Norte Sostenible

Especialista propone aprovechar el agua del Fenómeno de El Niño para impulsar la agricultura y recuperar el bosque seco en Piura

¿Las fichas de la corrupción? Experto alerta sobre “proyectos basura” para enfrentar el Niño costero

Mientras el debate técnico gira en torno a cómo evacuar más rápido las aguas del río Piura hacia el mar ante un eventual fenómeno de El Niño, el ingeniero Juan Paiva Nunura plantea una visión distinta. Para el especialista, con más de tres décadas de experiencia en proyectos hidráulicos de la región, el problema no es que el río carezca de una salida al océano, sino que Piura continúa tratando el agua de las grandes lluvias como un excedente del que debe deshacerse, en lugar de convertirla en un recurso estratégico para el desarrollo.

«Estamos pensando únicamente en botar el agua al mar, cuando deberíamos preguntarnos cómo aprovecharla», sostiene.

Su propuesta plantea mantener la capacidad hidráulica del río para reducir el riesgo de inundaciones, pero al mismo tiempo retener parte de los grandes caudales mediante reservorios y sistemas de derivación que permitan ampliar la frontera agrícola, recuperar el bosque seco y asegurar disponibilidad de agua durante los periodos de sequía.

«La salida al mar ya existe»

Uno de los principales cuestionamientos de Paiva apunta al debate sobre la necesidad de abrir una nueva desembocadura del río Piura.

Para Juan Paiva, el debate parte de una premisa equivocada. Sostiene que el río ya cuenta con una salida funcional hacia el océano, habilitada tras las intervenciones ejecutadas luego del fenómeno de El Niño Costero de 2017, cuando se rompió la formación geológica conocida como la «tapa de cuy», reduciendo la cota del cauce de 6,5 a 4 metros y restableciendo el flujo hacia el mar.

Según explica, una vez que el agua alcanza esa zona —ubicada prácticamente a cota cero— dispone de tres rutas naturales para llegar al mar. La primera es por el estuario de Virrilá, con un recorrido aproximado de 53 kilómetros; la segunda es por Reventazón, de unos 100 kilómetros; y la tercera corresponde a Mórrope, con cerca de 150 kilómetros.

Como evidencia, recuerda que durante las lluvias de 2023 por el río Piura circularon aproximadamente 3.800 millones de metros cúbicos de agua, volumen equivalente a cerca de 20 reservorios San Lorenzo, que finalmente desembocaron en el océano.

«¿Dónde están esos 20 reservorios? Esa agua terminó en el mar. Entonces, decir que el río no tiene salida no es correcto», afirma.

En lugar de abrir un nuevo cauce, Paiva propone optimizar la ruta por Reventazón, mediante la construcción de un puente de gran capacidad en la carretera Bayóvar–Panamericana. A su juicio, esa infraestructura permitiría acelerar el desfogue hacia el mar sin afectar las actividades de los maricultores de Parachique.

Sin embargo, más que acelerar la evacuación del caudal, Paiva propone aprovechar parte de las aguas extraordinarias que genera el fenómeno de El Niño, a través de reservorios en los principales afluentes de la cuenca alta para almacenar agua, regular las crecidas y disponer del recurso durante las épocas secas.

«Hay que retener el agua en la parte alta, usarla para la agricultura y liberar los caudales de manera controlada», explica.

A ello suma una propuesta de derivación del agua en el sector de La Orilla, en el Medio Piura, para conducir parte del caudal por detrás de los centros poblados del Bajo Piura, atravesando zonas desérticas.

La finalidad es utilizar esa agua para incorporar nuevas áreas agrícolas y recuperar progresivamente el bosque seco mediante plantaciones de especies forestales adaptadas al clima de la región.

«El fenómeno de El Niño debería convertirse en una oportunidad para el desarrollo y no solamente en una emergencia», sostiene.

Limpieza del río antes que nuevas obras

Mientras se discuten soluciones estructurales, Paiva considera que la prioridad inmediata debe ser recuperar la capacidad hidráulica del río antes del próximo periodo lluvioso.

