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Fracaso de la gestión de Luis Neyra: resuelven contratos de obras del Alto Piura

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Lo que era una de sus emblemáticas obras, incluso promocionada en redes sociales y hasta en la fachada de la sede regional, ahora se ha convertido en símbolo del fracaso de la gestión regional del gobernador de Piura Luis Neyra León. La entidad regional resolvió los contratos de las dos únicas obras que tenía a cargo del Proyecto Alto Piura: la represa Cascapampa, que pretendía combatir la crisis hídrica en la región; y los caminos y accesos al primer componete. ¿El motivo? Incumplimiento de la contratista, abandono de los trabajos, informes de Contraloría e insolvencia económica del consorcio. 

El fracaso de esta gestión regional se formalizó mediante las resoluciones N° 016-2026 /GRP-PEIHAP del 9 de febrero del 2026 y la Resolución Directoral Ejecutiva Nº 023-2026/GRP-PEIHAP del el 16 de marzo de 2026. Ambos documentos oficiales disponen resolver de pleno derecho el contrato de la Represa Cascapampa y los caminos y accesos, exponiendo una cadena de negligencias administrativas que comprometen millones de soles del erario público. 

Ambas resoluciones no son un hecho aislado, sino la culminación de un proceso de intervención económica fallido. La entidad regional se vio obligada a cancelar dicha intervención al constatar que el Consorcio R, encargado de la obras por más de 117 millones, no tenía la voluntad ni la capacidad financiera para continuar con los trabajos.

Una resolución de contrato previsible

Uno de los hallazgos más escandalosos detallados en la resolución de la obra de Cascapampa es el incumplimiento del contratista en el abono del saldo del adelanto directo. El Consorcio R se negó sistemáticamente a depositar S/ 1,377,610.91 en la cuenta corriente mancomunada, una obligación indispensable para garantizar la liquidez y continuidad de la represa. 

A pesar de que la Gerencia General del PEIHAP emitió múltiples requerimientos notariales y preventivos entre noviembre de 2025 y enero de 2026, la respuesta del ejecutor fue el silencio y la inacción. Esta actitud fue calificada en los informes técnicos como un «desinterés absoluto» por la finalidad pública del proyecto.

Contraloría constató que la obra estaba abandonada. Foto: Contraloría.

El estado técnico de la Represa Cascapampa al momento de la resolución era simplemente desolador. Las valorizaciones correspondientes a noviembre y diciembre de 2025, así como las de enero de 2026, reportaron un 0.00% de avance físico, confirmando una paralización total de las actividades en el distrito de Sondorillo.

Este desastre administrativo se suma a la situación de la obra de «Caminos y Accesos», que también ha sufrido intervenciones económicas debido a retrasos críticos. En este proyecto, el avance ejecutado era apenas del 36%, una cifra ínfima frente al 80% que estaba programado originalmente.

El puntillazo final: el informe de Contraloría

La debacle ya había sido anticipada por la Contraloría General de la República en su Informe de Hito de Control N° 001-2026-OCI/3921-SCC, publicado en febrero de este año. El órgano de control advirtió que la obra se encontraba en “alto riesgo” de no cumplir su finalidad pública debido a la precaria situación financiera del contratista.

Según la Contraloría, al cierre de febrero de 2026, técnicamente era imposible concluir la represa. La obra se encontraba atrasada en un 53.08%, y solo restaban dos días calendario de plazo de ejecución según el cronograma vigente, una brecha técnica que la gestión de Neyra no supo corregir a tiempo.

Las inspecciones físicas realizadas por la comisión de control el 26 de febrero del 2026 fueron contundentes: no se encontró personal clave, maquinaria ni materiales mínimos en la zona de trabajo. El ingreso a la obra estaba desierto, sin siquiera la presencia de un guardián que custodiara la infraestructura abandonada.

Las fotografías adjuntas en el reporte de la Contraloría muestran un panorama de negligencia absoluta. Almacenes vacíos, oficinas en pésimas condiciones y varillas de acero oxidadas por el mal almacenamiento son el testimonio visual del fracaso de la gestión regional en Huancabamba.

Informe de Contraloría Cascapampa by sosteniblenorte

Un fracaso que pudo evitarse 

Como bien hemos documentado en Norte Sostenible, el origen de esta crisis radica en un proceso de selección altamente cuestionable. La gestión de Luis Neyra adjudicó estas obras estratégicas a empresas que ya arrastraban deudas millonarias con el Estado Peruano.

Las empresas Constructora e Inversiones J&M Nazareth E.I.R.L. y CONDIAL E.I.R.L., que integran los consorcios ejecutores, registran deudas coactivas con la SUNAT que superan los S/ 15 millones. Solo CONDIAL le debe al Tesoro Público más de S/ 14 millones desde finales de 2023.

Norte Sostenible reveló además que ambas empresas tienen como socio principal a Alexander Martín Huayta Munayco, un empresario cuestionado por obras deficientes en otras regiones. A pesar de estas alertas públicas y verificables, el PEIHAP procedió con la firma de los contratos en noviembre de 2023.

El informe de Contraloría fue contundente para que el Gore resolviera los contratos. Foto: Contraloría.

La falta de debida diligencia por parte del Gobierno Regional ha permitido que empresas con sanciones temporales y antecedentes de información inexacta ante el OSCE manejen presupuestos que superan los S/ 140 millones en el Alto Piura.

