Norte Sostenible

Especialistas advierten que descolmatar el río Piura no evitará inundaciones sin una salida al mar

Descolmatar el río Piura no bastará para evitar nuevas inundaciones. Mientras el plazo para ejecutar obras de prevención continúa reduciéndose, especialistas sostienen que el problema de fondo sigue sin resolverse porque el río aún no cuenta con una salida eficiente al mar que permita evacuar el agua y los sedimentos. Esa situación hará que el cauce vuelva a perder capacidad hidráulica y mantenga el riesgo de desbordes.

Esa es la principal conclusión del ingeniero hidráulico Eduardo Zegarra, quien plantea recuperar parte del antiguo cauce natural del río hacia Sechura. Según explica, restituir una ruta más corta hacia el océano permitiría que el propio caudal transporte los sedimentos que hoy se acumulan en el lecho del río, reducen su capacidad de conducción y aumentan el riesgo de inundaciones durante eventos extremos.

«Si no se le da una salida al río, aunque se descolmate, sí o sí nos inundamos», advirtió el especialista para Norte Sostenible.

Además de esta propuesta, existen otras cinco alternativas para la salida al mar —entre ellas la opción por Chutuque— pero todas afrontan la resistencia social de maricultores y pobladores de Sechura, quienes expresan preocupación por el posible impacto de estas intervenciones en sus actividades económicas

Una ruta de 15 kilómetros para devolverle al río su salida natural

La propuesta plantea abrir un canal de aproximadamente 15 kilómetros desde el sector de Pozo de los Ramos, donde termina el dique derecho del río Piura.

El recorrido atravesaría terrenos eriazos frente a las lagunas, pasaría por el sector conocido como Tronadera, descargaría en el Río Loco —que forma parte del dren 1308— y luego se uniría al dren Sechura para desembocar finalmente en el océano.

Zegarra sostiene que el proyecto aprovecharía infraestructura ya existente. Como ejemplo menciona el puente de Sechura, de casi 200 metros de longitud, construido después del fenómeno de El Niño de 1983 precisamente para permitir el paso de grandes caudales.

«Ese puente se hizo para que pase el río, tras la experiencia del fenómeno de 1983», recuerda el especialista, quien sostiene que esa infraestructura evidencia que históricamente el río descargaba por esa zona.

Para el ingeniero, el actual recorrido obliga al agua a transitar por una ruta demasiado extensa antes de llegar al mar. Al disminuir la velocidad del flujo, los sedimentos dejan de ser transportados y terminan depositándose dentro del cauce.

Ese proceso, señala, ha elevado progresivamente el fondo del río hasta reducir su capacidad de conducción.

«Mientras los sedimentos no salgan al mar, van a seguir pegándose en el camino», sostiene.

Según sus cálculos, el nuevo canal tendría una pendiente suficiente para que el agua alcance velocidades cercanas a 3,2 metros por segundo, permitiendo que los sedimentos sean arrastrados naturalmente hasta el océano e incluso limpiando progresivamente el tramo urbano del río Piura.

Eduardo Zegarra propone excavar un canal de 15 kilómetros para devolver al río Piura su salida natural hacia el mar por Sechura

Su crítica a la alternativa por Chutuque

Uno de los principales cuestionamientos de Zegarra apunta a la propuesta de conducir el río mediante el canal Chutuque.

Explica que esa alternativa obliga al agua a recorrer cerca de 60 kilómetros antes de llegar al mar, pasando por la laguna Ramón y posteriormente por Pampa Las Salinas.

A su juicio, ese recorrido convierte a la laguna en un enorme depósito de sedimentos.

«Hay que estar un poco chiflado para pensar que esa ruta va a sacar los sedimentos. Cuando el agua es lenta, el sedimento cae «, cuestiona.

Por esa razón considera que la solución no pasa únicamente por abrir Chutuque, sino por devolverle al río una salida mucho más directa hacia el océano.

