistemas carecen de inversión destinada a su conservación.

Óscar Rodríguez, coordinador de mecanismos de retribución por servicios ecosistémicos de EPS Grau, advierte que la situación es preocupante y podría comprometer la seguridad hídrica de la región en los próximos años.

“La problemática nos termina ganando”, sostiene al referirse al avance de la degradación ambiental frente a la limitada capacidad de respuesta de las instituciones.

La empresa prestadora de servicios de saneamiento tenía previsto impulsar proyectos de recuperación de cobertura vegetal en la microcuenca Sancai, en Ayabaca, una zona estratégica para la producción de agua. Sin embargo, la suspensión de la recaudación destinada a financiar estas acciones dejó las iniciativas en espera.

“Teníamos previsto ejecutar acciones directas de recuperación de cobertura vegetal en una microcuenca ya identificada, donde previamente habíamos realizado un trabajo de socialización”, explica Rodríguez.

El problema tiene una dimensión financiera. Durante el 2024, EPS Grau apenas logró recaudar alrededor de S/110 mil para actividades de conservación, una cifra muy distante de los más de S/3 millones proyectados inicialmente. La recaudación representó apenas el 0,1% de la tarifa de agua potable. Posteriormente, debido a la situación económica de la empresa, estos recursos dejaron de cobrarse durante 2025 y 2026.

Con esos recursos limitados solo fue posible desarrollar talleres de capacitación, sensibilización y levantamiento de información en comunidades campesinas de Ayabaca. El objetivo era acercar a la población local a los mecanismos de conservación y generar información técnica sobre el estado de los ecosistemas.

“Tuvimos que educar y tuvimos que llegar a ellos”, recuerda Rodríguez sobre el trabajo realizado con las comunidades.

La situación resulta especialmente preocupante si se considera la magnitud de la degradación existente. Según estimaciones citadas por EPS Grau, únicamente en la cuenca Chira existen alrededor de 40 mil hectáreas de ecosistemas degradados. No obstante, las acciones de conservación ejecutadas por distintas instituciones no alcanzan ni siquiera las 400 hectáreas, es decir, menos del 1% de la brecha ambiental identificada.

Los factores que impulsan esta degradación son múltiples: sobrepastoreo, quema de bosques, expansión agrícola, contaminación de fuentes de agua, minería y los efectos cada vez más visibles del cambio climático. La pérdida de cobertura vegetal reduce la capacidad de los páramos para retener agua, aumentando el riesgo de escasez durante los periodos secos y de inundaciones durante las lluvias intensas.

Rodríguez compara a los páramos con “esponjitas” naturales capaces de absorber y liberar agua de manera gradual. Cuando estos ecosistemas se degradan, esa función reguladora desaparece.

Frente a este escenario, EPS Grau busca reactivar para el periodo 2027-2031 los mecanismos de retribución por servicios ecosistémicos, con el objetivo de incrementar los recursos destinados a la conservación. Sin embargo, el reto no solo es financiero, sino también institucional y social.

“Todos tenemos que ser actores. No puedo ser espectador, no puedo ser un observador, tengo que ser un actor”, afirma Rodríguez al hacer un llamado a la ciudadanía y a las autoridades para asumir un compromiso más activo en la protección de las fuentes de agua.

Mientras la degradación avanza y las inversiones permanecen rezagadas, el futuro del abastecimiento de agua en Piura depende cada vez más de decisiones que no pueden seguir postergándose. El agua que llega a los hogares no nace en los grifos. Nace en los páramos, y hoy esos ecosistemas enfrentan una carrera contra el tiempo.

Fotografía de portada: Gobierno del Perú

La suspensión de los fondos destinados a la conservación de cabeceras de cuenca y páramos mantiene paralizados proyectos clave para proteger las fuentes de agua que abastecen a Piura. EPS Grau advierte que la degradación de los ecosistemas avanza más rápido que las acciones de recuperación.

3 junio, 2026