Norte Sostenible

Conflicto en Medio Oriente eleva el precio del petróleo y fertilizantes en Piura

Cuando los misiles comenzaron a volar en el Medio Oriente, pocos imaginan que sus efectos llegarán hasta los campos de mango de Sullana o los mercados de Piura. Sin embargo, la economía global funciona como una red invisible: lo que ocurre en el estrecho de Ormuz, esa angosta franja de agua entre Irán y Omán, termina repercutiendo en el precio del fertilizante que un agricultor piurano aplica a su cultivo, en el costo de llenar el tanque de su vehículo o en el billete que paga para transportar sus productos al puerto de Paita.

El economista Alonso Macedo, investigador del Instituto Peruano de Economía (IPE), analiza en Norte Sostenible los factores por los que el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán golpea la economía peruana, y en particular a Piura, una región cuya columna vertebral es la agricultura de exportación.

«La presión económica se encuentra en el bloqueo de una de las rutas energéticas más importantes del mundo: el Estrecho de Ormuz. En consecuencia, se ha obstaculizado el paso del 20% de la producción de petróleo mundial, lo cual ha generado que los precios se disparen tanto para el petróleo como para el gas natural’’, sostuvo.

El problema específico para el Perú es que el país es un importador neto de petróleo. La gran mayoría del combustible que se consume, como gasolina, diésel y gas licuado, se compra en el mercado internacional, precisamente al precio inflado que genera el conflicto. La consecuencia se siente en los grifos: el litro de gasolina y el galón de diésel han subido de manera visible en las últimas semanas.

Riesgo de inflación y presión sobre el dólar

Uno de los principales temores de los analistas es que la prolongación del conflicto genere presiones inflacionarias. Aunque el Perú ha mantenido históricamente estabilidad en los precios, el encarecimiento de los combustibles podría generar incrementos graduales en diversos productos.

“Si el precio del petróleo continúa alto, van a seguir altos los precios de los combustibles y eso se trasladará a los precios de todo lo que involucre transporte, energía y alimentos. Incluso los productos del agro necesitan movilizarse desde los campos hasta los mercados, por lo que terminan afectados”, explicó.

El impacto no necesariamente se traduciría en aumentos abruptos, sino en pequeñas alzas acumuladas en diferentes bienes de consumo. “No necesariamente será un golpe enorme en un solo producto, pero sí pequeños incrementos en varios precios de la economía”, agregó.

Otro indicador sensible es el tipo de cambio. Según Macedo, el inicio del conflicto generó una reacción inmediata en los mercados financieros.

“En los primeros días del conflicto el tipo de cambio subió cerca de 2% en un solo día, uno de los mayores incrementos de la última década”, señaló.No obstante, el economista considera que este movimiento podría ser temporal dependiendo de la evolución de la crisis internacional.

Fertilizantes: una amenaza directa para el agro

Quizás el efecto menos visible, pero potencialmente más devastador para el Perú y por ende para Piura, es el que recae sobre los fertilizantes. Macedo subraya que este es un punto crítico que no está recibiendo suficiente atención en el debate público.

De acuerdo con el especialista, alrededor del 35% del comercio mundial de fertilizantes nitrogenados, como la urea, depende de rutas vinculadas al Estrecho de Ormuz, lo que podría generar escasez o incrementos de precios si el conflicto se prolonga.

“Muchos fertilizantes se producen a partir del gas natural. Si el conflicto continúa y se restringe el comercio, podríamos ver un alza del precio de los fertilizantes como ocurrió durante la guerra entre Rusia y Ucrania”, explicó, en referencia al impacto global generado por la Invasión rusa de Ucrania en 2022.

Para Piura, cuya economía descansa sobre cultivos de exportación como el mango, el limón, el arroz y los espárragos, un desabastecimiento de fertilizantes sería un golpe directo a la rentabilidad del agro y al ingreso de miles de familias rurales. El efecto no se detiene ahí: un mayor costo de producción agrícola termina trasladándose a los precios de los alimentos en los mercados locales.

Para Luis Cruz Cuadros, gerente de la Convención Nacional del Agro Peruano (Conveagro), los fertilizantes representan entre el 12% y el 27% de la estructura de costos en muchos cultivos.

“Al subir los fertilizantes inevitablemente se incrementarán los precios de los alimentos agropecuarios que consumimos”, advirtió.

