Mientras el Gobierno Regional de Piura destaca haber culminado 134 obras y alcanzado una ejecución del 100% de su presupuesto de inversiones en 2025, varios de los proyectos más emblemáticos y esperados por la población continúan enfrentando retrasos, arbitrajes, problemas de financiamiento, contratos resueltos y cuestionamientos técnicos.
Durante la primera Audiencia Pública Regional del 2026, realizada el 29 de mayo, el gobernador regional, Luis Neyra León, presentó un balance de gestión centrado en los resultados de inversión alcanzados en los últimos años. Según informó, la entidad administra una cartera superior a los S/ 7.800 millones, con 321 proyectos en distintas etapas de ejecución y 134 obras concluidas por una inversión acumulada de S/ 1.830 millones.
La autoridad también destacó avances en infraestructura hospitalaria, obras de prevención frente a fenómenos climáticos, proyectos agrícolas, carreteras y equipamiento para la atención de emergencias. Entre los anuncios figuraron los contratos para dos hospitales de alta complejidad, la nueva adjudicación del estadio Miguel Grau, la adquisición de maquinaria pesada y la ejecución de intervenciones en los ríos Piura y Chira.
Sin embargo, especialistas consultados por Norte Sostenible coinciden en que los indicadores presupuestales muestran capacidad de gasto, pero consideran necesario evaluar si esos recursos se han traducido en infraestructura estratégica capaz de resolver problemas estructurales en salud, drenaje pluvial, gestión del riesgo e integración vial.
Gastar por gastar
La ejecución total del presupuesto de inversiones fue uno de los principales logros destacados por el Gobierno Regional. En 2025, la entidad utilizó los S/1.089 millones asignados para proyectos de inversión, mientras que para este año dispone de un presupuesto superior a S/1.152 millones.
Para Juana Huaco, especialista en gestión pública y docente de la Universidad de Piura (UDEP), el principal desafío consiste en diferenciar entre la capacidad de ejecutar recursos y la capacidad de generar transformaciones sostenibles para la población.
“Puede haberse ejecutado el presupuesto, pero la pregunta es dónde está reflejado ese gasto y cuál ha sido su impacto. Una obra ejecutada no necesariamente equivale a una inversión transformadora”, señala.
Según Huaco, buena parte de las intervenciones reportadas corresponde a obras de escala local, como pavimentaciones, veredas o infraestructura recreativa. Aunque reconoce su importancia para determinados sectores de la población, considera que la región continúa esperando proyectos estructurales vinculados a drenaje urbano, prevención de inundaciones y fortalecimiento del sistema de salud.
“Puede haberse ejecutado el presupuesto, pero la pregunta es dónde está reflejado ese gasto y cuál ha sido su impacto. Una obra ejecutada no necesariamente equivale a una inversión transformadora”.
JUANA HUACO, DOCENTE DE LA UDEP.
La especialista también advierte sobre la necesidad de garantizar la sostenibilidad de las obras actualmente en ejecución, particularmente en el centro de Piura, donde persisten cuestionamientos sobre la instalación de infraestructura subterránea para servicios públicos y el riesgo de futuras intervenciones que obliguen a reabrir vías recientemente rehabilitadas.
Hospitales sin presupuesto asegurado
La salud ocupó un lugar central en la presentación del gobernador. Neyra aseguró que la región cuenta con una cartera superior a los S/5.000 millones de inversión en este sector y destacó dos proyectos emblemáticos: el Hospital de Alta Complejidad del Ministerio de Salud, ejecutado bajo la modalidad Gobierno a Gobierno (G2G) mediante el consorcio Sinohydro, y el futuro hospital de EsSalud en la parcela J.
También anunció que los cuatro hospitales paralizados de Ayabaca, Huancabamba, Huarmaca y Los Algarrobos ya cuentan con expedientes técnicos culminados y que su reactivación está prevista para 2027. A ello sumó la modernización del Hospital Santa Rosa con más de S/40 millones en equipamiento y una futura intervención integral valorizada en más de S/400 millones, además del ascenso del Hospital de Sullana a la categoría III-1 mediante una Asociación Público Privada gestionada por Proinversión.
Sin embargo, detrás de estos anuncios aparecen serias dificultades.