«Las descolmataciones son la gallina de los huevos de oro»

Uno de los cuestionamientos más severos de Eduardo Zegarra está dirigido a las descolmataciones del río Piura, una de las principales medidas que el Estado ha ejecutado durante los últimos años para reducir el riesgo de inundaciones. Para el ingeniero, estas intervenciones no solo son insuficientes, sino que atacan el efecto y no la causa del problema.

Según explica, está «fehacientemente comprobado» que retirar sedimentos del cauce no resolverá el riesgo de desbordes mientras el río continúe sin una salida eficiente hacia el mar. El volumen de material que puede extraerse con maquinaria resulta mínimo frente a la enorme cantidad de sedimentos que el río transporta desde la cuenca alta en cada temporada de lluvias.

«Las descolmataciones no sirven porque lo que se saca es muy pequeño con respecto a lo que año a año trae de sedimentos el río y no pueden ser evacuados porque la ruta actual obliga al agua a pasar por un gran decantador», sostiene.

Por ello, considera que antes de seguir invirtiendo en descolmataciones debe resolverse el problema estructural de la desembocadura. Según afirma, una salida directa al mar permitiría que la propia fuerza del río profundice nuevamente el cauce y reduzca la necesidad de intervenciones periódicas.

«La descolmatación para mí es un negocio y en ese negocio deben morder muchas personas. Mientras no se restituya una salida funcional al mar, la acumulación de sedimentos continuará y las contrataciones para nuevas descolmataciones se repetirán una y otra vez, convirtiéndose en la gallina de los huevos de oro para quienes ejecutan estos trabajos’’, sostuvo.

De acuerdo con el especialista, aun cuando se continúe retirando sedimentos del cauce, el río Piura volverá a desbordarse cuando los caudales alcancen entre 1.800 y 2.000 metros cúbicos por segundo, debido a que el problema de fondo —la falta de una salida eficiente al mar— seguirá sin resolverse.

El mayor reto: convencer a la población

Aunque Zegarra afirma que el trazado discurre por terrenos desérticos, sin afectar cultivos ni centros poblados, reconoce que existe oposición por parte de algunos maricultores de Sechura.

El especialista sostiene que esas actividades no se verían perjudicadas porque las zonas de cultivo marino se ubican lejos de la desembocadura propuesta. Incluso considera que el mayor aporte de nutrientes del río podría favorecer la productividad marina una vez superado el fenómeno climático.

«Los beneficios hay. El río trae desde la cordillera muchos nutrientes y eso el mar lo necesita», afirma.

Sin embargo, el decano del Colegio de Ingenieros de Piura, Manuel Asmat Córdova, sostiene que ninguna alternativa podrá ejecutarse sin antes construir consenso con la población.

Aunque consideró que la propuesta representa una alternativa técnicamente viable, especialmente por el corto plazo de ejecución y el menor costo frente a otras solucione, precisó que la decisión no puede limitarse al aspecto ingenieril.

«Debe primar la parte técnica, pero también existe un componente social muy importante, donde el Estado debe liderar un proceso de diálogo con la población para alcanzar acuerdos y garantizar la viabilidad social de cualquier intervención. Incluso podría evaluarse mecanismos de compensación económica para los sectores eventualmente afectados, como ocurre en otros proyectos de infraestructura en el país’’, afirmó.

Asmat recordó además que existen hasta seis alternativas para la salida al mar y sostuvo que lo urgente es que el Gobierno adopte una decisión definitiva, pues el tiempo para ejecutar obras antes del próximo periodo de lluvias es cada vez más reducido.

El ingeniero hidráulico Eduardo Zegarra plantea abrir un canal de 15 kilómetros para que el río vuelva a desembocar por Sechura y recupere la capacidad de expulsar sedimentos. La propuesta compite con otras cinco alternativas y enfrenta resistencia de maricultores y pobladores, por lo que el Colegio de Ingenieros pide una decisión técnica y política urgente.

27 julio, 2026