En Piura todavía no cambia la estación, pero los termómetros ya registran temperaturas de hasta 35 y 36 grados. Durante las últimas semanas también se reportaron lluvias fuera de temporada en Ayabaca, Huancabamba, Canchaque y Morropón. Mientras tanto, grandes masas de agua cálida continúan desplazándose por el océano Pacífico hacia las costas sudamericanas. Para los especialistas, estas condiciones podrían ser un anticipo de un escenario más complejo.
La posibilidad de que el Perú enfrente uno de los episodios más severos del Fenómeno El Niño en las últimas décadas ha encendido las alertas entre especialistas y autoridades. De acuerdo con las proyecciones difundidas por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y analizadas por el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), existe actualmente una probabilidad del 63% de que se desarrolle un Niño de fuerte intensidad entre noviembre de 2026 y el verano de 2027.

La directora de Meteorología del Senamhi, Grinia Ávalos, explicó que el calentamiento del océano y de la atmósfera se mantiene por encima de los valores normales y podría prolongarse durante los próximos meses.
“El pronóstico indica que el Niño de alcance global o el Niño en el Pacífico Central alcanzaría su máxima intensidad entre noviembre de este año y enero del 2027”, precisó.
La especialista agregó que las proyecciones del Comité Multisectorial encargado del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (Enfen) apuntan a que el Niño Costero también alcanzaría sus mayores valores durante ese mismo periodo.
“El comunicado del Enfen indica también que los máximos valores del Niño Costero podrían estar justamente en esa temporada”, sostuvo.

Las señales que ya están presentes
Uno de los primeros efectos ya se siente en la costa peruana. Las temperaturas registran anomalías de entre 2 y 5 grados por encima de los valores normales, mientras que en algunos sectores del litoral norte el incremento alcanza hasta los 6 grados.
En Piura se han reportado temperaturas de hasta 35 y 36 grados en pleno periodo previo al invierno. La situación también se ha repetido en Lambayeque, donde estaciones como Olmos y Jayanca registraron récords históricos. Lima tampoco ha sido ajena al incremento térmico. Por ese motivo, Senamhi señaló que tanto el otoño como el invierno en el norte serán «cálidos».
De acuerdo con Jorge Carranza, jefe del Senamhi en Piura, el calentamiento responde al ingreso de grandes masas de agua cálida provenientes del Pacífico occidental, las cuales continúan desplazándose hacia las costas sudamericanas.

A este escenario se suma la presencia de la oscilación Madden-Julian, un sistema de nubes que recorre el planeta a lo largo de la línea ecuatorial en ciclos de entre 30 y 90 días. La llegada de este fenómeno a la costa peruana ha favorecido la formación de lluvias fuera de temporada al combinarse con las altas temperaturas del mar.
Durante las últimas semanas ya se registraron precipitaciones en Tumbes y en provincias de la sierra de Piura como Ayabaca, Huancabamba, Canchaque y Morropón. El fenómeno también provocó varios días consecutivos de lluvias intensas en Guayaquil, Ecuador.
Los especialistas consideran que esta combinación podría convertirse en un anticipo de las condiciones previstas para el verano de 2027.
Una amenaza para el norte del país
En Piura, Carranza sostiene que la interacción del Niño Costero y el Niño de alcance global genera una sola dinámica climática de gran magnitud que podría afectar a gran parte del país, especialmente a las regiones del norte.
“Hoy por hoy ya tenemos el desarrollo de un Niño Costero. Lo que te dice la NOAA es que vas a tener un periodo muy fuerte de lluvias para noviembre del presente año hasta el verano del 2027”, afirmó.
Si los pronósticos se cumplen, Tumbes, Piura, Lambayeque y La Libertad volverán a situarse en la primera línea de impacto. Las lluvias torrenciales, tormentas eléctricas e inundaciones podrían afectar viviendas, carreteras, puentes, sistemas de agua potable y actividades económicas estratégicas.

Carranza advierte que el escenario proyectado podría superar eventos recientes. “Es posible que este fenómeno sea el más fuerte desde 1951, incluso que el del año 2017”, señaló.
La preocupación aumenta porque la probabilidad asociada al escenario más severo continúa incrementándose. “Ya de que nos habla de fuerte intensidad y con un alto valor, 63%, es muy alto”, remarcó.
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El agro ya siente los efectos
La agricultura es uno de los sectores donde los efectos ya comienzan a sentirse. La Dirección Regional de Agricultura de Piura estima que, de consolidarse un Niño Costero fuerte, las áreas agrícolas afectadas podrían multiplicarse por diez respecto a las pérdidas registradas durante las lluvias ocurridas este año.
“Con las lluvias de este año se perjudicaron alrededor de 2.000 hectáreas. Si hablamos de un Niño Costero fuerte, tranquilamente podríamos estar hablando de 20.000 o hasta 30.000 hectáreas afectadas directamente”, advirtió a Norte Sostenible el director regional de Agricultura, Ílich López Orozco.
Uno de los cultivos más comprometidos es el mango, principal producto de exportación de la región. Las elevadas temperaturas nocturnas están alterando el proceso de floración y reduciendo las perspectivas de producción para la próxima campaña.
“El mango necesita temperaturas bajas durante la noche para inducir la floración. Lo que está ocurriendo es que las temperaturas siguen altas y la floración se está reduciendo significativamente”, señaló.