De acuerdo con la información proporcionada por el Programa Nacional de Inversiones en Salud (Pronis), el hospital de alta complejidad del Ministerio de Salud requerirá más de S/3.200 millones para su ejecución. Sin embargo, durante el 2026 solo se habrían asignado S/84 millones.
Aunque el Ministerio de Salud ha asegurado que los recursos están garantizados y el gobernador Luis Neyra afirmó durante su rendición de cuentas que “no hay marcha atrás” en el proyecto, el médico Arnaldo Vite, expresidente de la Federación Médica de Piura, considera que el principal desafío continúa siendo el financiamiento.
“El contrato es un paso importante, pero para que una obra avance necesita recursos asegurados. Y eso es responsabilidad del Gobierno Regional. El reto es garantizar el financiamiento suficiente para que la construcción pueda desarrollarse según el cronograma previsto”, afirmó.
Vite también cuestionó que la audiencia pública haya centrado buena parte de su exposición en infraestructura hospitalaria sin abordar los principales indicadores de salud pública de la región. Recordó que Piura registra más de 2.000 casos de dengue en lo que va del año y seis fallecimientos por leptospirosis.
«Lo que muestra son obras ejecutadas por otras instancias; eso no es mérito del Gobierno Regional. ¿Por qué no habla cómo nos está dejando la anemia, la desnutrición, el dengue o la tuberculosis?”, cuestionó.
La situación es aún más crítica en los cuatro hospitales estratégicos, llamados a reducir brechas históricas de atención médica en las provincias más alejadas de Piura. Pese a que Luis Neyra aseguró durante su campaña que destrabaría estos proyectos, los establecimientos de Ayabaca (S/91 millones), Huancabamba (S/92 millones), Huarmaca (S/131 millones) y Los Algarrobos (S/61 millones) permanecen paralizados desde 2021.
Tras casi cuatro años de gestión y a siete meses de dejar el cargo, la administración regional exhibe como principal avance la culminación de los expedientes técnicos de saldo de obra, mientras las construcciones lucen aún como un elefante blanco.
En Huarmaca se ha detectado un hundimiento superior a los 20 centímetros debido a problemas en el terreno donde fue construida la infraestructura. Además, los equipos médicos originalmente adquiridos para el establecimiento han desaparecido. En Ayabaca, las estructuras han soportado cuatro temporadas de lluvias con inundaciones internas, deterioro de materiales y maquinaria abandonada. La población teme que la infraestructura colpase.
Sin prevención ante inundaciones
En materia de gestión del riesgo, el Gobierno Regional informó la adquisición de 132 unidades de maquinaria pesada por más de S/ 167 millones, además de intervenciones en los ríos Piura y Chira y la implementación de un radar meteorológico de alerta temprana.
Para Manuel Asmat, decano del Colegio de Ingenieros de Piura, estas acciones representan avances importantes, pero todavía insuficientes frente a la magnitud de los desafíos que enfrenta la región.
Ante la inminencia de un Niño Costero y la probabilidad de un Niño Global, el especialista sostiene que la principal obra pendiente continúa siendo el sistema integral de drenaje pluvial para la ciudad de Piura, cuyo desarrollo acumula retrasos desde hace varios años.
«Lo que nos va a proteger realmente son los proyectos de soluciones integrales, tanto el control de inundaciones como el drenaje pluvial de la ciudad. Algo que no tenemos todavía y que aún va a demorar bastante».
MANUEL ASMAT, DECANO DEL COLEGIO DE INGENIEROS.
«Aún no contamos con el sistema de drenaje. Se hablaba de que terminaría recién el perfil en junio, sin embargo, en mi primera gestión como decano yo estimé que para 2025 o 2026 tendríamos implementados esos proyectos. Lamentablemente aún estamos por concluir recién los perfiles».
Sobre el radar de alerta temprana, presentado con orgullo como una inversión de S/ 10 millones, el especialista manifestó que es una herramienta de respuesta ante emergencias ya en curso, no una medida preventiva.
«Lo que nos va a proteger realmente son los proyectos de soluciones integrales, tanto el control de inundaciones como el drenaje pluvial de la ciudad. Algo que no tenemos todavía y que aún va a demorar bastante», señaló.

A ello se suma la preocupación por el estado de las defensas ribereñas del río Piura, donde sectores de la sociedad civil reportaron nuevos daños estructurales durante las últimas semanas en los sectores de Las Norias y Quinta Ana María.
