Norte Sostenible

Piura podría perder hasta USD 3.000 millones por un nuevo Fenómeno El Niño, alerta economista

Un nuevo Fenómeno El Niño de fuerte intensidad podría provocar pérdidas económicas cercanas a los USD 3.000 millones en Piura si se repite un escenario similar al registrado en 1998. Así lo advirtió el economista Guillermo Dulanto y docente de la Universidad de Piura, quien alertó que la región enfrenta nuevamente un elevado nivel de vulnerabilidad debido a la insuficiente ejecución de obras de prevención, la falta de planificación y la escasa coordinación entre las entidades públicas.

Según explicó, los antecedentes evidencian la magnitud del impacto que estos eventos climáticos pueden tener sobre la economía regional. En 1983, el Producto Bruto Interno (PBI) de Piura cayó entre 8% y 10%, mientras que durante el Fenómeno El Niño de 1998 la contracción alcanzó aproximadamente el 12%. Actualizadas a valores presentes, esas pérdidas representarían alrededor de USD 3.000 millones.

Guillermo Dulanto sostuvo que las altas temperaturas ya afectan la producción pesquera y agrícola, mientras la falta de planificación y la baja ejecución del gasto público aumentan la vulnerabilidad de la región. Advierte que una menor oferta de alimentos podría elevar la inflación y golpear la economía de miles de familias.

Presupuesto existe, pero no se ejecuta

Para Guillermo Dulanto, el mayor riesgo que enfrenta Piura no proviene únicamente de un eventual Fenómeno El Niño, sino de las debilidades estructurales del Estado para anticiparse a sus efectos. A su juicio, el problema no radica exclusivamente en la disponibilidad de recursos, sino en la incapacidad de las instituciones para convertir ese presupuesto en acciones concretas de prevención.

«El problema no es solamente que falte presupuesto. Muchas veces existen recursos, pero no hay capacidad para ejecutarlos ni planificación para convertirlos en acciones concretas», afirmó.

El economista recordó que, de acuerdo con información del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, apenas el 30% de los gobiernos locales cuenta con planes de prevención frente al Fenómeno El Niño, una situación que explica, en gran medida, la baja ejecución de los recursos destinados a reducir la vulnerabilidad de la población.

En esa línea, cuestionó que varias municipalidades y el propio Gobierno Regional mantengan bajos niveles de ejecución de la Partida Presupuestal 0068, destinada a la reducción del riesgo de desastres, pese a las reiteradas alertas emitidas por los organismos técnicos.

«Tienen poco, pero tienen algo, y ni siquiera ese poco lo ejecutan. La ejecución es muy baja porque muchos gobiernos ni siquiera cuentan con un plan de prevención», sostuvo.

«Apenas el 30% de los gobiernos locales cuenta con planes de prevención frente al Fenómeno El Niño»

guillermo dulante, docente de la udep

Dulanto señaló que esta situación se agrava por la falta de coordinación entre el Gobierno Nacional, los gobiernos regionales y las municipalidades, lo que retrasa la ejecución de obras prioritarias como la descolmatación de ríos, el reforzamiento de defensas ribereñas y la limpieza de drenes.

«La estructura del Estado necesita una reforma integral. No existe una planificación vinculante entre los tres niveles de gobierno y eso genera superposición de funciones y falta de liderazgo», indicó.

Como ejemplo, mencionó la controversia en torno a la descolmatación del río Piura, una intervención cuya responsabilidad continúa siendo motivo de disputa entre distintas entidades, mientras las obras siguen pendientes.

«Mientras no se definan claramente las responsabilidades y exista una planificación conjunta, estas discusiones van a continuar y quien termina pagando las consecuencias es la población», advirtió.

A este escenario se suma, según el especialista, una limitada capacidad técnica dentro de las instituciones públicas. Consideró que el debilitamiento de la meritocracia ha reducido la disponibilidad de profesionales especializados para formular, ejecutar y supervisar proyectos de prevención, afectando directamente la capacidad de respuesta del Estado.

