La región Piura enfrenta un nuevo fenómeno El Niño Costero, una amenaza recurrente que, año tras año, expone las mismas debilidades estructurales. Sin embargo, más allá del comportamiento climático, los datos oficiales revelan la fragilidad de la gestión pública para anticipar y mitigar los impactos.
De acuerdo al portal del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), en el 2025, siete municipalidades ejecutaron menos del 50% del presupuesto asignado a la reducción de vulnerabilidad y atención de emergencias por desastres (partida 068). Otras tres no gastaron ni un sol de los recursos destinados a esta categoría.
Uno de los casos más críticos es la Municipalidad Distrital de Máncora (Talara), que contó con S/147,850 y solo ejecutó S/40,050, es decir, el 27,1%. Actualmente, el distrito registra al menos 200 viviendas afectadas y 300 damnificadas, además de vías y negocios afectados por las lluvias.

En Talara, el distrito Los Órganos ejecutó apenas el 52.1% de S/ 564,577, dejando sin gastar más de S/ 270,000. Amotape, en la provincia de Paita, utilizó solo el 45.2% de sus recursos, con S/ 10,000 ejecutados de S/ 22,107 asignados. Tamarindo, también en Paita, llegó al 49.3%, gastando S/ 14,799 de S/ 30,000 disponibles.
En la provincia de Sullana, dos distritos ahora afectados por las lluvias muestran registros de ejecución que preocupan. Querecotillo utilizó solo el 48.3% de S/ 117,230, y Miguel Checa llegó al 41.9% de los S/ 80,000 asignados.
Santa Catalina de Mossa, en Morropón, registró el peor porcentaje de todos. Solo gastó el 11.7% de S/ 29,900; es decir, S/3,500. Un nivel de gasto que, en un municipio que hoy enfrenta las consecuencias del temporal, resulta difícil de explicar.
A estos se suman tres municipios que en 2025 no ejecutaron ni un sol de su presupuesto de emergencias. Jilili, en Ayabaca, considerado como distrito en emergencia, tuvo un presupuesto de S/ 2,000 y registró 0% de ejecución. Bellavista, en Sullana, contó con S/ 26,000 y tampoco gastó nada. Cristo Nos Valga, en Sechura, tenía S/ 20,000 asignados y su avance fue igualmente de 0%.

Por su parte, el Gobierno Regional de Piura solo gastó S/ 10,877,863 de S/ 22,502,164 en el 2025, lo que representa un gasto de apenas 48,4%. Es decir, más de la mitad de los recursos destinados a la reducción de vulnerabilidad y atención de emergencias no se utilizaron. Este año, el GORE ha asignado S/ 49,441,446 para afrontar las lluvias.
Afrontan El Niño con poco presupuesto
En el 2026, la mayoría de municipios afrontan la emergencia climática con presupuestos recortados en casi la mitad.
A nivel provincial, Piura concentra el mayor presupuesto en esta categoría, con S/ 7 619 073. Le siguen Paita, con S/ 7 142 150, y Talara, con S/ 5 453 343. Más abajo aparecen Sullana con S/ 2 050 263; Huancabamba con S/ 1 699 741; Sechura con S/ 1 691 810; Ayabaca con S/ 1 026 700; y Morropón con S/ 967 985.
La reducción de presupuesto más crítica ocurre en la provincia de Ayabaca. La Municipalidad Provincial de Ayabaca asignó en el 2025 S/ 2,099,270. Este año, el presupuesto asignado solo es de S/ 334,500, una reducción de más del 80% para un territorio en estado de emergencia por lluvias.
Montero, otro distrito andino golpeado por la saturación de suelos y el flujo de quebradas, ejecutó en 2025 el 88.3% de S/ 126,000. En 2026 cuenta solo con S/ 55,500, menos de la mitad.
En la provincia de Huancabamba, la caída presupuestal es igualmente llamativa. La Municipalidad Provincial de Huancambamba ejecutó en 2025 S/ 4,741,972 de un total de S/ 5,374,146, un avance del 88.3%. Este año, su presupuesto es de S/ 732,946, es decir, una reducción de casi el 86%. El distrito de Canchaque, que el año pasado ejecutó el 96.7% de S/ 470,401, ahora dispone de S/ 128,370. Sóndor bajó de S/ 40,774 en el 2025 a S/ 24,121 en el 2026.
Por otro lado, la Municipalidad Provincial de Sullana, que ejecutó el 78.4% de sus S/ 2,641,573 disponibles en 2025, inicia este año con S/ 1,449,773, casi la mitad. En tanto, distritos como Lancones, donde las inundaciones han paralizado la transitabilidad y comprometido la estabilidad de viviendas, los recursos también se redujeron considerablemente. Pasó de un presupuesto de S/ 116,000 a S/ 66,000, con una ejecución previa del 60.3% en 2025. El recorte llega cuando el distrito más lo necesita.
En Talara, la comuna de Lobitos ejecutó el 84.7% de sus recursos en 2025 y este año recibe S/ 25,500, frente a los S/ 122,405 que tuvo el año pasado. Máncora, cuya historia ya es conocida, inicia el año con un presupuesto de S/ 18,250, menos que el año anterior, cifra que la Contraloría ha identificado como insuficiente para combatir la emergencia por lluvias.
Para la especialista en Gestión Pública y docente de la Universidad de Piura, Juana Huaco, la raíz del problema no está en la ausencia de dinero ni en vacíos normativos, sino en la debilidad de la gestión pública.
“Recursos tenemos y normativa también; lo que no tenemos es capacidad para atender y ejecutar con eficiencia”, sostiene. A su juicio, los presupuestos destinados a la prevención de desastres pierden sentido cuando no existen equipos técnicos sólidos que formulen expedientes viables y oportunos.
La especialista explica que el gasto público en prevención no es automático. Requiere planificación, elaboración de expedientes técnicos, sustentación presupuestal y seguimiento administrativo.
“Si no hay profesionales capacitados que preparen los proyectos y cumplan los procedimientos, el dinero simplemente no se ejecuta”, advierte. Esa brecha técnica, agrega, termina traduciéndose en obras inconclusas, defensas fluviales deficientes y quebradas sin mantenimiento.
Huaco subraya que las consecuencias recaen directamente sobre la población. “Quien pierde es la ciudadanía, en salud, en economía, en negocios y en desarrollo”, afirma. En distritos turísticos como Máncora —menciona— la falta de prevención no solo expone a las familias a inundaciones, sino que paraliza la actividad económica, afecta la ocupación hotelera y golpea a pequeños emprendedores que dependen de la temporada alta.
En ese contexto, vincula la problemática con el escenario electoral próximo. Considera que la ciudadanía debe evaluar con mayor rigor la capacidad técnica y el compromiso de quienes aspiran a cargos públicos.
“Estamos próximos a un proceso electoral. Es momento de elegir autoridades con preparación y equipos competentes, para que no se repita lo que hoy estamos viviendo”, finaliza.