El hundimiento de tablestacas, el colapso de losas de concreto y las filtraciones que erosionan el talud de soporte evidencian el deterioro de una infraestructura que, según se anunció durante su ejecución, tendría una vida útil de 100 años. A pesar de estos daños, el Gobierno Regional aún no ha hecho efectiva la garantía contractual de siete años para que la empresa responsable realice las reparaciones a su costo.
Los proyectos bajo observación
Uno de ellos es el estadio Miguel Grau. El gobernador recordó que el contrato anterior fue resuelto en diciembre de 2025 y defendió la decisión señalando que la gestión no siempre tiene éxito en la contratación de consultores.
“No somos perfectos, a veces nos toca buenos consultores y a veces no. Esta vez nos tocó lo segundo”, sostuvo durante la audiencia.
Cinco meses después, el 7 de mayo de 2026, el Gobierno Regional emitió la Resolución Ejecutiva Regional N.° 232-2026, mediante la cual adjudicó de forma directa y bajo la modalidad fast track la ejecución de la obra por S/223,4 millones a la empresa Constructora Bidolino EIRL.
No obstante, la empresa concentra el 83,3% de sus ingresos históricos en contratos con el Gobierno Regional durante la actual gestión, por más de S/ 840 millones. Además, su principal accionista mantiene una deuda coactiva vigente con el Estado por S/ 7,1 millones.
Otro de los proyectos que concentra la atención ciudadana es la rehabilitación integral del centro histórico de Piura. La intervención, valorizada en S/ 113,8 millones, busca renovar pistas, veredas y el sistema de drenaje pluvial en una de las zonas más emblemáticas de la ciudad. Sin embargo, comerciantes, vecinos y especialistas han expresado preocupación por los impactos de la obra en la actividad económica, la movilidad urbana y la conservación del patrimonio arquitectónico.
Durante la audiencia pública, el gobernador reconoció las dificultades que enfrenta el proyecto debido a las características patrimoniales de la zona y a las múltiples interferencias técnicas encontradas durante la ejecución. «Tenemos muchas interferencias. Por ser centro histórico no podíamos hacer mucho, pero ya va avanzando», sostuvo.

No obstante, según información registrada en Invierte.pe, hasta abril la obra de drenaje reporta un avance físico acumulado de apenas 10,48%, muy por debajo del 91,04% programado para esa fecha. La diferencia representa un retraso del 80,57% respecto del cronograma previsto. Además, la obra ya cuenta con ampliaciones de plazo y adicionales de obra por aproximadamente S/ 8 millones. El bajo avance ha reavivado los cuestionamientos sobre una eventual resolución contractual, más aún después de que el gobernador Luis Neyra afirmara que “empresa que no cumple, se le resolverá el contrato”, tras dejar sin efecto los contratos de las obras que tenía a su cargo en el Proyecto Alto Piura.
La docente de la Universidad de Piura (UDEP), Juana Huaco, cuestionó los efectos que la prolongada ejecución ha generado sobre los negocios y residentes del centro de la ciudad, muchos de los cuales enfrentan dificultades de acceso desde hace varios meses.
A las afectaciones económicas se suman las observaciones sobre la conservación del patrimonio. Diversos especialistas han vinculado el reciente colapso de una casona histórica con las vibraciones y movimientos de tierra asociados a las obras. Un pronunciamiento ciudadano advierte, además, que más de 50 inmuebles monumentales ubicados dentro del área de intervención podrían encontrarse en riesgo de agrietamiento o deterioro estructural.
Otro punto de controversia es la construcción de un tanque de tormentas subterráneo proyectado bajo la Plaza Tres Culturas como parte del sistema de drenaje pluvial. La estructura, de aproximadamente 80 metros de largo por 20 metros de ancho, ha sido cuestionada por colectivos ciudadanos y especialistas debido a las características arenosas y porosas del terreno donde se ejecutaría.
Los críticos del proyecto sostienen que podrían producirse filtraciones y procesos de erosión subterránea capaces de comprometer los cimientos de edificaciones históricas cercanas. Hasta el momento, el Gobierno Regional no ha emitido una respuesta técnica pública detallada respecto de estas observaciones.
Otro punto de controversia es la construcción de un tanque de tormentas subterráneo proyectado bajo la Plaza Tres Culturas como parte del sistema de drenaje pluvial.
