El fenómeno de El Niño ya está en desarrollo y algunos de sus principales indicadores muestran un comportamiento similar al observado durante las etapas iniciales de los eventos extraordinarios de 1982-1983 y 1997-1998, considerados entre los más intensos que han afectado al país. Así lo advirtieron especialistas del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi), quienes pusieron especial atención en la evolución de las condiciones oceánicas frente a la costa norte y en el Pacífico central.
“El Niño ya está presente en sus distintas facetas. Está en desarrollo”, afirmó Grinia Ávalos, jefa del Senamhi, durante una exposición sobre el comportamiento climático actual. La especialista explicó que las temperaturas del mar vienen aumentando semana tras semana y que los pronósticos mantienen esa tendencia durante los próximos meses.
La situación adquiere especial relevancia para Piura, debido a que el calentamiento del océano puede incrementar las precipitaciones durante la temporada de lluvias. El periodo crítico para la costa norte se concentra entre enero y abril, por lo que el comportamiento del fenómeno durante los próximos meses será determinante.
Uno de los principales indicadores analizados por el Senamhi es la temperatura superficial del mar en la región Niño 1+2, que comprende el área frente a las costas de Perú y Ecuador. Al comparar la evolución actual con los registros de anteriores episodios de El Niño, la institución observa un escenario que merece especial atención.
Ávalos explicó que las temperaturas actuales frente a la costa norte son cercanas a las observadas durante 1997-1998 y superiores a las registradas en otros eventos importantes, como los de 1982-1983, 2015-2016, 2017 y 2023.
La señal es todavía más marcada en el Pacífico central. “En ese Pacífico central las condiciones están siendo mucho más cálidas en estos momentos”, explicó la jefa del Senamhi, quien añadió que el calentamiento global constituye un factor adicional dentro del escenario actual.
El índice costero utilizado para medir la evolución del calentamiento también muestra una tendencia ascendente. De acuerdo con los modelos calibrados analizados por el Senamhi, la magnitud prevista para los siguientes meses “no es débil” y podría alcanzar niveles “comparables con los eventos pasados”.
Yuy Escajadillo Fernández, director de Vigilancia del Clima del Senamhi, coincidió en que las condiciones térmicas presentan un “franco ascenso” y destacó la importancia de observar su evolución hacia finales de año, cuando comienza el periodo de lluvias en la costa norte.
Piura podría enfrentar un escenario de lluvias superiores a lo normal
Aunque actualmente el principal efecto de El Niño es térmico, el Senamhi advierte que el panorama puede cambiar con el ingreso de la temporada lluviosa.
Los pronósticos para septiembre-noviembre muestran una mayor probabilidad de precipitaciones superiores a lo normal en la costa norte. Cuando el horizonte se extiende hasta enero, aparecen escenarios de excesos de lluvia para Piura, Tumbes, Lambayeque y La Libertad.
La institución ha sido enfática, sin embargo, en que hablar de lluvias superiores a lo normal no equivale necesariamente a pronosticar lluvias extremas.
“Si les digo ahora que las lluvias van a estar superiores a lo normal puede ser 10 mm, pero decir superiores a lo normal en enero, febrero pueden ser incluso 100 mm”, explicó Ávalos.
La diferencia radica en la estacionalidad. En Piura y Tumbes, los mayores acumulados de lluvia se concentran entre enero y abril. Por ello, los especialistas consideran que será durante esos meses cuando podrá observarse con mayor claridad el impacto de las condiciones cálidas que actualmente se desarrollan en el océano.
Los antecedentes que mantienen en alerta a Piura
El Senamhi ha utilizado los registros de los principales eventos de El Niño para dimensionar los posibles escenarios. Las cifras muestran el nivel que pueden alcanzar las precipitaciones durante episodios extraordinarios.
En la estación Miraflores, en Piura, se registraron 154 milímetros de lluvia en un solo día durante 1983 y 173 milímetros diarios en 1997. En Puerto Pizarro, Tumbes, el acumulado llegó a 225 milímetros en un día durante uno de los eventos analizados.
El análisis histórico del Senamhi, que reúne las lluvias más extraordinarias registradas durante 12 eventos de El Niño, incluido el de 2015-2016, muestra anomalías superiores al 250% en la costa norte.
En determinados sectores también se han identificado excesos de 550 y hasta 800 milímetros durante los veranos asociados a los eventos de 1983, 1998, 2017 y 2023.
Estos antecedentes son utilizados por los especialistas como referencia para evaluar lo que podría ocurrir en los próximos meses, aunque no significan que esos valores vayan a repetirse.
Mientras las lluvias todavía no constituyen el principal efecto, las temperaturas ya muestran valores inusuales.
Durante agosto, la costa norte registra un exceso de aproximadamente 4,1 °C en la temperatura máxima y de 4,8 °C en la temperatura mínima respecto de sus valores normales. En la costa central, los excesos alcanzan 5,6 °C y 4,2 °C, respectivamente.
La magnitud del calentamiento también se refleja en algunos récords. El Senamhi reportó temperaturas de hasta 36,5 °C durante este periodo, valores propios de condiciones de verano en plena temporada de invierno.
Según Ávalos, este comportamiento está relacionado con el calentamiento del mar frente a la costa peruana. “El mar peruano está cargado, por eso las temperaturas vienen siendo exacerbadas”, explicó.
¿Qué pasará en los próximos meses?
El escenario presentado por el Senamhi mantiene una señal de calentamiento durante los próximos meses. Los modelos utilizados por la institución proyectan condiciones cálidas que podrían extenderse incluso hasta los primeros meses de 2027.
El pronóstico de verano, que comprende hasta marzo de 2027, mantiene una tendencia hacia precipitaciones superiores a lo normal en la costa norte y extiende este escenario hacia sectores de la costa central.
Sin embargo, el Senamhi recuerda que se trata de escenarios probabilísticos. “Los pronósticos son herramientas, no están sobre piedra, cada mes se actualizan”, explicó Ávalos.
La institución prevé actualizar sus proyecciones en septiembre, por lo que el escenario podría modificarse de acuerdo con la evolución del océano y de la atmósfera.