Para ello propone iniciar con el retiro de toda la vegetación que invade el cauce y, posteriormente, extraer los sedimentos acumulados, principalmente los depositados tras las lluvias de 2023.

Según explica, el tramo más crítico comprende entre seis y nueve kilómetros del sector urbano, desde la presa Los Ejidos hasta el puente Grau, donde estima que deben retirarse alrededor de 15 millones de metros cúbicos de sedimentos para devolverle al río su capacidad original.

‘’El objetivo es que el cauce urbano pueda transportar entre 2,500 y 3,000 metros cúbicos por segundo sin comprometer las defensas ribereñas’’, sostuvo Nunura.

Además, plantea que las intervenciones no se limiten al área urbana. Propone ejecutar trabajos continuos en los cerca de 70 kilómetros comprendidos entre Los Ejidos y la Pampa Las Salinas para recuperar una pendiente uniforme que permita el flujo permanente del agua y evite zonas de estancamiento.

Durante esas labores, añade, deben preservarse estructuras estratégicas como la presa Los Ejidos, el sifón Piura y el dren 1308.

El especialista considera que estas labores aún pueden ejecutarse antes de noviembre si se dispone de una logística similar a la utilizada tras el fenómeno de El Niño Costero de 2017.

Propone trabajar con una amplia flota de excavadoras, tractores y volquetes en doble turno, trasladando el material extraído hacia botaderos previamente identificados para evitar que vuelva al cauce.

‘’Tras El Niño de 2017, trabajos similares se ejecutaron en pocos meses utilizando alrededor de 300 máquinas y 500 volquetes, operando en turnos diurnos y nocturnos, eso ya debería estarse haciendo en Piura, pero se necesita voluntad política’’, afirmó el especialista.

Cuestiona propuesta por Sechura

Paiva discrepa además de la propuesta que plantea conducir el río hacia Sechura mediante un nuevo canal.

Según explica, esa alternativa utilizaría infraestructura que actualmente forma parte del sistema de drenaje agrícola de aproximadamente 42.000 hectáreas del Bajo Piura.

A su juicio, ello obligaría a construir nuevos diques y ampliar significativamente su capacidad para soportar descargas de hasta 4,000 metros cúbicos por segundo, cuando actualmente fue diseñada para transportar apenas alrededor de cinco metros cúbicos por segundo.

Propone un drenaje pluvial por gravedad

Paiva también plantea replantear el drenaje pluvial de Piura. En lugar de depender de redes subterráneas y estaciones de bombeo, propone aprovechar el desnivel natural de aproximadamente tres metros que existe entre el centro de la ciudad y el río Piura para evacuar las aguas de lluvia por gravedad.

Según explica, el sistema consistiría en conducir el agua a través de vías como Ayacucho, Ica y Lambayeque, recuperando el funcionamiento que históricamente tuvo la ciudad. A su juicio, esta alternativa reduciría costos de operación y mantenimiento, además de evitar la dependencia de bombas durante una emergencia.

«Antes el agua salía sola porque la ciudad tiene pendiente hacia el río. Lo que hay que hacer es recuperar ese funcionamiento natural», sostiene.

Por ello insiste en que el debate no debe concentrarse únicamente en abrir una nueva salida al mar, sino en desarrollar una gestión integral del recurso hídrico que permita reducir las inundaciones sin desperdiciar millones de metros cúbicos de agua que podrían convertirse en una fuente permanente para la agricultura, la reforestación y el desarrollo de Piura.

Con más de 30 años de experiencia en el manejo del río Piura, el ingeniero Juan Paiva Nunura sostiene que la región debe cambiar la forma de enfrentar los grandes eventos climáticos. Cuestiona que el debate se concentre en buscar una nueva salida al mar y propone una gestión integral que combine el mantenimiento del cauce, la construcción de reservorios y el aprovechamiento del agua para el desarrollo agrícola y la recuperación del bosque seco.

31 julio, 2026