Obras viales sin planificación
En materia de infraestructura vial, el Gobierno Regional reportó más de S/443 millones de inversión, nueve carreteras culminadas, seis en ejecución y dieciocho puentes en desarrollo por más de S/1.375 millones.
Entre los proyectos destacados figura la carretera Chulucanas–Frías, valorizada en más de S/545 millones y cofinanciada con la ANIN.
Sin embargo, varias de las obras más importantes continúan enfrentando problemas.
La carretera Canchaque–Huancabamba, valorizada en S/575 millones, permanece en situación de abandono. Similar escenario presenta la vía Óvalo Turicarami–Jíbito, en Sullana, cuyo contrato fue resuelto según reconoció el propio gobernador.
La Avenida Grau tampoco logró culminar dentro del plazo contractual previsto para el 26 de mayo, mientras que la Avenida Sullana Norte, valorizada en más de S/40 millones, registró inundaciones antes de su entrega pese a una lluvia de apenas 14 milímetros y ya acumula adicionales por más de S/5 millones.
A ello se suma la controversia generada por la avenida Don Bosco, donde se produjo la tala de más de 400 árboles, incluidos algarrobos, en una intervención que ha generado cuestionamientos por la reducción de áreas verdes en la ciudad.
Paralelamente, la ejecución simultánea de diversas obras ha incrementado la congestión vehicular en los principales accesos y vías de Piura, agravando los problemas de tránsito que enfrentan diariamente los ciudadanos.
La especialista en gestión pública Juana Huaco considera que estos casos reflejan una diferencia fundamental entre ejecución financiera y resultados tangibles.
“No es gastar por gastar. La pregunta es dónde está esa inversión y dónde están las obras que necesita la ciudad”, señala.
Contratos resueltos
Durante su rendición de cuentas, el gobernador Luis Neyra destacó que su gestión ha optado por resolver contratos cuando las empresas incumplen sus obligaciones. Sin embargo, detrás de estas decisiones también hay proyectos retrasados, mayores costos para el Estado y obras que continúan sin ejecutarse.
El Proyecto Especial Hidroenergético del Alto Piura (PEIHAP), considerado una de las iniciativas más importantes para el desarrollo económico de la región, acumula S/495 millones comprometidos y permanece paralizado físicamente desde 2018.
Aunque en diciembre de 2025 se anunció la asistencia técnica de China bajo la modalidad Gobierno a Gobierno, el proceso permanece estancado desde hace cinco meses debido a que aún no se emite la viabilidad presupuestal necesaria para continuar. Paralelamente, fueron resueltos los contratos del reservorio de Cascapampa y de los accesos al túnel, componentes que estaban bajo responsabilidad del Gobierno Regional y que representan una inversión de S/108 millones.
La paralización mantiene en suspenso una obra que, según las proyecciones técnicas, permitiría incorporar 50.000 hectáreas a la producción agrícola y generar hasta 144.000 empleos.
Para la periodista Mela Salazar, directora de Vigilia Ciudadana, el principal problema es que varios de los proyectos estratégicos de Piura ya no dependen directamente del Gobierno Regional, sino de la capacidad de coordinación con el Ejecutivo nacional.
“Los proyectos estratégicos principales para Piura casi ya no los tiene el Gobierno Regional, sino que han sido derivados al Gobierno Central. Lo que tiene que hacer el gobernador, que se jacta de que articula, es articular con el Ejecutivo para destrabar esos proyectos”, afirmó.
Salazar también cuestionó el resultado de la ejecución presupuestal del 100% exhibida por la gestión regional. Según explicó, el indicador habría sido alcanzado mediante modificaciones presupuestales, reprogramaciones y transferencias que mejoran la ejecución financiera sin necesariamente reflejar avances equivalentes en las obras.
En la misma línea, la especialista en gestión pública Juana Huaco consideró que la región dispone de recursos suficientes para impulsar proyectos de mayor impacto, pero advirtió que el principal desafío sigue la capacidad técnica, la planificación y la transparencia.
«Los recursos existen. Lo que está faltando es justamente la obra de desarrollo que ayude a las poblaciones. El gastar no es gastar por gastar, sino demostrar que esa ha sido una buena inversión, que la obra está totalmente hecha, recepcionada y que no vamos a tener problemas más adelante’’, finalizó Huaco.
Foto de portada: Centro histórico de Piura en obras. Crédito: Norte Sostenible.