Norte Sostenible

Piura desacelera su crecimiento a 1.6% y la pobreza alcanza el 24%

Durante las últimas dos décadas, la región Piura logró uno de los avances sociales más importantes de su historia reciente. De acuerdo con el Instituto Peruano de Economía (IPE), la pobreza rural se redujo drásticamente, pasando de niveles cercanos al 80% a poco más del 40%.

Este proceso estuvo acompañado por una mejora sostenida en el Índice de Desarrollo Humano (IDH), reflejando avances no solo en ingresos, sino también en salud y educación. Sin embargo, estos logros no pudieron cerrar las brechas estructurales dentro de la región.

“El progreso ha sido importante, pero todavía insuficiente frente a las desigualdades que persisten en Piura”, advirtió Carlos Gallardo, gerente general del IPE.

El crecimiento económico de Piura tuvo su etapa más dinámica entre 2004 y 2014, cuando el PBI regional creció a una tasa promedio superior al 9% anual. Este auge estuvo impulsado por el dinamismo de sectores como la agroindustria, la pesca y, especialmente, el petróleo.

Sin embargo, a partir de 2014, la economía regional sufrió un quiebre. El crecimiento promedio cayó abruptamente a apenas 1.6% anual.

“Desde 2014, la región entra en una etapa de desaceleración marcada por la caída de la inversión privada y el deterioro de sectores clave como hidrocarburos y pesca”, explicó Gallardo.

Inversión privada en retroceso

Uno de los factores determinantes de esta desaceleración ha sido la contracción de la inversión privada, motor fundamental del crecimiento y del empleo formal.

Según el análisis del IPE, la menor inversión está directamente vinculada a la caída de los precios del petróleo, problemas de producción en el sector hidrocarburos y una mayor vulnerabilidad frente a fenómenos climáticos.

“La inversión privada es el principal motor de crecimiento. Sin ella, no hay empleo sostenible ni reducción de pobreza”, enfatizó Gallardo.

El sector hidrocarburos, históricamente clave para Piura, ha enfrentado una fuerte caída en su producción y rentabilidad. A ello se suma la volatilidad de la pesca, altamente dependiente de condiciones climáticas como el Fenómeno de El Niño.

Estos factores han generado un crecimiento irregular, caracterizado por caídas seguidas de rebotes temporales.

“No estamos viendo un crecimiento sostenido, sino rebotes después de años malos. Eso no permite consolidar mejoras en empleo ni en ingresos”, sostuvo el economista.

Lucha contra la pobreza en pausa

El impacto de esta desaceleración se refleja en la evolución reciente de la pobreza. Actualmente, la tasa se ubica alrededor del 24%, aproximadamente siete puntos porcentuales por encima de los niveles previos a la pandemia.

Además, el problema ha cambiado de rostro. Mientras la pobreza rural se mantiene elevada pero relativamente estable, la pobreza urbana ha crecido y se ha convertido en el principal desafío.

“La pobreza urbana no se reduce con programas sociales, se reduce con empleo, y el empleo depende de la inversión privada”, afirmó Gallardo.

Incertidumbre electoral

A este contexto se suma un elemento adicional que agrava la situación económica: la incertidumbre electoral. De acuerdo con el análisis del Instituto Peruano de Economía, este factor impacta directamente en las decisiones de inversión y en la estabilidad de los mercados.

Uno de los efectos más visibles es la presión sobre el tipo de cambio. ‘’Cuando surgen candidatos con propuestas contrarias a la inversión privada, como mayor planificación estatal, revisión de la Constitución o cuestionamientos a la autonomía del Banco Central, los mercados se preocupan. Esto provoca que los inversionistas retiren sus capitales o aumenten su demanda de dólares para protegerse, lo que empuja el tipo de cambio al alza’’, explicó Gallardo.

Esto se traduce en una mayor demanda de dólares y salida de capitales, lo que eleva el tipo de cambio. Durante las elecciones de 2021, por ejemplo, el dólar se incrementó en más de 9%, mientras que en un contexto electoral reciente el alza superó el 3.5% en pocas semanas.

El encarecimiento del dólar tiene efectos directos en la economía cotidiana. Al encarecerse las importaciones, se genera presión inflacionaria que eleva el costo de la canasta básica y reduce el poder adquisitivo de los hogares.

‘’La incertidumbre electoral paraliza estas inversiones, lo que dificulta que regiones como Piura alcancen tasas de crecimiento necesarias entre 4% y 5%, para recuperar niveles de bienestar prepandemia. Este año se prevé que crezca un 3%’’, agregó.

Frente a este escenario, el IPE subraya la necesidad de garantizar estabilidad política como condición clave para el desarrollo económico. Esto implica no solo el respeto a los periodos presidenciales, sino también la promoción de propuestas económicas que generen confianza y fomenten la inversión.

“La estabilidad política es fundamental para sostener el crecimiento y atraer inversiones. Sin ella, el desarrollo se vuelve inviable”, concluyó Gallardo.

Foto de portada: Caserío Lágrimas de Curumuy, donde la población se ve obligada a consumir agua de canal.

Aunque la región logró reducir significativamente la pobreza en las últimas dos décadas, la caída de la inversión privada y la crisis en sectores como hidrocarburos y pesca han frenado el crecimiento desde 2014 y puesto en riesgo los avances alcanzados.

28 abril, 2026