Recordó que durante la crisis de 2022 una bolsa de urea de 50 kilos pasó de S/70 a S/360, lo que obligó al gobierno a implementar el denominado Fertibono para mitigar el impacto en los productores.

Por su parte, Gabriel Amaro, presidente de la Asociación de Gremios Productores Agrarios del Perú (AGAP), precisó que la urea —uno de los insumos más utilizados en el país— ha subido más de 20% en pocas semanas.

“En algunos mercados la cotización ha alcanzado alrededor de los US$590 por tonelada, lo que implica un incremento de más de US$100 en aproximadamente dos semanas”, explicó a Diario El Comercio.

Amaro precisó que este repunte responde principalmente al encarecimiento del petróleo y del gas natural, insumos clave en la producción de fertilizantes, así como al riesgo logístico en rutas estratégicas como el Estrecho de Ormuz, una de las principales salidas marítimas del Golfo Pérsico.

Sin embargo, Amaro aclaró que el escenario aún está lejos del vivido en 2022, cuando la guerra entre Rusia y Ucrania provocó alzas de hasta 300% en los fertilizantes y una disrupción severa en el comercio global.

“Hoy existe presión alcista y volatilidad, pero todavía no hay una crisis global de fertilizantes como la que se produjo tras la invasión rusa a Ucrania”, indicó.

El Perú es particularmente vulnerable a este tipo de shocks internacionales debido a su fuerte dependencia de fertilizantes importados. Solo en 2025 el país importó alrededor de 900 mil toneladas de estos insumos. Además, el suministro está concentrado en pocos países: más del 40% proviene de Rusia, más del 20% de China y cerca del 15% de Estados Unidos.

La dependencia es aún mayor en el caso de la urea – utilizado para estimular el crecimiento rápido y que se aplica para cultivos como el maíz, arroz, caña y frutales – representa aproximadamente 43% de los fertilizantes utilizados en el país.

‘’Una tormenta perfecta’’

Sobre la región convergen simultáneamente el alza de combustibles derivada del conflicto en Medio Oriente, la crisis en el gasoducto de Camisea, tras el incidente ocurrido en Cuzco, que ha agudizado el encarecimiento energético, y la incertidumbre climática asociada al fenómeno de El Niño.

«Precisamente en marzo se ha armado una tormenta perfecta de condiciones que afectan negativamente la economía. Está tanto el fenómeno del Niño como la escalada del precio de los combustibles. Y eso de todas maneras va a pesar para la región’’, manifestó el especialista del Instituto Peruano de Economía, Alonso Macedo.

Macedo señala que la pesca, otro pilar económico de Piura, también sentirá el golpe, aunque quizás en menor medida que el agro. El alza en el precio del diésel encarece las faenas de pesca y el transporte del producto, presionando los márgenes de los armadores y los mercados de abastos. A ello se suma la variabilidad de temperaturas oceánicas que genera El Niño, alterando los cardúmenes y reduciendo las capturas.

Incluso, si la crisis del gasoducto de Camisea se resuelve en el corto plazo, como anticipan las autoridades, el alza del combustible por el conflicto internacional seguirá operando como un factor de presión sobre tarifas de transporte, pasajes y costos logísticos en toda la región.

Ante ello, Macedo advirtió que es importante que las autoridades tomen las medidas preventivas correspondientes, para afrontar nuevas crisis y mitigar sus efectos.

«El Perú es una economía pequeña con un peso internacional limitado. Este conflicto entre potencias se nos escapa un poco. Pero lo que sí se puede hacer es planificar. Ya si todo el mundo se preocupa por los fertilizantes, nosotros también deberíamos ver cómo asegurar el abastecimiento en caso de que se prolongue el conflicto’’, finalizó.

Mientras tanto, los especialistas consultados aseguran que el sector agroexportador ya ha empezado a aplicar medidas preventivas, como asegurar contratos de abastecimiento, diversificar proveedores y optimizar el uso de fertilizantes para reducir el impacto de la volatilidad internacional.

El economista del Instituto Peruano de Economía (IPE), Alonso Macedo, advierte que el bloqueo del Estrecho de Ormuz tras la escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ya presiona el precio internacional del petróleo y podría elevar los costos de combustibles, transporte y fertilizantes, generando riesgos para el agro y la economía regional de Piura.

11 marzo, 2026