Según el funcionario, la consecuencia podría traducirse en una de las peores campañas de los últimos años. “Actualmente estamos observando niveles de floración de apenas entre 30% y 40%. Eso significa que vamos a tener pérdidas superiores al 50% de la producción”, afirmó.
En ese sentido, las estimaciones indican que productores que normalmente cosechan alrededor de 20 toneladas podrían obtener apenas ocho toneladas en la próxima campaña.
A ello se suman los riesgos para otros cultivos de exportación como la palta y el banano, especialmente por el incremento de la humedad y la aparición de enfermedades fitosanitarias. “Cuando aumenta la humedad aparecen enfermedades que normalmente no tenemos. Eso eleva los costos de producción y afecta la calidad de los cultivos”, explicó.
Los cultivos de pan llevar tampoco están exentos de riesgos. Maíz, menestras y yuca podrían verse afectados por la saturación de los suelos, mientras que el arroz enfrentaría el peligro de inundaciones y desbordes. “El problema para el arroz no es la disponibilidad de agua, sino las inundaciones y los desbordes de los ríos, que pueden arrasar parcelas completas”, explicó López Orozco.
Un impacto que iría más allá de Piura
Mientras el norte enfrentaría exceso de agua, la sierra centro y sur podrían sufrir déficit de precipitaciones y sequías que afectarían las lagunas que alimentan el sistema hidroeléctrico del Mantaro.
La consecuencia sería una reducción de la disponibilidad hídrica para la generación eléctrica, con posibles repercusiones sobre el abastecimiento energético nacional.
La Amazonía también podría experimentar sequías hidrológicas que reduzcan los niveles de los ríos, dificulten la navegación hacia ciudades como Iquitos y eleven el riesgo de incendios forestales.
En el mar, el calentamiento de las aguas favorecería la migración de especies hacia zonas más frías, alterando la actividad pesquera y afectando a miles de familias que dependen de ella. De hecho, en la actualidad ya se ha suspendido la temporada de anchoveta, una medida que tendrá fuertes repecursiones en la economía peruana.

Piura afronta El Niño con obras retrasadas
La región afronta esta amenaza con proyectos clave aún inconclusos. El Sistema Integral de Drenaje Pluvial, a cargo de la ANIN, recién culminaría su estudio de perfil en julio. Paralelamente, el drenaje pluvial del Centro Histórico mantiene retrasos superiores al 80%.
A ello se suman diversas obras de pistas, veredas e infraestructura urbana que difícilmente estarían concluidas antes del inicio del periodo lluvioso previsto para finales de año.
Carranza, del Senamhi, recordó que incluso precipitaciones moderadas generan serias afectaciones en la ciudad.
“Lluvias de 5 milímetros dejan a Piura totalmente afectada. Imagínense que registremos 50 o 70 milímetros”.
JORGE CARRANZA, JEFE DEL SENAMhI EN PIURA
Frente a este panorama, tanto el Senamhi como la Dirección Regional de Agricultura coinciden en que los próximos meses serán decisivos.
La región ya ha iniciado trabajos de limpieza de drenes y canales, además de programas de asistencia técnica, agricultura familiar y fortalecimiento de organizaciones de productores.
Sin embargo, los especialistas advierten que el desafío supera ampliamente las capacidades actuales. “No necesitamos solamente bonos. El productor necesita instrumentos: tecnología, asistencia técnica, acceso al crédito y mercados seguros”, señaló López Orozco.
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Carranza, por su parte, considera que el mensaje emitido por los organismos internacionales debe asumirse como una advertencia seria.
“Ya no es solo el Senamhi. Es la NOAA y la Organización Meteorológica Mundial las que están diciendo que existe una alta probabilidad de un fenómeno fuerte. Tenemos meses para actuar y reducir la vulnerabilidad”, enfatizó.

Baja ejecución presupuestal
Mientras los especialistas alertan sobre la posible intensificación del Fenómeno El Niño en los próximos meses, Piura y Tumbes mantienen bajos niveles de ejecución de los recursos asignados para la prevención de desastres. La situación genera preocupación debido a que ambas regiones figuran históricamente entre las más vulnerables a inundaciones, desbordes de ríos, activación de quebradas y daños a la infraestructura pública.
Pese a este escenario, los niveles de ejecución presupuestal para la gestión del riesgo de desastres continúan siendo reducidos. De acuerdo con información de la plataforma Consulta Amigable del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), el Gobierno Regional de Piura registra una ejecución de apenas 26,7% de los recursos asignados a la categoría presupuestal “Reducción de vulnerabilidad y atención de emergencias por desastres”.
La situación es más crítica en Tumbes. La región cuenta con un presupuesto institucional modificado superior a los S/43 millones para esta finalidad, pero hasta la fecha solo ha ejecutado el 2,7% de esos recursos.
De mantenerse las actuales proyecciones climáticas, las regiones más expuestas a los impactos del fenómeno serán precisamente Tumbes, Piura y Lambayeque.
A pesar de las alertas, los gobiernos regionales del norte registran baja ejecución presupuestal en la partida de gestión de riesgos y desastres.
El presidente de la Comisión de Gestión del Riesgo de Desastres del Colegio de Ingenieros del Perú, Freddy Morán, sostuvo que las autoridades deben acelerar las acciones preventivas y priorizar el mantenimiento de cuencas y fajas marginales.
“Es necesario actuar cuanto antes en el mantenimiento de las cuencas y reforzar la gestión de las fajas marginales para evitar ocupaciones en zonas de riesgo. No podemos esperar a que lleguen las lluvias para recién movilizar maquinaria”, afirmó.
Los especialistas coinciden en que los próximos meses serán determinantes para reducir la vulnerabilidad de las regiones del norte. Mientras el calentamiento del océano continúa fortaleciéndose y los pronósticos apuntan a una posible coincidencia entre el Niño Costero y el Niño Global, la prevención sigue siendo el principal desafío pendiente para las autoridades.
Foto de portada: Sebastián Castañeda/ Norte Sostenible.