El impacto social de este fracaso es devastador para la población de la sierra de Piura. La represa Cascapampa estaba diseñada para almacenar 2.9 millones de metros cúbicos de agua, con el objetivo de irrigar 1,364 hectáreas y beneficiar directamente a cientos de familias agricultoras.

Hoy, esas familias ven cómo una obra que debía terminar en septiembre de 2024 se encuentra en un limbo legal y técnico. La parálisis de los componentes críticos, como el aliviadero y el sistema de captación, pone en duda si el proyecto podrá ser retomado en el corto plazo.

La ineficiencia de la gestión de Luis Neyra ha forzado incluso un retroceso en la autonomía regional. La administración del Proyecto Alto Piura ha tenido que ser transferida al Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), reconociendo implícitamente la incapacidad local para manejar los recursos.

Caminos y accesos al primer componente 

Este escenario de resolución de contratos implica ahora un largo y costoso proceso de liquidación técnica y financiera. La Resolución del 16 de marzo ya ha dispuesto el levantamiento de inventarios y la constatación física de la obra para este 19 de marzo de 2026.

Además, el PEIHAP ha iniciado acciones legales para la ejecución de las garantías de fiel cumplimiento y adelantos, buscando recuperar parte de la inversión perdida ante la insolvencia y los embargos coactivos que pesan sobre el contratista.

El informe de Contraloría también advirtió que el flujo de caja de la obra estaba severamente comprometido por deudas externas del contratista, lo que hacía que cualquier pago de valorización corriera el riesgo de ser embargado por la SUNAT en lugar de invertirse en la obra.

A pesar de que el Gobierno Regional intentó justificar la intervención económica como una medida para «evitar la paralización total», los hechos demuestran que solo se postergó lo inevitable, permitiendo que el contratista mantuviera el control de la obra sin realizar avances reales.

La resolución del 9 de febrero concluye con la resolución del contrato de la obra “Ejecución del saldo de obra del Subcomponente N.° 2: Caminos y Accesos del Componente I del Proyecto Presa Tronera Sur y Túnel Trasandino”, con una inversión de S/ 117 millones, iniciada en marzo de 2024 y con plazo original de culminación en junio de 2025. 

La Resolución Directoral Ejecutiva N° 016-2026/GRP-PEIHAP, emitida el 9 de febrero de 2026, oficializó la resolución total del contrato con el Consorcio Lima Sur para la obra de «Caminos y Accesos», debido a un incumplimiento grave e injustificado. El factor determinante fue la negativa del contratista a depositar el saldo del adelanto directo, ascendente a S/ 6,284,840.12, en la cuenta mancomunada de la intervención económica, una obligación esencial para garantizar la liquidez del proyecto. Además, la supervisión reportó un estado de parálisis técnica alarmante, con un avance físico de apenas 35.24% frente al 72.61% programado, registrando incluso varios meses con producción nula (0.00%).

La resolución declara que el incumplimiento es insubsanable e irreversible, especialmente porque el flujo de caja de la obra está comprometido por embargos coactivos de la SUNAT que superan los S/ 15 millones contra las empresas del consorcio. Ante este escenario de insolvencia y «desinterés absoluto» del ejecutor, la entidad procedió a cancelar la intervención económica y ordenar la liquidación inmediata del contrato para salvaguardar los recursos públicos. Como medida final, se dispuso la constatación física e inventario de la obra para el 16 de febrero de 2026, iniciando además las acciones legales para ejecutar las garantías de fiel cumplimiento y recuperar los adelantos otorgados.

Al respecto, el gerente general del Proyecto Alto Piura, Leonardo Cardoza Ramírez, le dijo a Norte Sostenible que se viene realizando los inventarios de ambas obras, para luego elaborar los expedientes de saldo de obra, convocar a nuevos procesos de licitación y, finalmente, terminar ambas obras. «Estamos corriendo con los plazos, ya hemos conversado con las rondas de Sondorillo y hemos iniciado acciones legales contra el consorcio», aseguró.

El fracaso de Cascapampa y de los caminos de acceso al primer componente es un recordatorio amargo de los 16 años de promesas incumplidas que arrastra el Proyecto Alto Piura. Las gestiones regionales, incluyendo la actual, han fallado en el uso eficiente de los recursos destinados al desarrollo hidráulico.

Mientras el gobernador regional celebraba estas obras como hitos de su gestión en sus discursos oficiales, la realidad en el campo —documentada por la Contraloría y la prensa independiente— era de abandono, óxido y deudas millonarias. La resolución del 16 de marzo cierra un capítulo oscuro de la gestión de Luis Neyra, pero deja abierta una herida profunda en la agricultura piurana, que seguirá esperando por el agua mientras los expedientes se acumulan en los tribunales y las obras se pierden entre la maleza y el olvido. 

Foto de portada: Contraloría constató que la obra en Cascapampa estaba abandonada.

La resolución del contrato de la represa Cascapampa, emblema del Proyecto Alto Piura, confirma una cadena de decisiones fallidas en la gestión del gobernador Luis Neyra León. Informes de la Contraloría General de la República ya habían advertido el alto riesgo de colapso de la obra, que hoy queda paralizada tras incumplimientos contractuales, abandono físico y serias deficiencias en la selección del consorcio ejecutor. El gerente del Alto Piura confirmó, además, que la otra obra: caminos y accesos al proyecto hidroenergético por más de S/ 117 millones, también ha sido resuelta, pues está a cargo del mismo consorcio ejecutor.

19 marzo, 2026