Mientras los pronósticos del Senamhi y del ENFEN advierten sobre un escenario favorable para el desarrollo de un Fenómeno El Niño desde finales de este año, dos de las principales obras de prevención de inundaciones en Piura avanzan con un problema que no depende de la ingeniería ni de las lluvias, sino de la caja fiscal.
Una revisión realizada por Norte Sostenible a la plataforma Invierte.pe del Ministerio de Economía y Finanzas revela que los proyectos de drenaje pluvial integral de Sullana-Bellavista y Talara, ejecutados por la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN), registran un déficit presupuestal conjunto de S/150 millones para cumplir la programación financiera prevista en 2026.
La brecha financiera se produce en dos intervenciones consideradas estratégicas dentro del Plan Integral para la Reconstrucción con Cambios (PIRCC), ejecutadas bajo el mecanismo Gobierno a Gobierno (G2G) con el Reino Unido, precisamente diseñado para acelerar proyectos de infraestructura destinados a reducir la vulnerabilidad frente a desastres.
Sin embargo, cuatro años después de firmados los contratos, ambas obras enfrentan restricciones presupuestales que ya afectan su ritmo de ejecución.
Un déficit que se repite mes a mes
El caso más crítico corresponde al drenaje integral de Sullana-Bellavista.
La inversión total del proyecto asciende a S/615 millones. Sin embargo, este año la ANIN solo cuenta con S/118,2 millones para continuar las obras, pese a que necesita S/198,2 millones para cumplir el cronograma previsto. Es decir, enfrenta un déficit de S/80 millones. Hasta inicios de julio ya había utilizado S/72,3 millones, lo que representa el 61,2% de los recursos disponibles para este año.
La situación en Talara no es distinta. El proyecto, valorizado en S/303,4 millones, solo dispone este año de S/87 millones, pese a que requiere S/157 millones para mantener el ritmo previsto de las obras. Esto ha generado un déficit de S/70 millones. Hasta julio ya se había ejecutado casi el 75% de los recursos asignados para este año.
La falta de financiamiento no aparece como una alerta reciente. Los reportes mensuales de Invierte.pe muestran que desde julio de 2025 ambos proyectos consignan de manera reiterada la misma observación: «Restricción presupuestal». Frente a ello, la ANIN ha venido solicitando recursos adicionales al Gobierno Central, pero sin obtener respuesta.

Obras pensadas para resistir un nuevo desastre
Los proyectos fueron concebidos después del Niño Costero de 2017 para resolver un problema estructural que durante décadas convirtió a ambas ciudades en zonas altamente inundables.
En Sullana, la intervención protegerá a más de 250 mil habitantes mediante la construcción de drenes principales, canales y estructuras de retención que abarcan el centro de la ciudad, las zonas este y oeste, además del distrito de Bellavista.
En Talara, la infraestructura beneficiará a más de 98 mil personas mediante la instalación de miles de metros de tuberías subterráneas, subcolectores y colectores que conducirán las aguas pluviales hacia la quebrada Yale y el mar, interviniendo sectores como Los Pinos, Talara Alta y Jesús María.
Ambos proyectos forman parte del paquete de soluciones integrales de drenaje urbano considerado prioritario por la población tras los daños ocasionados por los eventos climáticos extremos.
La falta de recursos ya modificó la ejecución
Consultado anteriormente por la prensa, el asesor en gestión del riesgo de desastres y vocero de la ANIN, Miguel Yamasaki, explicó que la entidad heredó los proyectos de la extinta Autoridad para la Reconstrucción con Cambios (ARCC) junto con contratos ya firmados y calendarios de pago previamente establecidos, pero sin contar con todos los recursos necesarios para cumplir esos compromisos.
«Cuando nosotros hemos recibido los proyectos hemos tratado de respetar esos acuerdos, pero el Ministerio de Economía tiene también sus razones de disciplina fiscal y solamente ha entregado el monto de dinero que no ha sido suficiente para cubrir esa alta demanda que tenían los contratos suscritos por la Reconstrucción con Cambios. Es por eso que se ha creado este bache», señaló el funcionario.
Yamasaki precisó que la falta de financiamiento no ha obligado a cancelar las obras en Piura, como sí ocurrió en otras regiones, aunque sí ha significado ampliar plazos y reprogramar parte de los trabajos. Agregó que la ANIN evalúa mecanismos alternativos, como Obras por Impuestos, para captar financiamiento que permita sostener proyectos de gran envergadura.
El funcionario recordó además que, para el presente año, la ANIN solicitó un crédito suplementario de S/830 millones destinado a cubrir parte de la brecha financiera de diversos proyectos nacionales; sin embargo, el Gobierno solo autorizó S/210 millones, monto que fue distribuido entre intervenciones priorizadas en otras regiones, dejando pendientes proyectos como los de Piura.

Obras avanzan con lentitud
En Talara, el diseño integral supera el 91% de avance. El denominado Paquete 7 ya fue culminado y se encuentra en operación, mientras que el Paquete 8, que comprende el drenaje urbano y el canal Jesús María, registra un avance superior al 53%. Sin embargo, el progreso físico global del proyecto apenas alcanza el 3,81%, ya que la intervención se desarrolla de manera progresiva por componentes y sectores.
En Sullana, el panorama es similar. Si bien el diseño general alcanza el 97,47%, el avance físico integral llega solo al 3,17%. El tramo con mayor progreso corresponde al Paquete 1 (Dren Boquerón de Núñez), que supera el 41% de ejecución, mientras que otros componentes estratégicos, como Cola de Alacrán y Canalvía, permanecen todavía en fase de diseño.
El asesor de la ANIN, Miguel Yamasaki, explicó que esta diferencia entre el avance del diseño y el de la ejecución responde al esquema de contratación bajo el acuerdo Gobierno a Gobierno (G2G), que permite dividir las intervenciones en paquetes independientes para acelerar la construcción de los primeros frentes de obra.
«La modalidad de contratación permite dividir una gran obra en paquetes para no tener que esperar el diseño de toda la obra. Actualmente ya se concluyó un paquete de drenaje que está operando y seguimos avanzando con los demás componentes», señaló.
El calendario tampoco favorece a las autoridades. El drenaje de Talara tiene como fecha contractual de culminación diciembre de 2029, mientras que el de Sullana concluiría en noviembre del mismo año.
Sin embargo, los escenarios climáticos proyectados por los organismos oficiales ubican la posibilidad de lluvias asociadas al Fenómeno El Niño desde noviembre de 2026 e inicios de 2027, cuando ninguna de las dos ciudades contará aún con su sistema integral completamente operativo.
En ese sentido, dos de las obras más importantes diseñadas para reducir el riesgo de inundaciones en Piura no enfrentan hoy su principal amenaza en el comportamiento del clima, sino en la insuficiencia de recursos para sostener su ejecución. Mientras la ANIN continúa gestionando financiamiento adicional al gobierno central, más de 348 mil habitantes de Sullana y Talara siguen esperando que la infraestructura prometida esté lista antes de que regresen las lluvias.