Piura enfrenta un escenario climático que podría complicar aún más la situación sanitaria de la región. El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) advirtió que las temperaturas excepcionalmente altas que se registran en la costa norte ya están favoreciendo cambios en el comportamiento del mosquito transmisor del dengue. La preocupación aumenta porque el calor persistirá durante los próximos meses y coincidirá con el inicio de las lluvias asociadas al fenómeno El Niño.
La alerta llega cuando la región ya registra 8,981 casos de dengue hasta la semana epidemiológica 33, según información de la Dirección Regional de Salud (Diresa) Piura. En ese mismo periodo se contabilizan cinco muertes asociadas a la enfermedad: tres confirmadas y dos que permanecen como probables. Entre los fallecimientos confirmados se encuentra el de una niña de 7 años.
El escenario podría complicarse en los siguientes meses. Durante una exposición sobre la evolución del fenómeno El Niño, especialistas del Senamhi señalaron que septiembre ya muestra un incremento de los casos de dengue y que las condiciones podrían ser todavía más favorables para la transmisión cuando aumente la humedad y comiencen las precipitaciones.
“Hay una correlación entre el incremento de las temperaturas y el incremento de casos. Actualmente se ve claramente cómo en septiembre hay un crecimiento de los casos de dengue. Eso está relacionado con el incremento de temperatura y, cuando empiece a llover, obviamente las condiciones serán mucho más favorables”, explicó Jorge Carranza, jefe del Senamhi.
El calor acelera el ciclo del mosquito
El organismo meteorológico detalló que julio y agosto registraron los valores promedio de temperatura media más altos de los últimos 70 años para la costa norte. En Piura, las anomalías térmicas han bordeado los 3°C y, durante agosto, la temperatura nocturna presentó una anomalía de hasta 4.2°C.
La situación también modifica el ciclo biológico del mosquito Aedes aegypti. De acuerdo con la Diresa, el periodo de evolución del mosquito puede reducirse de ocho a cinco días debido a las altas temperaturas.
“Con estas altas temperaturas que estamos presentando, incluso históricas, esto se puede reducir a cinco días. Entonces, definitivamente, el problema va por este tema. Si no se adoptan las medidas necesarias en salud, podríamos estar viendo un mayor número de casos de dengue en la región”, advirtió Carranza.
El calor continuará hasta diciembre
El escenario climático tampoco ofrece un alivio inmediato. El Senamhi prevé que las temperaturas permanezcan entre 3 y 4°C por encima de sus valores normales durante los próximos meses, en un periodo que además coincidirá con el incremento estacional de las temperaturas por el inicio de la primavera.
En Piura ya se han registrado temperaturas máximas de alrededor de 36°C y valores nocturnos superiores a los habituales para la época. Según el Senamhi, durante octubre y noviembre el promedio puede acercarse a los 32°C, por lo que, con las anomalías actuales, algunos días podrían alcanzar entre 37 y 38°C.
El organismo también alertó que el calentamiento del océano frente a la costa peruana se encuentra en niveles extraordinarios. Las anomalías de la temperatura superficial del mar han superado los 3.5°C y, según los sistemas de observación utilizados por el Senamhi, en los últimos días se han alcanzado valores cercanos a 4 o 5°C en algunos sectores.
Héctor Yauri, especialista del Senamhi, sostuvo que este calentamiento presenta una magnitud superior incluso a la observada durante el evento de 1997-1998.
“Estamos en un Niño de magnitud extraordinaria, con un calentamiento muy intenso, mayor incluso al de 1997. Las condiciones meteorológicas ya se están acoplando a este calentamiento y, por lo tanto, en los próximos meses esto va a afectar también la formación de sistemas nubosos”, señaló.
El Senamhi proyecta que las primeras precipitaciones asociadas al Niño podrían comenzar a presentarse en noviembre, inicialmente en Tumbes, para extenderse hacia Piura durante diciembre.
SERVICIO NACIONAL DE METEREOLOGÍA E HIDROLOGÍA DEL PERÚ
Lluvias llegarían con mayor fuerza desde noviembre
Aunque actualmente las lluvias en la costa piurana todavía son escasas, el escenario cambiaría progresivamente. El Senamhi proyecta que las primeras precipitaciones asociadas al Niño podrían comenzar a presentarse en noviembre, inicialmente en Tumbes, para extenderse hacia Piura durante diciembre.
Uno de los factores determinantes será precisamente la temperatura del mar. El organismo explica que, conforme el océano alcance temperaturas más elevadas frente a la costa norte, aumentarán las condiciones favorables para la formación de lluvias.
Para noviembre ya se espera la presencia de aguas con temperaturas de alrededor de 27°C frente a Piura, mientras que en diciembre podrían alcanzarse los 28°C. Esto incrementaría las condiciones para precipitaciones de mayor intensidad.
El Senamhi proyecta lluvias superiores a lo normal entre septiembre y noviembre, con posibles episodios de intensidad moderada, principalmente durante noviembre. Para diciembre y los meses de verano, la expectativa de precipitaciones superiores a lo normal se mantiene.
Un Niño distinto a 2017 y 2023
Yauri insistió en que el escenario actual no debería analizarse únicamente tomando como referencia los eventos de 2017 o 2023. Según explicó, la magnitud del calentamiento oceánico y la persistencia de las condiciones actuales hacen que este evento tenga características diferentes.
“En términos de magnitud, tanto de temperatura como de lluvia, sí se prevé que sea mucho mayor. Hay una incertidumbre alta en cuanto a la intensidad y magnitud de los impactos que puedan presentarse”, sostuvo.
El especialista explicó que en Piura se ha registrado históricamente una precipitación máxima cercana a 175 milímetros en 24 horas, ocurrida durante un episodio de fuerte lluvia. Sin embargo, no descartó que durante este nuevo evento puedan superarse esos registros o presentarse lluvias de menor duración, pero de mayor intensidad.
Por ello, el Senamhi considera que las autoridades no deberían asumir que las próximas lluvias repetirán necesariamente el comportamiento registrado durante el Niño Costero de 2017.