«Tenemos un problema de capacidad de gestión. No contamos con personal técnico suficientemente preparado para diseñar, ejecutar y supervisar este tipo de intervenciones. La meritocracia en el sector público se ha debilitado y eso termina reflejándose en la baja ejecución del presupuesto», afirmó.

El economista explicó que esta deficiencia impide que muchas entidades elaboren expedientes técnicos, contraten oportunamente las obras o ejecuten el gasto dentro de los plazos previstos. Como resultado, proyectos de descolmatación de ríos, limpieza de drenes y reforzamiento de defensas ribereñas permanecen paralizados mientras aumenta la probabilidad de un Fenómeno El Niño de fuerte intensidad.

«No basta con asignar presupuesto. Si las instituciones no tienen cuadros técnicos sólidos y una gestión basada en el mérito, difícilmente podrán responder con la rapidez que exige una emergencia climática», enfatizó.

Pesca y agricultura, los sectores más expuestos

El economista explicó que el impacto del fenómeno climático comienza con la reducción de la producción y termina trasladándose al bolsillo de las familias. En la pesca, el calentamiento del mar ya ha reducido la disponibilidad de diversas especies, como la anchoveta o la caballa, mientras que en la agricultura las altas temperaturas vienen alterando cultivos estratégicos como el mango, cuyo retraso en la floración podría disminuir significativamente la oferta para la próxima campaña exportadora.

«El precio de diferentes especies de pescado ya está bastante alto. En el sector agrícola también habrá escasez de productos y eso terminará impactando en toda la economía nacional porque Piura es un productor muy importante de alimentos», sostuvo.

Añadió que, si las lluvias previstas para finales de año se concretan, también podrían verse afectados cultivos como el arroz, debido a daños en los campos y en la infraestructura de riego y transporte.Según Dulanto, la disminución de la oferta agrícola y pesquera provocará un incremento de los precios de los alimentos, afectando principalmente a las familias de menores ingresos.

«Hay toda una secuencia: primero cae la producción, luego disminuyen los ingresos de los productores y finalmente los precios suben por la menor oferta», explicó.

Aunque destacó que el Banco Central de Reserva ha logrado controlar la inflación durante anteriores episodios de El Niño mediante su política monetaria, consideró que la presión sobre los precios será inevitable si la producción regional continúa reduciéndose.

El especialista recordó además que los agricultores enfrentan un escenario aún más complejo debido al incremento de los costos de producción, como combustibles y fertilizantes, además de la caída de los precios del arroz, factores que reducen su capacidad para enfrentar un nuevo evento climático.

La informalidad agrava la vulnerabilidad

En el caso de la pesca, Dulanto señaló que la alta informalidad limita el acceso de miles de trabajadores a créditos y programas de apoyo cuando ocurre una emergencia.

«La informalidad le pasa factura a los propios productores cuando llegan fenómenos como este. La banca comercial no va a otorgar créditos a sectores informales; tiene que intervenir el Estado», afirmó.

El economista extendió ese análisis al sector urbano y recordó que alrededor del 60% de las viviendas han sido construidas de manera informal, muchas de ellas en zonas inundables o sin cumplir estándares técnicos, lo que incrementa el riesgo de pérdidas humanas y materiales durante un evento extremo.

Frente al escenario climático previsto para los próximos meses, el economista consideró indispensable que el nuevo Gobierno asuma el liderazgo de las acciones de prevención desde el inicio de su gestión y coordine con las autoridades regionales y locales la ejecución de obras urgentes para proteger la infraestructura, garantizar el transporte de alimentos y preservar la actividad económica.

«El gobierno que entra tiene que tomar cartas en el asunto inmediatamente. Debe demostrar liderazgo y coordinar con los gobiernos regionales y locales una planificación de corto plazo. Todavía estamos a tiempo, pero el margen para actuar se reduce cada día», concluyó.

El economista y docente de la Universidad de Piura (UDEP), Guillermo Dulanto, advierte que un evento climático de fuerte intensidad podría provocar una caída de hasta 12% en la economía regional, como ocurrió en 1998. El especialista cuestiona la baja ejecución del presupuesto para prevención y la falta de articulación entre los tres niveles de gobierno.

7 julio, 2026