Las millonarias obras de renovación urbana y drenaje pluvial que ejecuta el Gobierno Regional de Piura en el centro histórico de la ciudad continúan generando preocupación entre especialistas y vecinos. A los retrasos, observaciones técnicas y reclamos ciudadanos se suma ahora una advertencia sobre el posible impacto que los trabajos estarían ocasionando en el patrimonio arquitectónico de la capital regional.
El pasado 21 de mayo una casona ubicada en el jirón Callao colapsó parcialmente. No fue un hecho aislado. Meses antes, otro inmueble histórico sufrió una situación similar. A ello se añade la alerta formulada por la supervisión de obra que reconoció que al menos 50 casonas del centro histórico presentan condiciones de vulnerabilidad.
Las preocupaciones han aumentado debido a que los vecinos denuncian constantes vibraciones, estruendos y movimientos del terreno provocados por la maquinaria pesada utilizada en los trabajos de pistas, veredas y drenaje pluvial, proyectos que en conjunto superan los S/110 millones de inversión.
Para el arquitecto Hugo Wilfredo Torres Reyna, especialista en restauración y conservación del patrimonio histórico arquitectónico, los problemas no son consecuencia exclusiva del deterioro de las edificaciones, sino también de una deficiente planificación de las intervenciones.
“Si han habido este tipo de eventos desafortunados es porque las intervenciones que se están haciendo no tienen ningún tipo de planificación con respecto al patrimonio y sobre eso soy categórico. No lo han tomado en cuenta”, afirmó para Norte Sostenible.
“Las casas se mueven”
El especialista explicó que las construcciones históricas son particularmente sensibles a las vibraciones generadas por maquinaria pesada, incluso cuando presentan un adecuado estado de conservación.
“Tú sabes que si vas a trabajar con maquinaria pesada, se van a mover las casas. Basta que se desajusten un poco y ya comienzan a haber problemas”, sostuvo.
Asimismo, rechazó el argumento de que los colapsos sean únicamente consecuencia de la falta de mantenimiento.
“La casa podría estar en perfecto estado de mantenimiento e igual se cae el muro. Es simplemente por falta de previsión de parte de quien hace las obras”, señaló.
Según explicó, los expedientes técnicos debieron identificar previamente las edificaciones vulnerables y establecer restricciones para las labores de demolición y movimiento de maquinaria en zonas sensibles.
“Quien hizo el expediente técnico debió identificar cuáles eran las casonas, qué grado de degradación tenían y qué tan frágiles eran. Cerca de ellas no se podía hacer demoliciones ni tampoco meter maquinaria pesada, probablemente, algunos trabajos debieron hacerse de forma manual”, indicó.
Torres Reyna considera que los problemas evidencian una omisión desde la etapa de diseño de los proyectos.
“El que hace el expediente tiene la obligación de conocer el entorno en el cual está trabajando”, remarcó.
En su opinión, la prioridad de las obras se concentró en la construcción de infraestructura vial sin incorporar una evaluación integral del patrimonio histórico existente.
“Yo creo que si uno revisa a fondo el expediente no va a encontrar nada asociado al patrimonio”, advirtió.
Las críticas a las obras del Gobierno Regional de Piura también alcanzan al proyecto de drenaje pluvial, que contempla la construcción de un estanque de tormentas de 80 metros de largo, 20 metros de ancho y 9 metros de profundidad debajo de la Plaza Tres Culturas. La infraestructura busca almacenar agua de lluvia del centro de la ciudad para luego descargarla al río Piura, ubicado a unos 100 metros, pero para ello, tendría que destruirse el 50% de la plaza y talar varios árboles centenarios.
Los especialistas cuestionan la propuesta debido a que se pretende construir en una zona de alta napa freática, lo que podría comprometer su viabilidad técnica. El arquitecto Torres Reyna cuestionó la aprobación del expediente y señaló que debe revisarse la experiencia de quienes diseñaron y validaron el proyecto.
“Hay que preguntarse quién aprobó ese expediente, qué capacidades técnicas tenía la comisión o el grupo de profesionales que lo evaluó. ¿Realmente tenían experiencia aprobando este tipo de planificaciones? Eso no se ha fiscalizado”, sostuvo.
Patrimonio sin protección
Más allá de los problemas actuales, Torres Reyna considera que Piura enfrenta una crisis más profunda relacionada con la falta de políticas públicas para la conservación de su patrimonio.
“No hay ningún plan. No hay una planificación organizada sobre estos temas. Se trabaja a la emergencia y lo que está más urgente se atiende primero; el resto queda para después”, afirmó.
El especialista recordó que el patrimonio histórico constituye un activo cultural y económico para la ciudad, capaz de generar identidad, turismo y desarrollo local, por lo que consideró indispensable que las autoridades incorporen criterios de conservación en cualquier intervención urbana.
“Mientras no se entienda que el patrimonio genera riqueza y actividad económica, los inmuebles históricos seguirán condenados a desaparecer”, concluyó.
Mientras tanto, residentes del centro histórico continúan expresando su preocupación por las consecuencias de las obras. Temen que nuevos colapsos puedan producirse en cualquier momento, especialmente en inmuebles ubicados cerca de las zonas donde se realizan excavaciones para la instalación del sistema de drenaje pluvial.